Siempre es difícil para los jugadores dejar su huella registrada en la institución que están defendiendo. El ser campeón o jugador destacado en momentos complicados, son hechos que quedan marcados en la memoria del hincha, y también en el ambiente de este deporte tan hermoso y pasional como es el básquetbol. Tal es así, que Básquet Total fue tras la palabra de Nicolás Yaquinta y Nicolás Ibarra en la previa de esta noche.

Momento histórico para Miramar, ya que está en una situación similar a lo que ocurrió hace 23 años cuando los “Monitos” lograron el ascenso de segunda a primera. El hincha lo sabe y por eso agotó las localidades para esta jornada, no hay fin de mes, no hay post nostalgia, donde quizás los “pesitos” duelen un poco más. El amor incondicional y la pasión, no tiene precio.
Aquellos treinta añeros, deben tener un remoto recuerdo de aquel equipo que dirigió Miltón Larralde. Ese quinteto que se recitó varias noches en barrio Belgrano: Carlos D´Avanzo, Carlos Garreta, Gustavo Apud, Luis Salles y Tulio Galaschi, quedó impregnado para siempre. Cómo otros integrantes del plantel: Nicolás Yaquinta, Sebastián Castro, Gabriel Ressi, Sebastián Chittadini, Sergio Modernell, Rodrigo Cardonei, entre otros.

Nicolás Yaquinta, hermano del actual entrenador, recordó aquella campaña como: “Grandes momentos vivimos, un grupo hermoso teníamos. Hasta el día de hoy tengo amigos de ese año, el técnico, Miltón Larralde vive a dos cuadras mi casa y nos vemos todos los días. Tengo recuerdos formidables”.

En cuanto a que le genera que Miramar esté peleando esta instancia comentó: “La verdad me genera mucha alegría, no sólo porque está Esteban, sino porque yo en Miramar jugué cinco años, yo lo quiero como si fuera mi primer club. Yo ahí me formé como jugador, por eso le tengo mucho cariño”.

Miramar cambió mucho desde la infraestructura del club, hasta la propia cancha, que es la única de El Metro que quedó con piso de hormigón, esperando por el piso flotante que pronto llegará. Nunca sin perder esa esencia de institución humilde, de barrio. Yaquinta también nos contó de algunas cosas que tuvo ese rectángulo y que hasta hace poco tiempo se mantuvo: “Cambió muchísimo el club. Hace unos años jugamos un partido homenaje con los campeones del 96, y yo fui a jugar. Aún seguía el mismo pozo que daba contra el banco visitante que es ahora, que en aquella época era del locatario. Hace poco, yo estaba filmando un partido para la FUBB, y me decía “Pah, mirá lo que es ahora”. En mÍ época la cancha era abierta, con frío, lluvia, igual teníamos que practicar, los pozos en la cancha ahora no están y se asemeja a un gimnasio, dicen que van a poner piso flotante, va ser maravilloso”.

Más allá que los tiempos eran otros, era todo distinto, menos profesional, donde las ganas y el buen grupo, fortalecían a cualquier plantel. En cuanto a alguna anécdota, sin pelos en la lengua con aquellas novias que tenían los jugadores de Miramar dijo: “Ahora nos encontramos con algunos de ese año y no hablamos mucho de básquetbol, sino sobre la familia de cada uno. Hacemos chistes de aquella época, teníamos un grupo que salíamos todos los jueves, le decíamos a las novias que teníamos partido y nos íbamos de “roteillón” (gira), ahora que estamos viejos se puede contar y las novias ya se enteraron” comentó entre risas.

En un año complicado para los hermanos Yaquinta, por la pérdida de sus padres, no quiso pasar por alto el momento de Esteban y el orgullo que a él le genera: “Nos tocó mucho el tema de mi vieja, pero me alegro por él. Sé el sacrificio que hace con el laburo, el básquetbol, atrás del niño todo el día. Me alegró mucho el otro día de ganar el clásico, no por la forma y la victoria sino por él, fue maravilloso”.

El “5” de Miramar en 1996, también se refirió a la realidad deportiva y a este plantel que lo definió: “Es un equipo que transmite muchas ganas, más allá de lo que hagan los dirigentes después, el jugador quiere ganar, por ese lado me quedo tranquilo”.

En la vereda de enfrente, uno de los equipos con más gloria y títulos en nuestro básquetbol. ¿Quién no conoce un hincha de Cordón? Difícil, institución que le tocó pasar por varias verdes en este último tiempo, pero que disfrutó de varias maduras, en períodos donde se cansaron de levantar copas en la calle Galicia. Muchos jugadores y nombres han pasado, que es imposible nombrar a todos. Pero, hay uno que en las nuevas generaciones tiene un vínculo especial con el hincha albiceleste: Nicolás Ibarra.

Radicado en su Mercedes natal, y que jugará en Praga en la Liga Regional de Soriano, tras la suspensión de afiliación, ganó el torneo de la DTA en 2014, el Metropolitano 2015, y siempre que mira a Cordón le genera: “Cada vez que estoy frente a la Tv, como el otro día contra Larre Borges, me daban unas ganas tremendas de estar ahí, me quería morir”.

El Club Atlético Cordón, dentro de muy poco tiempo va ser un monstruo social, con todas las obras que se están realizando, con mucho apoyo y esfuerzo. En lo deportivo todo tiene un principio, y aquella jornada de diciembre de 2014, bajo un calor sofocante en cancha de Capitol, donde mucha gente quedó afuera, pegada a la radio, escuchando desde la calle, otros en su domicilio, todos recordarán el doble sobre la chicharra de Nico Ibarra. Era volver a nacer para el club, y él metió ese doble, que será especial por mucho tiempo. Y el autor aún se emociona contándolo como si hubiese sido ayer: “Después me di cuenta lo que significaba esa pelota, por todo lo que traía Cordón para atrás. Esa pelota es la más despegada que me tocó meter como jugador”.

Aún mantiene contacto con parciales del club, como también jugadores de la institución, y por comentarios que recibió: “Este plantel le devolvió al hincha las ganas de volver a la cancha”. 

También no olvidó el trago amargo del ascenso que no se pudo dar por la ficha médica, y hasta el día de hoy se siente tranquilo y aliviado que algún albiceleste le siguió pidiendo que volviera. “A veces se me hace difícil pensar de estar del lado del hincha, estar en el festejo del ascenso y al otro día te avisan que no pasa. Hay veces que perdemos la dimensión los jugadores, hay mucha gente que se esfuerza y hacen mucho por ir a la cancha. Nosotros vamos, jugamos y nos volvemos a nuestra casa y no vemos otras cosas”.

El mercedario confía que ahora sí, será campeón el elenco albiceleste: “La tercera será la vencida” para Cordón, y logrará el ascenso que en dos años consecutivos no se le pudo dar por temas extradeportivos.

Tiene mucha confianza en el plantel que dirige Diego Palacios, ya que han desplegado buen básquetbol y se lo merecen: “Diego  (Palacios) los ha motivado mucho, en estas instancias es mucho más difícil, encontrarte en la cancha con alguien que tiene muchas ganas de ganar, que en el juego táctico en sí. El Metro es una divisional que empuja mucho la parte anímica, en momentos decisivos y apretados, esos empujones anímicos, son los que marcan la diferencia. Va ser duro, porque Miramar llega con esas ganas, y para Cordón también porque el otro día me faltó un poco de esas ganas, pero ahora estoy seguro que las van a encontrar y sumado al buen básquet que hacen, se les va a dar”.