Se terminó la Liga Uruguaya femenina de Basquetbol y es difícil no caer en la simpleza de afirmar que las ganadoras fueron las campeones. Más allá que Malvín se quedó con la copa, en la noche de ayer se volvió a demostrar que el básquetbol femenino ganó en su totalidad.

Las tres finales demostraron que el rendimiento y el juego mostrado por las protagonistas fue digno de un partido que definió un certamen. La organización y todos sus colaboradores se trazaron el desafío de dar un valor a un producto que no defraudó y nos cautivo a nosotros, y a ustedes. Jornadas a escenarios que colapsaron y sorprendieron a propios y extraños.

Años atrás nos sorprendía que una de las máximas referentes como lo es Victoria Pereyra haya desplegado su talento en una potencia argentina como lo es Obras. Hoy ya naturalizamos que una niña -sí, lo afirmo, una niña- esté brillando en Brasil con sus apenas 15 años y no solo se consagre campeona dando ventaja de edad, sino que además sea catalogada como la MVP del certamen en su categoría como lo acaba de hacer Maite Pereira.

Ya nos invade la tranquilidad sabiendo que el recambio generacional llegará en una institución madre como lo es Malvín el rama femenina. La experiencia de Florencia Somma y Sabina Bello quedará en la retina de cada hincha playero pero tendrán un sus pupilas el nacimiento de figuras que ya aparecen y dejan todo por la camiseta.

Celebramos, y por dentro nos da un poco de rabia, no saber cuando será el último partido donde tendremos la posibilidad de ver el despliegue y el llanto de alegría de Camila Kirschenbaum. Su ritmo de juego y versatilidad la convierten en un talento de exportación que cada vez le queda menos tiempo en nuestro país.

El padre ya no se cuestiona si la nena tiene que hacer patín o baile. La masividad ha generado cambios en todos. Ya no se pregunta la gente quienes formaron aquella dupla que explotó hace un año atrás y llevó a Bohemios al campeonato. Ya saben que son Florencia Niski y Josefina Zeballos.

Hoy festejo yo, festejan ellas, ellos y todos nosotros. Hoy celebramos que muchas, y también muchos, no quieren ser como ellos, sino como ellas.