Ayer a más de uno le costó dormirse, hoy muchos se levantaron antes que la alarma sonara y más ansiosos que nunca. A varios le tocará ir a la cancha a alentar mientras que otros tantos esperan su momento. Hoy da inicio la Liga Uruguaya y de a poco los corazones comienzan a latir más rápido.

El sol abunda en la capital y los vecinos de a poco abren los postigones para recibir ese aire fresco en zonas donde el balón pica cada vez más alto. Las esquinas pasan a ser filiales, las casas puntos de encuentros y el mensajeo continuo de que arranca ella, la más linda de todas.

Las especulaciones quedan de lado, las promesas empiezan a florecer en plena primera, el corazón y la garganta le ganan a la poca racionalidad que le va quedando al amante de este deporte cuando se transforma en ese hincha. La pasión se apodera totalmente de uno, del que vive, sueña y respira basquetbol. 

La familias se juntan, se visten con la misma ropa que ganaron "aquella vez", hacen el ritual clásico y parten juntos, siempre juntos. Espalda con espalda sabiendo que en el final el abrazo de alegría o de consuelo siempre va a estar, sin importar nada.

El llanto en el momento indicado, la garganta que sufre la resaca por lo hecho la velada anterior y el abrazo con el mismo desconocido que se sienta a su lado y que de a poco se convierte en una pieza clave de complicidad a la hora de ver los colores de su gran amor.

Los trabajos y trabajadores esperan ansiosos el descanso para darle protagonismo a la naranja que noche a noche se viste con su mejor vestido y automáticamente pasa a ser la más piropoeada. Reaparece el compañero molesto que al otro día sabe que tiene que aguantar o se podrá dar el gusto de joder un rato a quien perdió la noche anterior pero que afronta el momento con la certeza de que la revancha está a dos o tres días.

Todos nos reencontramos con el mismo propósito: el deseo intangible del éxito máximo. Dicen que ese silencio estremecedor que se apodera de mí, de vos, de ella y de él, cada vez que la naranja va al aire nos morimos de amor por la gloria y a todos nosotros nos encanta enamorarnos.