Marcus Owens será uno de los uruguayos que jugará en la NCAA la próxima temporada, y tras su commitment con Lenoir-Rhyne conversó abiertamente con Básquet Total.

Luego de realizar varios de sus años de formativas en Biguá, en 2017 decidió partir hacia Estados Unidos. Nos contó que buscaba con ese cambio para sus últimos años de highschool: "Primero que nada tener buenos resultados académicos, eso era prioridad, pero también quería mejorar el juego en mi posición natural, tener más tiempo de un juego menos estructurado y donde yo pudiera desarrollar lo que soy, para poder aportarlo a un equipo en el futuro".

A la hora de definirse cómo jugador, dijo: “Soy alero, un all-around que puede hacer un poco de todo. Acá le llaman también un "two way", es decir un jugador tanto ofensivo como defensivo, siento que puedo aportar en ambas cosas”.

"Lo mejor que tengo es el uno contra uno" comentó al resaltar sus fortalezas, y también destacó algo en lo que ha progresado: “ser más atlético e implementar otro estilo de juego porque acá es totalmente distinto".

Al respecto del área de mejora, analizó: “Estoy buscando mejorar más que nada mi manejo, y si bien no tengo un mal tiro de tres puntos podría ser mucho más consistente". Y agregó otro también un ítem que muchas veces se olvida: "No es mi prioridad en un equipo ser líder, pero sí aportar todo lo que puedo y hablar en la cancha es una de esas cosas".

Entrenar y competir en Cape Fear Christian Academy fue importante para desarrollarse y lograr dar el salto hacia lo universitario, y así lo ve Marcus: "Me hizo mejorar el juego perimetral, hoy día puedo jugar más abierto y defender tanto a un 2 o 3 como a un 4. En el liceo pude entrenar más eso, con mejor oposición, ya que en Uruguay prácticamente no hay jugadores más de dos metros, que la hunden de cualquier manera, como si pasa acá".

"El año pasado me tocó defender a un base, Coby White, que ahora está proyectado como Top 10 en el Draft de NBA, eso me parece una locura. Situaciones como esa me hicieron mejorar muchísimo" contó ejemplificando la importancia del nivel de entrenamiento y competencia al que estuvo expuesto.

La última temporada fue especial, ya que tuvo la compañía de otros dos uruguayos que asistieron al mismo highschool: "Compartir la temporada con Lucas (Capalbo) y Ramiro (Arrillaga) fue algo muy especial. Con Lucas siempre jugamos en equipos diferentes pero nos conocemos de toda la vida, éramos rivales y muy competitivos. Ramiro es un hermano, es familia. Jugábamos juntos en Biguá y hasta competíamos por el puesto, pero acá tuvimos la chance de jugar juntos y eso nos unió más. Es un sentimiento que nunca había tenido antes”. En este sentido Marcus compartió un deseo que le gustaría cumplir en el futuro: "Ojalá nos toque un día estar los tres juntos en la Selección, tenemos muy buena química".

Al hablar sobre el commitment universitario, el alero nos contó algunos detalles de cómo fue su proceso: "En temporada tuve pocos llamados, había tenido más el año pasado, incluso una de División 1. Recién cerca del final del año académico empecé a recibir intereses de Catawba, Columbia, Ferrum y alguna otra de División 3”.

A la hora de inclinarse por Lenoir-Rhyne, hubo incidencia tanto de lo deportivo como de lo académico: “Me dejé guiar un poco por el sentimiento y la charla que tuve con el asistente técnico. Me llamaron para una visita, no para entrenar porque ya habían visto videos míos, y de las universidades que me habían ofertado era la única que tenía ingeniería que es lo que yo quería estudiar”.

“Cuando fui y conocí a los técnicos vi que eran unos genios, nunca había conectado con un entrenador como me pasó acá, cada vez que hablamos es una sensación increíble. Esa noche justo había un partido contra Lincoln Memorial University y fue un partidazo, punto a punto, donde terminaron ganando con un doble cerca del final. La energía que se sentía en el gimnasio era espectacular, la forma en que se apoyaban entre equipos de distintas disciplinas, eso me terminó de convencer” continuó diciendo al respecto de su decisión, y finalizó diciendo visiblemente feliz: “Es una universidad mediana, acá algunas llegan a tener 30.000 estudiantes y esta tiene 3.500. Me salió todo redondo, no puedo quejarme de nada”.

El apellido Owens está cargado de historia en el básquetbol uruguayo, y fue inevitable dialogar con Marcus, sobre su relación con el multicampeón y exjugador de la selección Trelonnie Owens: “Me encanta tenerlo como referente, para que me aconseje, porque sabe mucho de básquetbol, dedicó su vida a eso y lo amó. Las cosas que me dice sobre mi juego me sirven porque las aplico, lee muy bien los partidos y es mi primer crítico. Yo me caliento, pero él y Ramiro (Arrillaga) son los que más me ayudan, me hablan honesta y claramente”.

"Tenemos juegos muy diferentes, él era más grande en todo sentido, yo soy un alero. Él podía tirar de tres pero en el poste es donde era una bestia, no era tanto de picar, era un poco más tosco" continuó diciendo al respecto a su padre, y finalizó: “De su época de jugador tengo recuerdos rotos, borrosos, me acuerdo de estar atrás del banco con mi madre, no me acuerdo de verlo jugar específicamente. Tengo imágenes borrosas de España y de verlo en la Selección. Papá era muy dedicado y sigue siéndolo hasta ahora en todo lo que hace, a pesar que ya no trabaje con el básquetbol”.