Tras una temporada con altibajos, con alegrías y tristezas, Aguada terminó dando la vuelta en el Antel Arena. Te invitamos a revivir, lo más significativo de la temporada rojiverde.

Tras dos finales consecutivas perdidas, se apostó fuerte al título en la Avenida San Martín. A pesar de que la gran ilusión del hincha, Leandro García Morales, terminó partiendo hacia Córdoba, el plantel armado generaba una gran expectativa a todo el pueblo Aguatero. El objetivo previo al inicio del torneo era claro, ganar la Liga; y así lo marcaron varios de sus protagonistas, pero el camino no sería tan fácil.

Aquella temporada que inició el 2 de octubre con participación en Liga Sudamericana, en la que en el lado contrario se encontraría con uno de sus ídolos, Leandro, quien fue figura en la primer derrota rojiverde en la temporada. Dos caídas más marcaron una participación internacional para el olvido que sembraría un manto de dudas en el equipo dirigido hasta el momento por Fernando Cabrera. Quien me iba a decir en ese momento, que el final sería con vuelta.

Una victoria en un duelo con rivalidad como Atenas disiparía los fantasmas, que rápidamente volvieron a deambular por San Martín tras una dura caída ante Defensor Sporting. A Aguada le costaba en ese arranque engranar victorias en fila y se empezaba a cuestionar la figura de Davis quien no respondía a la expectativa del hincha.

El rumbo Aguatero se empezaba a enderezar, y tras seis victorias al hilo, entre ellas, dos candidatos como Malvín y Nacional, el hincha copó el Palacio Peñarol, ilusionado con un nuevo triunfo clásico ante un Goes que arrastraba rendimientos irregulares. Sin embargo, nuevamente en un momento decisivo el equipo no respondió, y su rival de todas las horas terminó festejando en el primer clásico del año. Quien me iba a decir en ese momento, que en la parte más caliente del año iba a aparecer el gran corazón de este equipo.

Un Aguada que sintió el golpe, intercambio victorias y derrotas que lo dejaban afuera de zona de liguilla, pero la vuelta a casa con triunfo ante Biguá, nuevamente trajo tranquilidad al equipo de Cabrera. El cierre de año pintaba complicado para el rojiverde. La época de fiestas parecía ser de poco disfrute para el barrio de la Aguada, pero en el último juego de 2018, un bombazo de Davis en la hora ante Defensor Sporting le regaló a toda la muchachada unas felices fiestas. Una de esas noches en las que el barbado favorito del club, empezaba a ganarse el corazón de su gente. Un descanso para el de la Avenida San Martín, que parecía afrontar el 2019 con un cambio de aire.

Dos derrotas consecutivas en el comienzo del nuevo año pegaron duro en la institución, sobretodo la segunda ante un Olimpia que le dio una lección de juego a domicilio. Este resultado terminó con la magia en la Avenida San Martín, cuando Fernando Cabrera, se fue con sus hechizos del club, sin cumplir su tan anhelado objetivo.

Vestido de bombero apareció Germán Cortizas. Sin una gran experiencia en primera, pero con una buena DTA con Reducto en la que estuvo a una bola del ascenso, en su espalda, el Casco cambió la cara de un equipo que iba barranca abajo. Apoyado por toda la muchachada, Germán obtuvo triunfos previsibles en sus primeras dos presentaciones ante rivales que peleaban el descenso, pero la victoria ante Nacional, hacía ilusionar a su gente con una revancha en el segundo clásico del año.

La derrota ante Malvín no afectó para nada la ilusión de Aguada, que con un recordado cachetazo de Andrew Feeley en la hora, festejó ante Goes de la forma que más le gusta al hincha. Los vientos cambiaron considerablemente en la Avenida San Martín, en un equipo que empezaba a hacerse largo, sumando buenos minutos del favorito del hincha, Joaquín Rodríguez, y de un Leandro Taboada que de a poco empezó a cambiar reprobaciones por elogios.

