Joaquín Rodríguez parte hoy hacia México para sumarse a la NBA Academy Latinoamérica, y pocas horas antes de emprender esta nueva etapa conversó con Básquet Total.

El alero generación 2003 comenzó recordando sus inicios: “Di mis primeros pasos en Juventud de Las Piedras, jugué Premini y Mini, y a fines de ese año el coordinador de Juventud se contactó con Juan Pablo Serdio, coordinador de Malvín. Él me va a ver a un partido y de ahí surge la posibilidad de ir”, contó sobre su primer gran cambio al sumarse al playero.

Al referirse a este segundo gran cambio, explicó: “A fines de 2018 estuvo la posibilidad de ir pero entre que en ese momento la NBA Academy no estaba en su mejor momento y que tenía alguna propuesta mejor, decidí no hacerlo. Luego del Sudamericano 2002 se contactaron nuevamente y al enterarme que habían mejorado un montón todo en general fui una semana en diciembre, y ahí quedé fascinado”.

Dejar familia y amigos no es fácil y Joaquín es conciente de ello: “Es un poco el precio que tengo que pagar si quiero dar este salto”.

Si bien empezó jugando como ala-pívot, ya el año pasado lo hizo como alero y hasta de escolta por momentos tanto en Malvín como en la Selección. Al respecto explicó: “Por suerte entendí que por más que acá en Uruguay me diera para jugar de 4 internacionalmente no iba a poder. Jugaron un rol muy importante los entrenadores que me ayudaron a entrenar desde otra posición”.

Al hablar de lo que se viene y de las mejoras que espera alcanzar en México, afirmó: “Primero que nada físicamente, el trabajo de ellos es muchísimo mejor del que hay acá, y segundo me va a ayudar a madurar muchísimo por el hecho de estar lejos de todo”.

Es imposible hablar de la Academia NBA y no pensar en Santiago Vescovi: “Con Santi pude hablar algo, me habló un poco cómo es allá. Me gustaría seguir los pasos de él más que nada en ir a NBA Academy Global, pero paso por paso”.

Dentro de las academias los jugadores se preparan para poder ingresar al sistema universitario de Estados Unidos, incluso a nivel académico. Sobre si quiere seguir el camino americano, Joaquín dijo: “Es muy temprano para pensar en eso. Hoy en día mi estilo de juego es muy europeo creo yo, pero depende de mi desarrollo luego poder ver a dónde ir”.

En 2020 volverá a ponerse la celeste para el Premundial U18, prácticamente un año después de hacerlo con su categoría en U16. Al hablar de si lo tomaba como una “revancha” de alguna forma, respondió: “Sí obvio, si bien con la 2003 quedamos en el último lugar, estuvimos a 10 minutos de clasificar al Mundial. Pero todavía falta mucho, hay que entrenar para llegar de la mejor manera al torneo”.

Ubal y Bianchi en masculino, Kirschenbaum, Niski, Larre Borges y Zeballos en femenino, y ahora Rodríguez marcan un camino de desarrollo en el exterior para los jóvenes jugadores uruguayos: “Es un gran paso para el básquet uruguayo, tengo la suerte de conocerlos a todos y lo tienen muy merecido porque por más que tengan mucho talento son personas que se matan día a día entrenando y consiguen sus resultados. Creo que va un poco por ahí, si entrenas duro tarde o temprano vas a conseguir lo que querés”.

Quisimos terminar hablando de sueños, pero los pies en la tierra de Joaquín dieron un claro mensaje: “A mí me gusta hablar de objetivos, no de sueños, y creo que son el poder seguir representando a la Selección todo el tiempo que pueda y jugar a buen nivel en Europa. Pero sé que lleva mucho esfuerzo y que lo tengo que hacer desde ahora”.