Ante la adversidad, de atrás y con mucha jerarquía en sus jugadores, Peñarol venció a Miramar 89-82 y sigue siendo uno de los líderes de El Metro.

Resumen del partido

Choque de líderes en el gimnasio de Colón. Enorme marco de público y promesa de partidazo que cumplió con creces. Se jugaba mucho, así se vivió.

El encuentro comenzó muy goleado. Peñarol con efectividad enorme de 6.75 para bancar el arranque, mientras que Miramar buscaba con insistencia a Riauka que fue imposible de frenar para Alston. Cuando Castrillón mandó a su equipo a la zona, cayeron las bombas: Trelles, Wohlwend y Soto sumaron de afuera para que los Monos dominaran el score. Un buen cierre de Pepusa desde la conversión y la generación sirvió para que el Carbonero se fuera solo tres abajo (28-25).

En el segundo cuarto, mientras un equipo movía bien la bola y encontraba tiros de altos porcentajes a pie firme, el otro forzaba y dependía de impulsos individualidades para convertir. Miramar gozó de un buen ingreso de Diego Olivera, un soberbio Martín Trelles que fue una pesadilla para Leandro García Morandi, además Riauka siguió pesando y generando para los compañeros. Andrés Rodríguez también fue importante en el cierre. Los de Yaquinta llegaron a manejar 12 de máxima, Alston y Diego Álvarez bancaron a Peñarol pese a no fluir ofensivamente. Los Monos se fueron 50-42 arriba al descanso largo.

Para el complemento Castrillón mandó una formación con Asaravicius de tres y mucha más altura. Pero los planes rápidamente quedaron sin efecto en la jugada que marcó la noche. Pareció falta de Riauka sobre Alston no pitada, luego el foráneo de Peñarol reaccionó con un empujón sin pelota ante el lituano. Bartel determinó la expulsión en jugada que quizás pudo solucionar con antideportiva. Tras protestas también se fue expulsado el preparador físico Ignacio Silva. Con libres los de Yaquinta abrieron 12.

Miramar pecó de no aguantar un par de minutos esa ventaja, para colmo Riauka de forma tonta hizo la cuarta. Peñarol empujado por su gente y el amor propio sacó rebeldía. Presionó mucho en primera línea, elevó la intensidad defensiva y tuvo en Pepusa Pérez al hombre fundamental para iniciar la reacción. Un cierre deluxe de Zanotta le permitió cerrar el cuarto uno arriba (64-63) cambiando el viento y saliendo con aire del momento adverso.

La vuelta de Riauka y puntos de Soto devolvieron a Miramar al mando del score. Pero Pepusa estaba intratable con su tiro característico y Zanotta cargó el equipo en sus hombros. Peñarol sacó siete con virtudes defensivas y corriendo la cancha. Los Monos equivocaron procedimientos prestándosela poco a Riauka. Tras minuto de Yaquinta hubo soluciones, el Lituano juntó marcas y Botta colocó cinco puntos, clave para hilvanar un 7-0 y empatar. Ahí paró el partido Castrillón, a la vuelta, Pérez en modo héroe y un triple de Imanol Asaravicius le pusieron la tapa definitiva al encuentro.

Peñarol cerró un triunfazo, con mucha jerarquía, y demostrando estar a nivel de la apuesta que hizo la insitución. Con jugadores que dieron un paso adelante en un momento jodido. Victoria 89-82 ante Miramar que terminó totalmente desdibujado y dejando escapar una chance hermosa.

UNO x UNO

MIRAMAR

Wohlwend (5): Hizo fluir a su equipo en el 1T, no pudo repetir en el segundo. Trelles (7): Es probable que aún siga con la muñeca en llamas. Lo controlaron en el cierre. Soto (5): Con altibajos, erró demasiado. Botta (4): Las faltas lo condicionaron, levantó en el cierre, la quinta fue tonta e innecesaria. Riauka (7): Mientras se la pasaron hizo todo bien, en el último cuarto lo involucraron poco. Olivera (5): Alternó buenas y malas, jugó con el corazón de hincha. Rodríguez (6): Importante con goles en momentos de sequía. Gallo (5): Prolijo, en su rol, pudo jugar algún minuto más. Fernández (-): Segundos en el cierre. Yaquinta (5): Planificó bárbaro y dominó el primer tiempo, tras los ajustes de su colega no logró encontrar la forma de contener la superioridad del rival. Las faltas le condicionaron la rotación.

PEÑAROL

Zanotta (9): Como su nombre, Salvador. Llenó de jerarquía la cancha en el momento más complejo. Manejó el partido a su antojo. Álvarez (8): Se fumó los 40, líder defensivo en primera línea, adelante leyó bien e interpretó cuando asumir. Blazina (5): Arrancó mal, fue levantando. Pérez (10): Descubrimos que tiene la cédula falsa, es imposible que tenga 41 ¡hacé algo Bonomi! Se cargó el equipo al hombro. Imponente. Alston (3): Despedida para el olvido. Asaravicius (8): Vital en la defensa de Riauka, puso la bomba que cerró el partido. Wenzel (4): Escaso aporte. García Morandi (3): Sufrió el mejor momento de Trelles. Castrillón (7): Lento para reaccionar ante la adversidad en el primer tiempo, en el segundo logró que su equipo impusiera condiciones cambiando de atrás hacia adelante.

EL VAR

Bartel, Ortíz, Peralta (5). Salvaron de forma correcta un partido chivo. Aun así, la decisión de Bartel en la expulsión a Alston pareció exagerada y Peralta en un pasaje del 2T pitó con diferentes criterios a sus compañeros. Ortiz fue el mejor.

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Lo destacado

En el fútbol, los hinchas Carboneros hablan de ganar "A lo Peñarol". Frase que puede aplicar perfectamente al triunfo del básquetbol. En la adversidad, siendo superado por el rival y con la expulsión de su extranjero, el elenco aurinegro sacó a relucir su chapa. Cambió la actitud y tuvo jugadores que dieron un paso adelante. Con la jerarquía que ameritan las noches señaladas donde no se puede fallar. Peñarol estuvo a la altura, y también en básquetbol, ganó "A lo Peñarol".

Lo distinto

Un juez ecuatoriano arbitrando Metro. Conseguir el distinto fue una papa. Además, podemos afirmar sin ningún tipo de certeza, que fue el primer partido en la historia del básquetbol uruguayo con dos jueces que estarán presentes en un mismo Mundial: Carlos Peralta y Andrés Bartel. El debutante demostró tener personalidad y seguridad en sus pitazos, quizás por momentos utilizó criterios que se ven más en torneos internacionales que en el ámbito local. No cabe dudas que, aun con cosas a pulir, estamos ante un referí que tiene condiciones para colarse entre los mejores del medio, y eso que recién fue su estreno.