Fotografía y video: Bruno Tasende
Edición de video: Juan Pablo Dragonetti

Líder carismática por naturaleza, con un talento innato, que ha ido desarrollando a base de esfuerzo y sacrificio. Sus sueños y metas están más latentes que nunca, y tiene claro que cada día es una nueva oportunidad para progresar. Así vive su vida color naranja y forja su futuro Camila Kirschenbaum, la joya que deslumbra a todos, de Uruguay al mundo.

21 de setiembre fue el punto acordado para realizar la entrevista, ahí se encuentra la sede de Defensor Sporting, el club que le "abrió las puertas hace dos años", y al que está "muy agradecida". Muy amablemente nos cedió un espacio cómodo para grabar. Hasta ahí nos fuimos, mientras la tarde de jueves se esfumaba entre los juegos y el encanto del Parque Rodó. Nuestro fotógrafo ajustó la cámara sobre el trípode, y con un mural violeta dándole color al fondo, comenzamos a charlar.

Para entender un poco su actualidad tenemos que remontarnos a sus primeros pasos en el deporte, y sus inicios recorriendo los pasillos del club Bohemios. Sin embargo, en ese entonces la naranja aún no formaba parte de su vida, y ella tampoco sabía todo lo que le acabaría deparando la misma, porque "al principio no hacía básquetbol, iba a gimnasia y handball", pero la viveza con la que se desenvuelve en las cancha a día de hoy, también se veía presente por esos años, ya que "siempre me gustaba ir al gimnasio de al lado, dónde estaba el profesor de básquetbol con la escuelita, a molestar y hacer las prendas".

Habla de Pablo Protto, ícono de las formativas albimarronas, caracterizado por reconocer jóvenes promesas. No sabemos bien que fue, pero algo especial vio en ella, por lo que "un día me dijo: 'Ya que venís tanto por acá, ¿por qué no venís a probar?'". Y así lo hizo, sin pensarlo demasiado accedió a la propuesta.

Conociendo su pasado y sabiendo de lo que hablaba, contó qué le diría a una niña que quiere arrancar a jugar al básquetbol: "Que se anime a jugar, que pruebe, porque no tiene nada que perder, y si le gusta que le meta, y si tiene sueños que los persiga, porque con esfuerzo y dedicación podés lograr todo lo que te propongas. Además es un deporte hermoso, que te deja muchos valores y amigos para toda la vida".

"Entonces fui un día y ahí todo cambió. Dejé gimnasia, dejé handball, dejé todo, y empecé a jugar al básquetbol", contó mientras rememoraba sus comienzos en el deporte que tanto le daría con el correr de los años. Lo que está claro es que de todo se aprende, y eso forma parte de su filosofía de vida, pese a que en el liceo justo esa sea la materia que menos le gusta, la realidad es que de una manera u otra es parte, porque "yo no sabía ni picar la pelota, no tenía ni idea lo que era el básquetbol, pero hubo algo que me atrapó, y desde que arranqué las formativas hasta ahora nunca pensé en dejarlo".

Sin embargo, aunque le haya gustado lo que hacía, tal vez sin tener mucha idea de que lo que era esa actividad, la mezcla de inocencia con el pensamiento puesto en otras cosas equivalentes a la edad, permitía que "nunca pensaba en ser jugadora profesional o dedicarme a esto", pero "a medida que iba creciendo y veía que cada día estaba un poco más cerca, como que ya me empecé a replantear las cosas, y terminé poniéndome todo como objetivo".

En 2017, ya con 14 años, estaba convencida: "Quería jugar en mayores". Ahí se topó con un obstáculo, uno de tantos, y es que "Bohemios no tenía en ese entonces. Hasta mi entrenador de la selección (Alejandro Álvarez) me había dicho que estaría bueno que arrancara a probarme con gente más grande", por lo que quiso cambiar de aires para tener esa posibilidad que anhelaba.

PREGUNTAS RÁNDOM

Un lugar en el mundo:
Malta.

Materia favorita del liceo:
Historia.

Una que no te guste:
Filosofía.

El mejor jugador/jugadora del mundo en tu posición hoy en día:
Facundo Campazzo y Melissa Gretel.

Un sueño:
Ser jugadora profesional.

Algo a lo que le tengas miedo:
Los aviones.

Verano o invierno:
Verano, toda la vida.

