Siguiendo con las notas a los entrenadores previo al arranque de la LUB, Básquet Total se fue hasta el Prado en busca de la palabra de Héctor Da Prá, quien nos comentó sus opiniones de lo que será esta temporada y con quien analizamos parte de la actualidad.

¿Cómo ves al equipo para esta nueva temporada?

Es un equipo nuevo. Todas las ediciones de la Liga son diferentes, y esta va a ser muy pareja, muy difícil. El equipo está bien y es intenso. Hemos repetido a Tyrone Lee y hemos vuelto a traer a Shaquille Johnson, que ya tuvo muchos sucesos con nosotros. Queremos ser un equipo con mucha dinámica para no repetir tanto el tono que tuvimos en torneo anteriores. Hasta ahora nos ha dado resultado y estamos muy contentos.

¿Es complicado repetir lo que hicieron la Liga pasada? 

Es difícil porque nuestro suceso se basó en tener una buena defensa. Hemos perdido jugadores que nos ayudaron a lograr todo eso, tal es el caso de Emilio Taboada y el de Chaz Crawford. Tuvimos una Liga muy buena el año pasado, con resultados que no eran los esperados. Nosotros queríamos clasificar entre los ocho primeros, aunque sea quedando a través del Reclasificatorio, pero terminamos jugando semifinales, haciendo unos partidos muy buenos y muy duros contra Malvín. Esto nos creó una expectativa muy grande y nos pusimos la vara alta. Hoy en día, tenemos un presupuesto más bajo porque el club está en reformas sociales, entonces el presupuesto del básquet es diferente. Nos tenemos que adaptar a eso y formar un equipo para que haga la mejor campaña posible. 

¿Cuál es tu motivación para seguir año a año en Urunday? 

Hay muchas razones para seguir acá. Aprendí a crecer con ellos, y hoy me siento parte de todo esto. Siento que no soy solo el entrenador, sino que soy coordinador de todas las divisiones. Yo he crecido con Urunday y hasta ahora, hemos tenido mucho éxito. No solamente con el primer equipo, sino que además el proyecto con los chicos, desde la escuela de básquet hasta Primera. Eso me involucra y me hace feliz. Estoy en el lugar que quiero estar. Por ahora, no hay ninguna otra ilusión de hacer algo diferente. Me gustaría llegar a cosas muy grandes con Urunday, y creo que todavía hay mucho tiempo y mucha expectativa por delante. 

Este es tu trigésimo primer año entrenando, ¿cómo haces para seguir entrenando después de tanto tiempo? 

Son muchos años, pero voy a decir lo mismo que dije hace dos años cuando estaba haciendo un Master en Zaragoza. Ahí me pidieron que le dejara un mensaje a los más jóvenes, y les dije que se sintieran jóvenes, que siempre hay mucho tiempo por delante. Yo creo que lo más lindo de todo es no pensar lo que pasó, sino pensar lo que vendrá. Si bien tengo muchos recuerdos y muy lindos, quiero vivir el que viene, el futuro. No quiero pensar en lo que hicimos. Fueron muchos equipos en los que estuve, pero hoy tenga la fortuna de estar donde quiero y de planificar hacia adelante. Todavía me siento muy joven y con ganas de hacer muchas cosas. 

Siguiendo con la pregunta anterior, ¿cuál es el secreto para mantenerte entre tantos técnicos nuevos? 

Hay que actualizarse. Pienso que el mejor consejo que le puedo dar a todos los entrenadores es actualizarse, invertir, viajar y prepararse. Siempre la inversión que se hace tratando de progresar profesionalmente en cualquier carrera (yo lo hago en mi carrera y como entrenador) es estar siempre pensando que hay algo más y estar dispuesto a aprender. Creo que una de mis pocas virtudes es que siempre quiero aprender y aprender de los demás. Mientras esté capacitado para adquirir información, voy a seguir así. 

¿Qué entrenadores son los que admirás más del medio local? ¿Por qué? 

