Luis De María presidente de Peñarol en su rama básquetbol, tras el partido y en medio a los festejos, dialogó sobre el ascenso del elenco mirasol.

Sobre el objetivo cumplido y la mochila que se sacó el club de ascender al círculo de privilegio dijo: “La verdad que nos sacamos una mochila enorme. Yo me emocioné cuando llegamos al final porque cuando se gana, ganan los jugadores, pero cuando pierde, pierden los dirigentes. Siempre hay muchos padres para la victoria, y la derrota es huérfana por lo general, eso no lo dije yo, sino otro dirigente de Peñarol, y me gustó la frase. Nos sacamos una mochila grande, pero ya me empezaron a preguntar que va a pasar en el futuro. Y la verdad es que no sé, ahora quiero disfrutar con mi mujer que me acompaña a todos los partidos. Estoy feliz, porque empezamos como una hinchada de fútbol que venía al básquetbol, hoy te puedo decir que para mí es un placer ver que hay una hinchada de básquetbol”.

“Hay un trabajo atrás, desde el primer día nosotros dijimos que queríamos ir siguiendo los pasos, porque forma parte de aprender lo que es la seguridad. Somos muchos, y alguno siempre se puede desviar, pero tenemos que pensar, que es normal cuando es tanta gente la que concurre. Peñarol siempre jugó a tribuna llena y eso significa un trabajo muy laborioso de la comisión de seguridad” declaró sobre la parcialidad de Peñarol.

En cuanto a decisiones que tuvo que tomar la directiva, sobre lo de Agustín Zuvich, cambio de entrenador, recambios de extranjeros, recordó: “Es verdad. Pero, primero quiero darle el reconocimiento a Diego Castrillón que fue un hacedor cuando no había pelota de básquetbol en el Palacio Peñarol. Las circunstancias obligaron, había que hacer algún cambio, tuvimos primero el problema con Zuvich, después el cambio de entrenador, la quita de puntos, todo esto hizo hacernos más fuertes. No te olvides que terminamos con un plantel de 6-7 jugadores al irse Zuvich, Zanotta que el partido anterior jugó con fiebre, todo eso termina en dificultades que hacen más sabrosa la victoria de hoy”.

“Peñarol ahora está en el lugar donde nunca debió dejar de estar. Estamos felices, después de 23 años volvimos a primera. Se despertó un grande en el básquetbol, y esto que es multitudinario. Una pasión que logremos canalizarla lo mejor posible para que el básquetbol de primera sea una fiesta, como lo fue desde tercera a El Metro, participando Peñarol que todos le tenían mucho miedo” manifestó el presidente de la institución.