Equipo donde te gustaría jugar algún día:
Washington Mystics.

Y uno donde nunca jugarías:
Cualquiera de Bolivia.

Asado o pasta:
Asado, obvio.

Bohemios o Defensor:
Defensor.

Alguna cábala:
Jugar siempre con los mismos championes.

Jugar de base o escolta:
Escolta.

Gallego Alvarez o Victoria Pereyra:
(Después de odiar al entrevistador) Los dos, son muy importantes.

Cuál es la clave del éxito:
Esfuerzo, dedicación y persistir siempre.

Un/a referente:
Victoria Pereyra.

Una compañera de Defensor:
Aldana Gayoso.

Twitter o Instagram:
Instagram.

Ultimo chat de Whatsapp en este momento:
El grupo de mi familia, avisando que llegué (risas).

Jugador más lindo del básquetbol uruguayo:
Luciano Parodi.

Una espina que tengas:
Salir campeona con Defensor.

Si no fueras basquetbolista, estudiarías para ser…
Fisioterapeuta.

Alguien con quien te gustaría compartir cancha algún día:
Paola Ferrari.

Si tuvieras que elegir a una compañera de la selección para jugar un 2x2 sería...
Emilia Larre Boges, alta y que tire triples.

En su camino se apareció el conjunto violeta, que "estaba buscando jugadoras, y además era un cuadro nuevo, recién arrancaba a participar". No lo dudó porque "también sabía que habían muchas conocidas que iban a ir", entonces se calzó sus championes aptos para utilizar sobre el flotante, y se presentó a los entrenamientos del fusionado.

Era consciente de su nivel, pero también sabía que los plazos eran limitados, pues "la verdad que fue mucha gente, fue un gran llamado". Por eso y más es que una parte de su corazón siempre será violeta, ya que ella misma así lo expresa: "Agradezco muchísimo que me hayan dado la oportunidad y por darme tanto en estos tres años. Aprendí y mejoré un montón de cosas, y siempre voy a estar agradecida al club por eso".

Su primer año picando la guinda en Jaime Zudañez no fue tan sencillo, significó "un cambio importante en mi vida", ya que "dejaba atrás a todos mis amigos de Bohemios, para empezar a formar nuevos vínculos en otro club, era como arrancar desde cero". Las relaciones de amistad a la hora de jugar un deporte colectivo son sumamente importantes, sobre todo en formativas, y ella cuenta que "me empecé a llevar con ellos en octubre más o menos".

Sí, leyó bien, no es un error de tipeo, dijo "ellos", porque hasta ese año integró el plantel masculino de su categoría, enfrentándose a jugadores "más altos, rápidos y fuertes". Sin embargo, ella siempre reconoce que "esa etapa me aportó muchísimo para jugar como juego hoy", debido a que "en las prácticas me tenía que esforzar el triple para poder ganarme los minutos, porque sino sabía que no iba a pisar la cancha". Además, explica que jugar con los varones "te da otro roce, y después cuando pasás a jugar en el femenino te das cuenta quien alguna vez pasó por el masculino y quien no, porque vas más al choque y sos un poco más brusca para jugar".

El verano 2017/18 marcó un antes y un después en su carrera deportiva, debido a que "a fin de año me puse como objetivo tener una mayor participación el año siguiente en el plantel de mayores, porque ya no iba a poder jugar con los varones tampoco", entonces "iba a tener U19 y mayores nomás". Sabía que en su categoría tendría un papel importante, pero "en mayores debía ganarme el lugar y los minutos".

Su mentalidad cambió, nuevamente se puso una meta y, como todos sabían, haría lo necesario para alcanzarla. Por eso "empecé a perfeccionarme afuera, yendo a distintos campus, donde mejoré otros aspectos más de técnica individual". Y así fue como "de a poquito fui entrando, teniendo cada vez más minutos". También fue importante el papel del resto del equipo, porque "me dieron la seguridad que yo necesitaba para poder jugar como sabía".

Tras un 2018 en el que fue de menos a más, para el 2019 ya era una jugadora consolidada, porque "desde el arranque entré de titular y tuve un puesto más importante del que venía teniendo habitualmente en el equipo". Con el pasar de los partidos todos sabemos lo que ocurrió, la Camila que dos años atrás se iba "muchas veces frustrada y llorando a casa, cuestionándome si había hecho bien en cambiar de equipo", ahora lideraba a las mayores dentro del rectángulo de juego.

