Joaquín Rodríguez se consagró campeón del Torneo Sub 23 junto a Malvín con tan sólo 16 años y tomando en cuenta su juventud charló de varios temas como por ejemplo el Sudamericano u17.

“El equipo hizo tremendo laburo a lo largo del año, nos bancamos momentos difíciles cuando se fueron las fichas a El Metro y muy contento por lo que se logró”, comenzó manifestando. 

A sus 16 años ya se mide con jugadores que bordean los 23 y esto es mérito doble para él: “Le tengo que agradecer la oportunidad al club, que siempre confió en mí y yo intento jugar como si fueran de mi categoría. Ellos me dan la confianza y si bien siento la diferencia física, no me tratan como si fuera menor”.

Malvín no había podido superar a Biguá en duelo directo este año y vaya importancia de en qué partido se les dio: “Hoy era matar o morir. Salimos con el chip activado desde el primer minuto, cosa que en cancha de Biguá nos costó muchísimo. Jugamos mucho mejor que el partido pasado”.

Como uno de los más jóvenes del plantel y sabiendo que su participación es cambiante a raíz de eso, nos gustaba saber cuál era su pensamiento ante que jugadores que no estuvieron en la mayor parte del año, tomen el rol protagónico: “Somos un equipo y si bien sabíamos que no contaríamos con ellos en la mayoría del año, tenemos los roles bien claros y sabíamos que Nicola (Pomoli) iba a tener que venir para ser el más protagonista, mientras que jugadores como Cabillón y Coelho, a quienes les tocó tirar del carro durante todo el año, debían dejar su lugar por el bien del grupo”. 

Justamente la vuelta de Nicola (Pomoli) fue imprescindible para quedarse con la corona: “Es un jugador de esas características difíciles de conseguir. En los momentos complicados anota, hace jugar y encima en defensa brinda un laburo bárbaro”.

Contó cómo se vivieron estos días sabiendo que estaba en puerta la posibilidad del tricampeonato: “Estábamos muy ansiosos y contentos porque sabíamos que podía pasar, pero hasta este momento no nos lo imaginábamos. Queríamos jugar el partido primero, sin pensar en el resultado”.

Analizó el año deportivo del plantel: “Hago un balance más que positivo, porque va más allá de los resultados, sino de lo que hemos mejorado. Jugadores como Rodrigo Coelho, quien quizá a principio de año era sólo un tirador y hoy en día te genera mucho juego. Esos ejemplos dan a reflejar que hemos mejorado”.

Sabiendo que varios ya están en primera división y que él tiene todo un potencial aún por explotar, expresó: “Es muy emocionante vivirlo desde tan chico, pero hay que mantener la confianza y seguir laburando como lo vengo haciendo siempre”.

Sobre su futuro como basquetbolista, Joaquín tiene un concepto bien marcado: “Ahora quiero terminar el año con la mayor cantidad de campeonatos que se puedan. Nos queda definir juveniles y cadetes todavía, para después tratar de descansar y seguir por este rumbo. Lo importante siempre es entrenar y va más allá de en dónde estés, sino las ganas que le pongas y cómo lo hagas”. 

Habló de qué le piden o cómo se le exige a un jugador tan joven dentro de un plantel más experimentado: “Yo igual les pido que me exijan el ritmo de ellos, porque la idea es acostumbrarme cuanto más joven pueda. Me dicen también que defienda mucho, porque yo capaz que no es tanto lo que me gusta, no sé si lo hago mal o bien, pero hoy le puse más ganas que en otros partidos y vi como se refleja en los resultados”.

 Nos contó del Sudamericano U17, en el que se logró el tercer puesto y pasaje al Premundial del próximo año: “Quedé muy satisfecho con el equipo y porque pudimos cumplir el objetivo, además de la forma en la que lo conseguimos. Jugamos muy bien, aunque alguien llegue a ver que perdimos con Argentina por 10, sin ir muy lejos, hace un mes habíamos sido rivales de ellos pero perdimos por 30, por eso el balance es más que positivo”.

Habló del crecimiento de esas generaciones que iniciaron su recorrido en el Sudamericano U15 disputado en cancha de Atenas: “Estamos cada día mejor y las preparaciones de Marcelo Capalbo están dando resultados. Permanecemos jugando a otro juego, por ejemplo, yo de chico miraba a generaciones como la 2000 o 2001 y era un juego muy individual. Cambió radicalmente eso, ahora es un tema más colectivo y si bien tenemos a Agustin (Ubal), quien es una máquina y debemos dársela, todo se maneja bajo un juego de equipo”. 

Dedicatoria de este triunfo para una persona en especial que debe estar más que embolada, muy feliz de su desempeño: “Se lo dedico a mi familia que siempre me estuvo haciendo el aguante y principalmente a mi vieja que me traía a la hora 21 todos los miércoles, un embole para ella, pero siempre estuvo ahí y más que nada este título va para ella”.