Para cerrar la ronda previa de notas a los entrenadores de Liga Uruguaya nos guardamos al campeón defensor, Miguel Volcan habló sobre cómo llega Aguada -entre otros temas- y como siempre dejó muchas cosas interesantes.

¿Cómo viene la preparación de cara al inicio?

La preparación viene con algunos trabajos hechos en tiempo y otros con falta de tiempo, como la conformación de grupo y el trabajo de campo. El viaje a Chile estuvo bueno por un lado porque tuvimos cierta competencia, la pena es que vinimos con dos lesionados que si bien no son de gravedad llevan cuatro días parados y tuvo ese costo, para el martes seguro van a llegar pero perdieron esta semana de trabajo.

Tres extranjeros nuevos para esta Liga, ¿cuáles son las características de Rose, Doblas y Roberts?

Doblas es un jugador de un físico extraño para el nivel de competencia pero que sabe jugar básquet, que entiende; y con 2.08 y 140 kilos tiene sus puntos de fortaleza por su conocimiento del juego. Lee Roberts es un jugador comprobado, un ala-pivot con buena experiencia muchos años en Argentina, también entiende y es muy competitivo, atléticamente está bien. Rose un jugador de rol que esperemos pueda ayudar al equipo desde otro lugar.

Le tocó dirigir en unos cuantos lados distintos, ¿Alguna vez con una hinchada como la aguatera? ¿Qué opina del apoyo?

Obvio que me gusta porque es la pasión por el juego que es lo primero, la pasión con razón. Yo entreno por pasión por el juego, y desde todos los lugares el motor que genera es la pasión, a partir de ahí vienen las otras cosas, el trabajo para poder hacer lo que es tu pasión. En cuanto a la cantidad y este nivel de pasión de la gente, he estado en equipos con hinchada fuerte y pasionales también pero no a este nivel de Aguada. Pico Fútbol en Argentina era una hinchada que se hacía sentir, tuve un equipo en el sur de Italia que también, pero nunca como Aguada.

¿Y cree que realmente puede llegar a influir en algún aspecto del juego?

Sí, en aspectos emocionales sin dudas. Hay personas que son más influenciables que otras, más abiertas. Ya sean jugadores, entrenadores, árbitros; algunos lo transforman en algo positivo y otros negativo.

¿Qué representa para el básquet uruguayo recuperar a un jugador como Leandro?, ¿Cómo lo vio en su regreso?

Es recuperar un jugador de jerarquía. Le va a llevar un proceso ponerse a punto y me parece que va a ser muy bueno tanto para el básquet uruguayo como para Aguada.

En cuanto al funcionamiento del equipo, ¿podremos ver algo parecido al campeón de la última Liga?

Es un equipo diferente. El simple hecho de cambiar un jugador ya cambia todo, y en este caso fueron cuatro cambios. Hay características diferentes y el desafío está en poder explotar lo que mejor pueden hacer. Por ejemplo David (Doblas) y Leandro (García Morales) traen sus características diferentes, ya cambiando un jugador es otro equipo.

¿Y con estas características qué impronta vas a intentar darle al equipo?

El equilibrio defensivo y ofensivo. No va a ser un equipo totalmente defensivo por las características de sus jugadores ni tampoco quiero que sea un equipo altamente ofensivo porque la defensa es una parte muy importante del juego. La idea es que sepa defender y que sepa atacar, las dos cosas. Quizás no va a ser un gran equipo defensivo pero sí que lo haga bien colectivamente.

¿Qué opina de la tercera ficha extranjera y de la manera actual de disputa de Liga Uruguaya?

La manera de disputa es muy particular en Uruguay, la definen los dirigentes que tienen sus intereses y cada uno su criterio. Lo de las fichas extranjeras desde un punto de vista lo hace más atractivo, pero limitar las fichas nacionales y que jueguen poco los jóvenes no hace al desarrollo del básquet. El equilibrio son dos fichas extranjeras, puede agregarse una tercera pero una característica de nuestro básquet es que los jóvenes casi no juegan, tal vez habría que buscar alguna regla para imponer más minutos a los jóvenes.

Y sobre los sub 23 que juegan el Metro y retornan a su club de Liga, ¿Piensa que es bueno para su desarrollo o no?

Si mejorás el calendario puede ser bueno, pero yo me refiero no a U23 sino a U21 o U19, cuando realmente son jóvenes. Ya con 23 están llegando a cierto nivel de madurez, la verdadera madurez del basquetbolista está entre los 25 y los 29, pero de todas maneras si un jugador a los 18 o 19 no entrena con un equipo profesional y no pisa el campo después se le hace muy difícil, puede entrar en el equipo por cupos pero no por desarrollo deportivo.

Este año además de defender el título nacional tienen el lindo y complicado desafío de la competencia internacional, ¿qué expectativas hay al respecto?

Hacer lo mejor que podamos, esa siempre es mi filosofía. Se construye día a día con el trabajo diario, en esa línea estamos con todo el cuerpo técnico que son grandes profesionales con mucha capacidad. Trabajamos todos los días para hacer lo mejor que podamos.

¿Por qué razón cree que los equipos uruguayos no están obteniendo muchos resultados en estas competencias?

Es una suma de factores. Por cómo se juega durante todo el año, por un tema de calendario, por cómo se juega todos los días, por un tema de economía que te marca el nivel de extranjeros que te pueden poner más arriba o más abajo en resultados. A la calidad del juego, el punto es cómo se juega todos los días, acá jugás durante meses un básquet de mucho mediocampo y poco tiro, cuando en el nivel internacional con los argentinos o brasileros se juega a ritmos más altos, jugadores que hacen más puntos y con más versatilidad.

El campeonato no arrancó y aunque aún no están todas las cartas a la vista muchos ubican a Aguada como el principal candidato, ¿Cuál es el objetivo a priori?

Hay objetivos y metas de realización. Tenemos ilusiones y sueños, ahora hay que validarlos todos los días, el resto es la ilusión y el sueño, el trabajo nuestro es concretarlo todos los días. En la medida que vayamos dando pasos firmes vamos a llegar al final del camino.

¿Cómo ve el desarrollo deportivo del básquet uruguayo?

Con muchas cosas para hacer. Muchas que se pueden hacer mejor, con algunas que están en un buen camino y otras que se pueden hacer mejor, algunas por economía pero otras por la cultura y la forma de organizarlas.