Aún así, ella tenía claro que "cada jugadora tiene su rol determinado, y son todos importantes, porque si alguien no cumple el suyo, el equipo no va a llegar a nada, este es un juego de equipo y no de una sola persona". También es consciente de sus baches, explicando que "a veces me cargo mucho la mochila de que soy Camila y tengo que hacer tal cosa por el equipo", aunque "después me doy cuenta que las cosas que hago dentro de la cancha son también gracias a mis compañeras".

Después de varios altibajos y un cambio de entrenador en el medio que llevó a un complejo "proceso de adaptación, a un cambio al que no estábamos acostumbradas", finalmente lograron alcanzar las tan ansiadas finales de la Liga Femenina ante Malvín, que según ella "fueron muy parejas y pudo ser para cualquiera", aunque sabe que les "faltó un poco de concentración y defensa" para alzar el título.

Pese a la derrota en la final, remarcó que el segundo partido sirvió para "demostrar que Defensor seguía jugando y quería lograr el título", pero entiende muy bien esa parte del deporte y tiene más que claro que "son las cosas del juego, solo hay un ganador. Uno va aprendiendo de estos errores para no volverlos a repetir después".

 

 

Adentrándonos un poco más en lo que fue el segundo encuentro de las finales, donde Camila fue clave y anotó los últimos seis puntos del equipo para llevarse un partidazo en cancha de Welcome, situación sobre la que explica que "No sé  bien qué fue lo que se me pasó por la cabeza". Ella sabía que "era todo o nada, porque si perdíamos se terminaba todo", y declara que "queríamos otra chance más".

 

"En las últimas posesiones digamos que agarré la pelota y me fui para el aro sin pensar en nada", cuenta al recordar los últimos instantes de la apasionante segunda final, agregando entre risas que "por suerte entraron las pelotas, porque sino me iban a matar", aunque quedó complacida porque "sirvieron para sacar al equipo adelante y llevarnos el encuentro".

 

Si pensamos en esas últimas jugadas del partido, lo primero que se nos viene a la cabeza es ese crossover ejecutado a la perfección, que posteriormente finalizó con una bomba para poner a su equipo al frente en el marcador. Lo novedoso es que "Ese movimiento no lo había entrenado ni nada, lo había visto en la cuenta de Instagram de un jugador", aunque cuenta haberlo "utilizado en el Campus de la NBA" algunos meses atrás, y como "me había dado resultado, ya le tenía un poco más de confianza".

 

Dejando un poco de lado a los clubes para centrarnos en la selección; el Sudamericano que terminó hace poco dejó sensaciones de todo tipo, pese a haber logrado el mejor puesto de la historia del básquetbol femenino, por lo que explica que "las expectativas eran demasiado altas". Aunque "eso lo hablamos con las chiquilinas", porque la realidad era que "la mayoría teníamos minutos importantes en mayores, nos estaba yendo bien individualmente". Además, en los viajes cosecharos saldos positivos: "Fuimos a Chile y salimos campeonas de un torneo amistoso, en el viaje a China y Madrid también nos fue súper bien. Después fuimos a jugar amistosos a Córdoba y Buenos Aires, y ganamos todos".

 

En su cabeza, ya pasados varios días del certamen, piensa que "todo eso nos infló, y verdaderamente creíamos que teníamos todo para alcanzar el podio y clasificar al Premundial", pero según explica, para ella el problema fue que "nos olvidamos de una parte muy importante, que es de dónde viene Uruguay en los Sudamericanos femeninos", donde la dura realidad marca que la celeste "venía de no ganar ningún partido en el anterior U17".

 

 

Al no tener eso en cuenta, con la mente fría cree que "nos endulzamos mucho con la clasificación", contando además que "cuando perdimos el partido que había que ganar contra Argentina nos bajoneó un montón", recordando con un poco de dolor que "a mí me mató emocionalmente", y que ese vestuario post-partido "es inimaginable lo que fue de llanto y cabezas bajas".

 

Sin embargo, horas más tarde, hablando entre ellas como el plantel unido que eran, cuenta que "nos pusimos como objetivo no perder ningún partido más y ganar los siguientes tres para lograr un quinto puesto, que sabíamos sería el mejor de Uruguay en la historia".