Hay muchos entrenadores que han trabajado muy bien. A veces la prensa o el resto de los espectadores no son justos con las premiaciones. Para mí el año pasado el mejor entrenador fue Gonzalo Fernández. Siempre el que gana o el que tiene éxito es al que premian. Pero, hay gente que, con menos presupuesto, hacen trabajos muy buenos. Hace unos años, (Horacio) Perdomo con Sayago hizo un gran torneo y lo llevó a una posición que nadie esperaba. A veces hay que ver el personal que uno tiene y a lo que llega, a lo que consigue. Por eso creo que Gonzalo hizo un trabajo excepcional en Nacional. Ya el año pasado le costó repetir, pero porque es muy difícil permanecer y estar siempre. También destaco lo que hizo Fernando Cabrera en Aguada durante dos años. Me gusta lo de Germán Fernández, que estuvo un tiempo fuera del circuito y me encanta que vuelva a dirigir, hay muchos entrenadores capacitados en esta Liga. Los entrenadores tenemos que conseguir el lugar, pero no solo hay que llegar. Digo esto porque puede que tengas una buena temporada o dos como máximo, pero tenes que mantenerte, que no es nada fácil. Y a eso hay que sumarle que es un circuito donde hay dos equipos, que no muchos, al contrario, son muy pocos. También hay que decir que el Metro no tiene la misma trascendencia que la Liga. 

¿Pensas que el hecho de que haya tres fichas extranjeras perjudica el crecimiento de los más chicos a la hora de tener minutos? 

En cierta forma sí, pero al haber cuatro fichas deja abierto el campo para los jóvenes. A los que limitó esto fue a las fichas mayores, porque hay muchos jugadores de gran valor que están quedando sin trabajo, y eso no está bueno. Quizás no hay que liberarlos totalmente porque es muy difícil, pero ampliar el margen un poco más para que haya más fichas. Los presupuestos son complicados y a veces, los americanos generan un cierto gasto, y los clubes prefieren apostar en ellos, en lugar de alguna ficha nacional. Me parece que los jóvenes tienen chance. Pero, siempre se está diciendo “hay que renovar, hay que renovar”, y yo discrepo con la selección porque no siempre tienen que jugar los más chicos y hacer renovaciones todos los años. Tiene que jugar los mejores y estos no siempre son los juveniles. Los jóvenes tienen que jugar cuándo llega. En el caso de (Santiago) Vescovi, él está preparado, tiene un talento excepcional y está bien que esté donde está. Sin embargo, no todos lo están. Tienen que haber jugadores preparados, y estos pueden tener 35, 37 o 38. Un ejemplo es el de Cabezas en Nacional, que tiene un talento y un carácter increíble. Hay que aprender de ellos y hacer que los más chicos compitan con ellos. Nuestro error más grande es pensar que tenemos que estar siempre en constante renovación y esta viene cuando tiene que venir. 

Retomando la respuesta de los jugadores más longevos, ¿qué te pareció el desempeño de Scola en el Mundial? 

Vi todos los partidos, a costa de dormir poco. Los veía todos porque me parece que es una cita ineludible. No solo Argentina tenía a Scola, sino que todos los equipos tenían jugadores de más edad. Luis es un ejemplo, una escuela, como lo fue Ginóbili y como lo está siendo Campazzo. Ellos están marcando el rumbo para los demás. Por eso digo que tienen que jugar los jugadores que están listos para jugar. Tal es la situación de Joe Ingles y Patty Mills en Australia. No importa la edad. Siempre se mide todo por la edad y la misma es un detalle. Hay muchos jóvenes que son viejos y viceversa. 

Mencionando hechos recientes, ¿qué sensación te dejó la participación de Uruguay y del resto de los equipos en el NBA G League International Challenge? 

Uruguay fue una selección muy improvisada, y me parece que no daba para valorarla, pero hicieron un gran esfuerzo. Me parece que hay cosas muy positivas a rescatar, como el juego que mostró el Bayern, que con sus formas de jugar y la creación de espacios, que consistía en que sus pívots, que se alejaban e ingresaban. También asombró la cantidad de pases que hacen. Hay muchas partes de la técnica y la estrategia que fue fantástica y creo que eso es algo a copiar. Flamengo es un excelente equipo. El tema de la G League es algo diferente, porque no es la NBA y son muchachos que quieren estar ahí. Son jugadores muy atléticos, pero su futuro está en Europa o en Sudamérica realmente. Es una elite a la que difícilmente lleguen. Esta experiencia sirve para copiar las cosas que se están haciendo en el mundo. 

¿Por donde habría que empezar para que nuestro básquet mejore? 

En el ritmo, en la velocidad y en las transiciones rápidas. Acá pecamos de que el básquet es muy lento. Argentina y Brasil juegan rápido. Si nosotros mejoramos el ritmo (que es lo que queremos mostrar en Urunday) vamos a competir internacionalmente. Esto y la velocidad de ejecución van a hacer que nos equivoquemos, porque la velocidad atrae a los errores, pero hay que intentarlo. 

¿Un mensaje para los hinchas de Urunday? 

Que nos apoyen y que vengan a vernos. Vamos a ser un equipo intenso y agresivo. Vamos a tener la posibilidad de mostrar cosas nuevas y jugadores nuevos para la Liga.