Florencia Somma no es un nombre indiferente en la historia del basquetbol uruguayo. En la noche de ayer se llevó una nueva medalla para colgar en su pared plagada de destaques por sus actuaciones. La capitana playera logró su décimoséptimo campeonato, los mismos que su institución.

Seria, persistente y compañera son algunas de las palabras que puede definir a una de las referentes que tiene Malvín y todo el ambiente. Su juego interno, su potencia física y su entrega son los puntos más altos que la caracterizan dentro de la cancha.

Su temperamento ha sido fuente de inspiración para las más jóvenes y también, porque no, para las que ya tienen su camino recorrido. La palabra justa en el momento indicado. El consejo, el tirón de oreja y el abrazo consolador cuando más se lo necesita. Las felicitaciones a Josefina Zeballos cuando le tocó perder el año pasado y el susurro en el oído con el llanto de desazón de Camila Kirschenbaum en la noche de ayer.

Un sin fin de reconocimientos y premios la acompañan, y si ella quiere, la seguirán acompañando en lo que quede de su carrera pero ninguna como la idolatría de varias que comienzan este viaje que tiene como destino: “ser como ella”. Esa carrera que brilló y brillará, que quedará tatuada en el corazón de todo Malvín. Marcó, dejó su huella y hoy más que nunca se transformó en “Súper Flor”.