 

En medio de la charla, ya casi que saliendo del tema que la enlaza con la selección, opinó que "si el Sudamericano se hubiese jugado en junio, como estaba planificado antes" -posterior al viaje a China- "seguramente íbamos a tener un nivel de juego mucho más alto, y ahí podría asegurar que hubiéramos clasificado al Premundial, porque la verdad es que estábamos jugando un muy buen básquetbol en ese momento".

 

Su nombre en alza durante las últimas semanas, se la nota feliz y refiriéndose a ello con cierto orgullo propio, como el de una persona que es recompensada por su trabajo. España espera verla triunfar, pero como todo, la situación actual tiene un principio y razón de ser, y es que "todo empezó cuando estábamos con la selección en Madrid".

 

 

Como parte del viaje realizado a China, también pasaron por la ciudad española, donde disputaron algunos amistosos, entre los cuales se enfrentaron a Rivas Ecópolis, "y en ese partido al entrenador de ellas le gustó mi juego", por lo que horas más tarde "se contactó conmigo por Twitter, porque era la única forma que tenía para hacerlo".

 

No, no, esperen, tranquilos que todavía no llegó la parte en la que se va, porque cuenta que "al principio nunca me ofreció ir a jugar a su club, solo me dijo que si yo quería salir al exterior, él podía ayudarme, porque conocía bastante gente". Los días pasaron, y los gurises arribaron nuevamente al aeropuerto de Carrasco. Ya en Uruguay, pasando una tarde con sus padres después de un mes sin verlos, les contó lo sucedido, y "me dijeron que hablara con él y averiguara mejor como era todo, porque era una buena idea, además de algo que yo tenía ganas de hacer hace tiempo".

 

Después de estar unos días en contacto y "hacer video-conferencias por Skype" la idea de poner rumbo hacia el viejo continente iba tomando forma, aunque "también fueron llegando más propuestas de otros lados, y por eso más que nada fue que se atrasó tanto la decisión". Además, "En principio pude irme ahí nomás, pero era imposible para mí, porque no había terminado el liceo todavía, estaba por jugar las finales con Defensor, y encima estaba por llegar el Sudamericano".

 

"También en el medio me llegó una oferta de Italia, porque necesitaban una base de inmediato", pero ella siempre supo que "las cosas había que hacerlas de la manera correcta, todo a su debido tiempo y nada apurado por querer salir a lo loco o solo por el hecho de decir que estoy jugando en el exterior". Esa sencillez y manera de pensar que marca su camino se volvió a ver en esta situación, porque tenía claro que "cuando llegara el momento indicado me iba a ir".

 

Pero no todo en la vida se trata de básquetbol, ya que para ella la "beca de estudios es muy importante", porque tiene presente que "no voy a jugar al básquetbol todo la vida, cuando lo deje voy a tener que vivir de algo", sosteniendo que "la idea es seguir estudiando en paralelo a lo deportivo",  para "poder recibirme y ejercer llegado el momento". Estudiará Ciencias Biológicas en el IES Ortega & Gasset, un instituto al que solo concurren deportistas de elite, para luego poder ser fisioterapeuta.

 

Su idea no es quedarse "por el hecho de decir que estoy jugando en España", y dejó en claro que "solo me voy a quedar sí creo que es lo que más me conviene a mí y a mi futuro", pero explicando que "Casi seguro me voy a quedar al menos esta temporada, que va hasta mediados del año que viene", y si llegado el momento "siento que rendí, al club le gusté y me quieren para el año que viene, bienvenido sea".

 

Igualmente, "estando ahí ya te ve mucha más gente, y capaz que llegan más propuestas de otros lugares", por lo que "aún no sé cuánto voy a estar en Madrid, si me voy a quedar por mucho tiempo, si voy a volver o si voy a ir a otro país después", porque también "puede pasar que no me sienta cómoda, no me guste la vida, el liceo o el club allá y me vuelva".

 

Los últimos días para ella "fueron una completa locura", y entre ironía y realidad cuenta que "todo lo que no había hecho en el año, lo tuve que hacer en tres días". La noticia se hizo oficial en la madrugada del lunes 11 de noviembre, donde dice que "no habían pasado ni cinco minutos y ya se había enterado todo el mundo", llegando al punto de que "literalmente tuve que silenciar el celular porque me iba a volver loca", contó recordando el momento con la sonrisa impregnada en su rostro, y reconoció que, aún así "es muy lindo que la gente esté tan pendiente", quedando sorprendida junto a sus padres de la cantidad de personas que "me mandaron mensaje ni bien se enteraron, para desearme mucha suerte, éxitos y demás".

