Cuando una vez más asoma la discusión acerca de cómo organizar la temporada y cómo estructurar los planteles, aprovechamos para dar una visión pensando en los Sub 23, el futuro de nuestro básquetbol.

El año 2020 ya está corriendo pero aún no está claro cómo será la temporada una vez que finalice la Liga. Con algunos clubes planteando jugar El Metro en simultáneo, o en realidad solapándose durante apenas un mes, el cambio sería grande para los “pibes” que han utilizado el torneo de segunda como lugar donde mostrarse, ganar confianza y de alguna forma, crecer.

Mismo que los torneos se mantengan separados, algunos plantean volver a un Metro con menos fichas y sin pases con retorno para los Sub 23 de Liga. Cómo todo, esto tendría pros y contras, aunque hecho sin modificar otras reglas parece que el lado negativo sería bastante mayor.

Es que mismo el ideal de jugar ambos torneos en simultáneo, con un Metro de cuatro meses, sigue siendo apenas un remiendo. Si la segunda división compitiera durante ocho meses, la realidad sería otra.

El principal problema pasa porque la decisión es absolutamente de los clubes, no hay libertad del jugador de decidir qué considera mejor hasta los 23 años. Entonces, ¿cuántas veces pasaría de tener un joven sentado en el banco de la LUB porque su equipo “lo necesita” para completar el roster? Igual que ahora, pero sin otro torneo en el año en el cual poder jugar activamente.

Este es el “diagnóstico” de lo que creemos es la problemática actual. Y entonces, ¿cuáles son las propuestas concretamente?

Antes que nada, cambiar el concepto de Sub 23 por el de U23, en donde se incluye un año más, hasta los 23 años inclusive. Así es en Argentina, no estaríamos inventando la pólvora tampoco.

Esto le da a todos los jóvenes una temporada más para afianzarse sin ocupar ficha mayor, y también aumenta la competencia interna entre los propios jóvenes por esos lugares en los planteles.

Como segundo punto, establecer que cada club deba incluir apenas dos U23 en la lista de retención que presenta a la FUBB. Todos los otros jugadores que ya no sean juveniles, por esa temporada, tendrían libertad de acción para ir a préstamo a otras instituciones ya sea de LUB, Metro o DTA.

Vale decir que los clubes no perderían los derechos sobre sus jugadores, simplemente tomarían una elección anual. A la temporada siguiente podrían repetir a los mismos en dicho listado o modificarlos, según su preferencia y también evaluando rendimiento, crecimiento y todas las variables que se tienen en cuenta a la hora de estructurar un nuevo plantel.

Esta opción puede favorecer a los jóvenes, sin perjudicar a los clubes formadores. Obviamente la institución que prefiera incluir jugadores U23 en lugar de mayores podría hacerlo, tal como ya sucede hoy en día.

Para terminar, creo que es claro que cada institución tiene distintas ideas, objetivos y formas de afrontar la competencia y eso es bueno. En todos los países hay clubes formadores y otros que invierten mayormente en Primera y así ganan más títulos. Y no hay nada de malo en eso.

La Liga, que debemos apuntar a que realmente sea uruguaya, y el básquetbol en general, precisan tanto de unos como de otros, y es aún mejor cuando los propios clubes son conscientes y orgullosos de cuál es su aporte en cada momento determinado.