El cierre del clasificatorio siguió sumando emoción a la gente Aguatera. Desde la partida de Feeley tras haber sido héroe clásico, desde los juegos en los que estuvo a orden cumpliendo una gran tarea, sabiendo que ya estaba cortado, hasta la llegada de un Thornton fuera de forma que generaba incertidumbres en la hinchada. Lo cierto es que Andrew dijo adiós, que Al no rendía y en ese momento, quien me iba a decir que los dos terminarían siendo campeones y figuras.

Tras un parate y con un Thornton que volvió fino después de ese tiempo sin competencia que fue de mucho trabajo para él, la liguilla siguió trayendo emoción a Aguada. En el medio, la llegada de Volcan, que sumó un experiente al banco de suplentes de un plantel que venía derecho. Un juego épico ante Nacional que terminó con triunfo en tres alargues y una muestra de carácter tremenda en la última fecha, son las cosas que destacaron del rojiverde en esos últimos seis juegos de fase regular. Es que los de la Avenida San Martín pudieron haber evitado a un siempre peligroso Defensor Sporting en cuartos de final, pero triunfaron y decidieron afrontar ese duro desafío.

Tras arrancar 0-1 la serie ante el Fusionado y tras darla vuelta de forma clara, una denuncia a Davis parecía dar un duro golpe en la Avenida San Martín. Para Dwayne, por suerte fue solo un susto y terminó siendo figura para que su equipo sellara el pasaje a las semifinales.

Buscando dar el salto de calidad y tras mucho negociar, los dos candidatos a ser los hombres en la pintura de Aguada en las semis se cayeron, por lo que el rojiverde apuntó a la vuelta de Feeley, previo al cruce contra el Nacional de Esteban Batista. Quien me iba a decir que este equipo una vez más se iba a levantar de todos los contratiempos. Primero en un épico partido sin Thornton, en el que contó con un Arrillaga que dejó su huella en el campeón, para pasar a ganar 2-1 y asegurar estrenar el Antel Arena, hasta ese quinto partido, en el escenario más coqueto de nuestro país, en el que fue el primer equipo en triunfar allí. En un juego cargado de emociones, contó con un Bavosi enorme, que camibió la imagen que había dejado en la serie.

La final lo ponía ante su cuco del año pasado, Malvín, y al Aguatero se le seguirían colocando obstáculos en su camino. La lesión de Davis en el juego 1 parecía hacer cuesta arriba la serie, pero Thronton fue héroe y colocó a su equipo al frente. Nuevamente, con un extranjero menos, apareció el corazón de este equipo, que con todas las adversidades en contra, levantó 16 de ventaja y puso la historia 2-0. Si bien el Playero descontó y los de Volcan volvieron a estar 16 abajo en el cuarto punto, con un Sebastián Izaguirre que volvió a tener un gran aporte atrás, el rojiverde puso la llave 3-1 y parecía cerrar rápidamente la Liga.

Sin embargo la Playa se le vino encima y tras igualar en tres la serie, con un guión que parecía escrita para una consagración épica de López y sus dirigidos, nuevamente apareció el gran corazón de este equipo, que contó con bolas importantes de su defensor por excelencia, Federico Pereiras, y un Zach Graham ,que se calzó el traje de salvador en el cierre, que si bien fue un fichaje de una gran figura, quien me iba a decir que valdría un título de esta manera.

El festejo contenido de un equipo popular se desató en el Antel Arena. El primero en dar la vuelta en el moderno escenario, entre abrazos, llantos y gritos festejó Aguada. Con una hinchada que se hizo sentir fuertemente desde la primera conversión hasta la última. Es que hace dos años cuando perdió la final contra Macabi, quien me iba a decir que el hincha iba a tener que sufrir tanto para disfrutar de esta gran página escrita en su historia y en la del básquetbol uruguayo.

No fue una Liga cualquiera, fue una con muchos condimentos y cargada de historia. La novena ya está en la vitrina, salud muchachada!