 

También explica que: "A veces puede ser una mochila con la que cargar", porque "podés creértela, pensar que 'soy Dios, ya llegué y no entreno más porque soy la mejor', o bien podes usarlo como incentivo, para seguir mejorando, entender que podes llegar a mucho más todavía y ponerte objetivos personales", y no hay dudas de que esa es la manera en que ella lo utilizará, porque como si fuera poco aclaró: "Yo lo tomo así, creo que tengo que aprovechar cada día para ser mejor jugadora, porque yo todavía no llegué, me falta muchísimo por crecer y aprender, ni siquiera pasé el primer piso", dejando a la vista nuevamente su fuerte mentalidad ganadora.

 

Por otro lado, reconoció que "aún no caigo que mi vida está a punto de cambiar completamente", pero tiene clarísimo que estos "son momentos que se te cruzan y los tenés que aprovechar, porque no sabes cuantas oportunidades así vas a tener, o siquiera si va a haber una segunda".

 

Obviamente dejó una parte para sus padres, Diego y Mariana, sobre quienes dijo que: "Siempre me acompañaron a todos lados, si quería hacer ballet me iban a llevar a hacer ballet, si quería hacer patín también me iban a llevar a hacer patín. Con el básquetbol fue igual, siempre estuvieron ahí, siempre me apoyaron". En un momento quiso empezar a tecnificarse y continuar su progresión asistiendo a distintos campus, y cuenta que allí "también me dieron para adelante. A donde sea que fuera siempre iban ellos atrás mío".

 

"Hemos perdido tres veranos para que yo vaya a un campus, mientras ellos quedaban en Mar del Plata, que ya los tenía recontra podridos ir ahí a hacer siempre lo mismo", recuerda entre risas, "y se clavaban las cuatro horas de la mañana y las cuatro de la noche viéndome entrenar. Hicieron todo por mí, hoy estoy donde estoy gracias a ellos", agregó emocionada, sabiendo de la importancia que todas esas acciones para su futuro.

 

La tardecita se transformó lentamente en noche y las icónicas farolas de la sede fusionada se empezaron a encender, casi una hora atrás nos encontramos ahí, charlando frente a una cámara que capturaba algunos momentos de la entrevista, y hubo lugar para una anécdota, de esas que te dejan marcado para siempre, pues Camila cuenta que "cuando era chica y me preguntaban '¿qué querés lograr con el básquetbol?', decía que quería jugar en la WNBA", pero nunca más se va a olvidar de que "en sexto año de escuela un profesor preguntó que queríamos ser de grandes, y yo en un papelito anoté 'Yo voy a ser jugadora de la WNBA, y voy a ser famosa'".

 

No podemos saber que ocurrirá en un futuro, pero ¿por qué no?, como dijo la propia Camila hace un rato: "Con esfuerzo y dedicación, podés lograr todo lo que te propongas", y si aquella niña escolar de tan solo doce años lo soñó, y lo sigue queriendo, no hay razones para creer que no se podrá cumplir. Es que así es como se logran las cosas, así las logró ella, y así continuará arrasando en las cancha de básquetbol del mundo, y no nos cabe duda alguna de que su futuro estará plagado de éxito.

 

Por último, para ponerle el broche a la disfrutable entrevista, antes de que volviera a casa para ultimar detalles previos al vuelo, tuvo que responder una pregunta que es más complicada de lo que parece, pero ella sabía la respuesta: ¿Quién es Camila Kirschenbaum? "Es una chiquilina de 17 años, que está en busca de sus sueños, que cada día está más cerca del siguiente escalón, y que con el esfuerzo y la dedicación que ella siempre tuvo está logrando todo lo que ella quiere y sueña".

 

Y así terminó todo, sacamos algunas fotos en las instalaciones del club que vio la mejor versión de ella hasta el momento, y que la disfrutó por tres temporadas, conversamos un rato más y se fue, caminando, de la misma forma en la que llegó, pronta para adentrarse en esta gran experiencia, siempre con la naranja como fiel amiga bajo el brazo, con la número cinco en el espalda, esperando entrar a una nueva cancha para demostrar que merece esta oportunidad.