Edgardo Kogan analiza tácticamente el segundo encuentro de la llave entre Aguada y Malvín que dejó al rojiverde 2-0 arriba.

¡Qué finales estamos teniendo! Realmente disfrutables para toda la familia del basquetbol y para aquellos que de observar este deporte como un espectáculo terminan disfrutando un viaje plagado de adrenalina y emociones más allá de entender en detalle los vaivenes técnicos y estratégicos en cada uno de los juegos.

Anoche vivimos una final con 30 minutos previsibles en cuanto a lo que podían brindar ambos equipos en sus rendimientos y en un último cuarto que fue una montaña rusa en lo que se dio dentro del juego.

Ambos equipos comenzaron defendiendo defensa individual, con una formación inicial por parte de Aguada con doble base, liberando más a Bavosi a poder tomar decisiones en ofensivas a través de su 1 vs 1 o en las situaciones de descargas luego de penetraciones o pases extras para sus tiros largos, el "Mono" ha crecido enormemente a partir de qué comenzó a jugar playoffs, de tener un rol secundario en ofensiva ha sido una primera opción sólida para cierres de ataques y aún más anoche en la ausencia de Davis.

La otra situación que Aguada intentó generar fue en la elección de poner en muchas situaciones de Pick & Pop a Feeley, le cuesta mucho defender a Malvín está instancia, además Andrew entiende todo, se aleja y tira largo de tres puntos cuando Hatila se hunde para controlar el pico y cuando recuperan para llegar a su tiro con amagues genera a través de semi penetraciones, pases extras a sus compañeros, y en eso han sintonizado muy bien con Thornton sobre todo.

Malvin tomó la decisión de iniciar el juego cargando ya desde su primer ofensiva con Hatila posteado y sacó rédito en el arranque pero claramente no es una situación aceitada ni muy utilizada por los de la playa y en el correr de los primeros minutos comenzó a olvidarse de esa situación y volvió a fluir en ofensiva a través del 2 vs 2 en el que generalmente cierra sus ofensivas con los picos centrales, sumado a que Millsap tuvo sus mejores minutos liderando desde el 1 vs 1 la ofensiva, y así se dió un primer cuarto parejo que nos presentaba en cancha a dos equipos muy parejos.

A partir del ingreso de Santiso -de gran serie-, Malvin se sintió mucho más cómodo, a Marcos se le notó incómodo en el rol específico de base natural, hasta la cantidad y la calidad de los tiros que tomó fueron una muestra clara de está situación, allí Nicolás pudo generar con sus tiros y penetraciones puntos para él y sobre todo asistencias para sus pivots. A eso se sumaron los posteos de Blair, con esta lectura de ventajas Malvin logró abrir una ventaja en el score y en el propio juego pues mostraba más solidez en ambos lados de la cancha. Aguada recurrió a situaciones que el playero ajustó bien defensivamente y si bien trató de conseguir ventajas llevando a Souberbielle a defender los posteos de quién defendía o forzar con penetraciones de Demian o los propios bases, careció de fluidez. Incluso Malvin para cambiar los ritmos de juegos en el cierre de este primer tiempo puso una zona ajustable que lo complicó a Aguada quien no eligió bien sus lanzamientos y le permitió al equipo playero irse arriba en el score en ese cierre por 12 puntos de ventaja.

Era claro que para un equipo con la ausencia de Davis recibir 49 puntos sino mejoraba en defensa y ofensiva iba a ser muy difícil ganar, allí entra en análisis la cantidad de posesiones y otros ítems que los entrenadores entendemos que debemos manejar en lo que queremos para nuestros equipos, Aguada no logró mejorar defensivamente, bajar la intensidad de Malvin ni las posesiones fueron porcentualmente disminuidas, comenzaron los primeros ocho minutos del tercer cuarto con una tónica similar a lo que había sido el segundo, dónde inclusive Malvin manejaba muy bien la diferencia con una gran lectura de su entrenador en donde hacer jugar el ritmo del juego a través de decisiones estratégicas y en la buena interpretación y respuestas individuales de sus jugadores, sobre todo en ofensiva. Pero tuvo el pecado de relajarse en defensa y eso mantuvo a Aguada a pesar de estar por debajo en el score con la chance de ver que el juego no se había quebrado. Blair volvió a desgastarse mucho en el 1 vs 1 de frente y en el juego de espaldas en ese tercer cuarto y lo pagó en el cierre del juego al igual que en la primer final, a eso se le comenzó a sumar que la pelota pasaba tanto por Santiso, Mazzarino y Cabot que se fueron desgastando sin tomar conciencia de que podían pagarlo en el cierre. Aguada con paciencia, a pesar de tener a Thornton sentado por faltas en el banco, con la decisión de Volcán de jugar con Joaquín Rodríguez y Pereiras en ofensiva que son jugadores que tiran a pie firme pero juegan poco y no es su fuerte el 1 vs 1 ni el 2 vs 2, dejando a Demian en la banca que es un jugador que si puede generar esto, logró no irse del juego, mantenerse en el mismo y allí es donde tanto Bavosi pero sobre todo Taboada empiezan a leer desde adentro por dónde encaminar a su equipo. De cualquiera manera otra vez Aguada había recibido 73 puntos al final del tercer cuarto y si esto se mantenía no iba a poder ganar en el entorno de puntos a los que se encaminaba Malvin en ofensiva pero pudo tener ciertas acciones para mantenerse en juego e intentar dar el resto en el último para poder descontar de a poco en el juego y de esa manera achicar en el score y llegar al final con posibilidades, ahí quedaba lo mejor para un último cuarto hermoso en todo sentido.

El arranque encontró a Malvin 13 puntos por encima pero rápidamente Aguada comienza con Taboada atacando agresivo al cesto y Malvin le permitió descontar muy rápido cinco puntos, se empezó a torcer el destino del juego. El playero logró reaccionar a través de algunas acciones de Blair posteado y con unos tiros frontales pero Aguada sin proponerselo cortó con faltas, pareció más fortuito que estrategia esta situación. Seguramente si Malvin hubiese estado más fino desde la línea del libre la historia hubiese sido otra, pero el error es parte del juego y Malvin fracasó mucho en momentos claves y esto hizo que la defensa aguatera mejorara más desde la poca puntuación de su rival, a raíz de esto que desde los ajustes defensivos que tuvo como solución.

Ya con el juego en jaque Malvin debía sostenerse fuerte mentalmente y emocionalmente no caer errores. Aguada tenía un gran envión desde lo que sucedía dentro del campo sumado al estímulo que recibía desde afuera y que canalizó en gran forma a su favor, la diferencia entre lo que asumieron los extranjeros fue abismal, Thornton y Feeley fueron claves, anotaron cuando debían, tomaron segundos tiros fundamentales tras rebotes ofensivos ante la pasividad y baja energía en el final de los pivot de los playeros, cada ofensiva de Aguada parecía fácil y la defensa de Malvin nunca logró controlar el ritmo de juego en ese último cuarto, recibió 30 puntos, solo convirtió 14 y eso hizo que en el cierre Aguada crecido y con sus jugadores jugando al máximo de sus posibilidades en lo individual y leyendo las ventajas en lo colectivo se quedara con un juego muy importante pero no definitivo...