Remeros en su primera temporada en la LFB, se metió a la final de la Copa de Plata al superar a Olivol. Una de las figuras en la clasificación fue Antonella Mazzoni, que ingresó del banco y terminó siendo pieza clave del mercedario. Finalizado el juego, habló con Básquet Total.

Comenzó contando las claves del triunfo de un juego que comenzó adverso: “Siempre tenemos partidos donde nos cuesta empezar, pero una vez que empezó a transcurrir, le empezamos a encontrar la mano y por suerte pudimos dominar desde ese lado”.

Del otro lado del cuadro, Cordón y Aguada definen el rival de Remeros en la final. Respecto a la definición por la Copa de Plata dijo: “Estamos a la dulce espera, a ver con quien nos toca enfrentarnos. Aguada no lo conocemos pero sabemos que tienen un lindo equipo. A Cordón sí, ya tuvimos la oportunidad de enfrentarnos. Es un cuadro fuerte, que nos costó más que nada cuando jugamos allá (en Mercedes)”.

Remeros partició de la LFB buscando una competencia mayor a la local y Mazzoni habló sobre lo que dejó la Liguilla: “Particularmente yo no pude terminar la segunda ronda porque me quebré la mano en un partido con Defensor en inicios de julio. Desde el 6 de julio hasta la semana pasada estuve por fuera del básquetbol. Recién me integré en el primer punto con Olivol allá. La experiencia fue hermosa, me faltó jugar acá (en Montevideo) con Bohemios, con Malvín. Me faltaron muchos equipos, me bajoneó un poco ese tema, pero estamos súper contentas y vamos a seguir compitiendo en esta Liga”.

Además, respecto al nivel con los equipos que se metieron en semifinales de la Copa de Oro dijo: “Sin dudas que nos falta un montón. Los equipos de acá, Defensor, Malvín, Bohemios, tienen chiquilinas con mucho talento, muy jóvenes, que a nosotros eso nos falta y nos empieza a costar. En el tercer cuarto nos quedamos sin aire, porque somos un equipo que la edad media es de 30 para arriba, entonces eso nos juega una mala pasada cuando vamos a enfrentarnos con chiquilinas de selección uruguaya de 17 años. El primer tiempo lo llevamos bien, pero después ya caemos y la diferencia se nota en la cancha. Tenemos que empezar a sumar ahí del litoral chiquilinas que están jugando, para que nos den un poco de oxígeno en ese sentido”.

Remeros es un proyecto que llega para quedarse en la LFB: “Suma un montón porque allá la competencia es nula en primera. No hay con quien competir, todo es muy recreativo, pasar el rato, pero nada de competencia. El objetivo no era solamente este año para ver que pasaba, sino también para años venideros. Estamos muy contentas, ya empezamos a sumar chiquilinas de 15 años a los entrenamientos, para que el año que viene se sumen con nosotras. Allá Remeros tiene muchas nenas que están viendo esto y las motiva desde ese lado”.

Por último habló de la experiencia que vive el grupo a la hora de venir a jugar a Montevideo: “Venimos en autos particulares, la intendencia de allá nos apoya con el combustible y la que puede poner el auto lo pone. Siempre hay paradita en San José a la ida y a la vuelta. Era un grupo que la mayoría se conocía, yo arranqué este año, pero todas tienen muy buena onda”.