Reducto venció agónicamente a Yale en el manicomio, con un bombazo de Santiago Meinero en los instantes finales y un gran partido de Diego Silva.

Resumen del partido

El partido comenzó siendo sumamente parejo, muy mal jugado ofensivamente, con dos equipos en cancha que basaban su juego en la defensa, pero luego se los veía perdidos adelante. Imagínese cómo era el trámite, que a falta de cuatro minutos para el final del primer cuarto, el resultado era 3-3. A partir de ahí empezó a fluir un poco más el ataque de la visita, comandados por Federico Sánchez y Luis De León. Sin embargo, cuando parecía que Yale iba camino a tomar una renta considerable, aparecieron los puntos de Diego Silva y Santiago Meinero en el celeste, este último poniendo una bomba sobre la chicharra, tras un gran movimiento de pelota, para llegar tan solo uno abajo al cabo de los primeros diez minutos de juego (14-13).
En el segundo chico la visita volvió a ser superior a su rival, sobre todo a nivel ofensivo, dónde De León y Andrés Martínez lastimaron en reiteradas ocasiones, ante la floja defensa del locatario, que tampoco hallaba soluciones en ataque, forzando todas sus posesiones y dependiendo de lo que hiciese Juan Manuel Rodríguez, más alguna corrida de cancha, para anotar. Sin embargo, la visita nunca logró abrir más de diez puntos de diferencia, y esto sumado a los flojos minutos finales, le permitió a Reducto mantenerse en partido a pesar de estar teniendo un mal desempeño, yéndose finalmente seis abajo al descanso largo (33-27).

Tras volver del vestuario el conjunto celeste mejoró notoriamente en ambos lados de la cancha, abriendo el cuarto con una gran racha de buen juego, robos, tapones y triples, comandada por un tridente letal conformado por Silva, Meinero y Lucas Lepiani, quién pareció haber despertado después de un pésimo primer tiempo, poniendo un taponazo y finalizando la bandeja al contraataque para darle la ventaja a su equipo, que luego sabrían mantener, para llegar uno arriba al último y definitivo cuarto (50-49).
Los últimos deiz minutos de juego fueron muy cambiantes, a nivel ofensivo se tornó similiar a lo que había sido el rpiemr cuarto, muy malo, pero ambos equipos sabían que en los pequeños detalles estaría la victoria. Ninguno tomó grandes rentas, y la paridad se mantuvo a lo largo de todo el período, entrando al minuto final con el dueño de casa arriba por mínima, tras un triple de Martínez para acercar a la visita. A partir de ahí, el partido fue una locura, transformándose más en una cuestión de actitud qué de buen juego. A falta de veintidós segundos, después de un par de posesiones erroneas, cayó una bomba del “Mono” Federico Sánchez, para que su equipo pasara al frente por un doble, forzando el minuto de tiempo de Di Genio. Tras este, Silva logró romper la primera línea defensiva y descargó para Meinero en la esquina, quien tuvo tiempo de acomodarse, apuntar y poner el bombazo que decretó el triunfo cleste, finalmente en cifras 66-65.

UNO x UNO

REDUCTO

Meinero, Silva (8): Los más locos del loquero. Destacados. 🤪🔥 Lepiani (5): 1T para el olvido. Se despertó en el vestuario y acabó siendo importante. Rodríguez (6): Más que correcto aporte en ambos costados. Martínez (7): De menos a más. En el 2T se hizo fuerte en la pintura y abrió una nueva vía de anotación. Botta (4): Jugó malhumorado y no le salió casi nada. Rabinovich (2): Cuando entró no aportó, y en solo 16 minutos hizo las 5 faltas que lo descalificaron del partido. Ambrosoni (6): Correctísimo aporte viniendo desde el banco. Sansone (4): No solucionó nada en su ingreso. Castello (3): Menos que poco. No fue su noche. Pons (-): Escasos minutos dentro del rectángulo de juego. Di Genio (6): En el 1T se vio la peor versión de Reducto. Salieron mejor al complemento y leyó correctamente el plan de juego ofensivo del rival. Logró quedarse con el partido pese al escaso aporte del banco.

YALE

Sanchez (7): Buen partido. Prolijo en la conducción e importante con sus triples. Briñón (4): Flojo partido. No logró gravitar. Maggiari (5): Pésimo en ataque, exuberante en defensa. Cal y arena en su máxima expresión. De León (9): El hombre de Yale. Es un cheque al portador dentro de la pintura. Carvidón (4): Poco más que su cuota reboteadora. Martínez (8): Gran desempeño viniendo desde el banco. El equipo mejoró con su ingreso. Suárez (3): Estuvo en cancha casi veinte minutos por alguna razón que no terminamos de entender. Flojísimo. Borges, Yozzi (5): Correcto ingreso. Díaz (-): Poco más de un minuto en cancha. Arhancet (8): En los papeles su equipo era bastante inferior al rival, pero estuvieron a solo una pelota de quedarse con el triunfo. Salieron a proponer desde el arranque. Gran mérito.

EL VAR

Borio, Paz, Cedrés (4): Flojo desempeño general de la terna. Por momentos parecía que el partido se les iba de las manos.

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Lo destacado

El partido que jugaron estos dos, tremendo. El título lo dice todo, hubo dos locos sueltos en el manicomio, que jugaron un gran partido, y fueron claves para que Reducto se llevara un triunfo que le costó más de la cuenta. Como si fuera poco, no se conformaron con romperla toda, sino que también fueron los encargados de poner la bomba de la victoria. Silva rompió la primera línea defensiva, descargó a la esquina y desde allí Meinero se vistió de ‘Clutch’ para poner el triple y darle los puntos al celeste. Están locos, locos de verdad.

Lo distinto

En este país de vez en cuando solemos escuchar a alguien decir por alguna razón que “Esto es muy chico”, y sí, así lo es, y aquí tenemos otra prueba. Por un lado, Santiago Meinero, el héroe de la noche que puso el bombazo para darle el triunfo a su equipo, mientras que por otro está el “Manzana” Nicolás García. Ambos son compañeros en este plantel de Reducto, pero hace ya varios años, cuando Santiago comenzaba a dar sus primeros pasos en este deporte, vistiendo la camiseta de Unión Atlética en divisiones formativas, tuvo como primer entrenador a un actual jugador. Sabe de quien hablamos no? Exactamente, el “Manzana” García, quien hoy vio desde un costado como aquel niño al que alguna vez dirigió ponía el triple sobre el final para otorgarles la victoria. Una historia como muchas, en un deporte como pocos, y en un torneo único. Para García la satisfacción de ver a su alumno alcanzar semejantes logros, sin duda que lo emociona, porque aún guarda ese recuerdo estampado en una de sus tazas como se ve en la imagen.