Una lección de perseverancia para un crack sin más categorías que las de su básquetbol. El miércoles Nicolás Mazzarino jugó, quizás, su último partido como profesional. Desde BT, lo sentimos así:

El “8” de Malvín es de esa clase de  tipos que traspasan los colores, esos tipos queridos que por más que jueguen en el equipo de enfrente. Y eso no es para cualquiera. Este tipo lo logró ¡Y vaya que lo logró! Carga con muchísima gloria en sus manos sin la necesidad de ser una estrella. Estima respeto no solo en sus colegas, sino en hinchas que en algún que otro momento, padecieron su calidad y jerarquía. A tal punto de sufrirlo en su contra y pensar “Que crá es este tipo, no hay con que darle”, seguramente eso pensó más de un aguatero cuando Nicolás jugó su mejor partido de estas finales, el día miércoles, donde con “solamente” 8 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias fue una de las figuras de su equipo.

En esta columna intento no caer en repeticiones, ni volver a mencionar como con 43 pirulos yendo para 44 llega a las ayudas como un pibe de 20, ni tampoco destacar como en una temporada de siete meses el tipo te promedia 30 minutos en cancha con 11.91 puntos, 1.59 rebotes y  4.18 asistencias. Pero bueno, ya que estamos, tampoco puedo dejar de mencionar como este tipo, a pesar de esos casi 44 pirulos, sigue siendo el mejor jugador del país jugando el pick central y va a seguir siéndolo hasta que se le antoje, porque es una bestia. Lector, lectora de BT, discúlpeme, prometí no caer en repeticiones, validas, pero repeticiones al fin, y no lo logré, es que me es inevitable no mencionar todo esto y muchas cosas más cuando hablo de este tipo.

El título parafrasea una parte de una canción: “Ahí es cuando todos lo miran a él” y así es. A pesar de que las luces de la victoria esta vez enfoquen para otro lado, me encuentro mirando y hablando de él, de ese tipo al que Salto lo crió, al que Italia hizo hombre, y al que Uruguay disfrutó. No sabemos si te vimos por última vez, esperemos que no, pero sos ejemplo, sos inspiración. Sos leyenda Nicolás.