Serie pareja, quizás no en el resultado global, donde el 3-1 marca la superioridad de Malvín, pero si vamos juego a juego vemos que los mismos han sido muy luchados, parejos, definidos por pocos puntos y al final de los mismos.

Previo al comienzo de la serie, marqué una serie de claves para prestarle atención. Algunas influyeron más y otras menos. Por ejemplo, hablamos de que Urunday debía aumentar su ritmo de juego, aunque no le toco ganar, esto se cumplió, aumentó su ritmo de juego, hizo crecer su anotación de cancha abierta de un promedio de 13,4pts en la temporada a 16,8pts en la serie, colaboró mucho en este aspecto la inclusión en el equipo de Kyle Lamonte, jugador que se alimenta de las ofensivas rápidas, y cuando esta en ritmo como lo estuvo durante toda la serie, maneja la ofensiva a placer.

Otra de las claves importantes era la memoria colectiva de Malvín, dos ingresos nuevos al equipo, jugadores que le costó involucrarlos en su sistema, Blair fue de menos a más, siendo importante en el cierre de la serie con su trabajo en la pintura junto a Hatila, en el caso de Millsap recién en el último partido mostró algunas cosas buenas como para ilusionar de cara a las finales. Algo que podía ser una amenaza para Malvín, lo logró manejar correctamente, buen pulso para la rotación, y el gran talento de los jugadores nacionales que aparecieron en momentos claves sobre todo para cerrar partidos.

Yendo al juego, Urunday salió a la serie a defender una de las mayores fortalezas del playero, como es el pick central con cambio entre hombres, esto le había dado resultado en la serie ante Trouville, y volvió a implementarlo a lo largo de esta serie. Internos atléticos, que pueden contener un perímetral durante un cierre de posesión permiten realizar esta estrategia, la cual los primeros partidos complicó a Malvín, sacándolo de su juego habitual. Ahí entra a jugar lo complicado de competir en Playoffs, jugar siempre contra el mismo equipo, varios juegos, muchos minutos, hace que el rival se acostumbre a jugar contra tus planteos, y obliga a tener que sorprender más de una vez en la misma serie. Urunday lo intentó, busco soluciones a esto, intentó  tener el mismo resultado que en los primeros partidos ya sea cambiando la defensa o mismo variando las rotaciones defensivas que vienen luego del cambio de hombres para no sufrir tanto en la pintura, pero todo esto, lo realizó con menos éxito que su planteo inicial, de ahí en más empezó a sufrirlo y a quedar constantemente en mismatch tanto para defender, como para la toma de rebotes.

Por el lado de Malvín, una clara consigna y a mi gusto determinante en el resultado de la serie, contener el juego interno de Urunday, de los mejores a lo largo del torneo. Malvín le permitió a Urunday el juego característico de indirectas con Taboada, Lamonte, Medina, defendiendo a estos con sus perímetrales, mientras los internos quedaban constantemente controlados y negando las entradas al poste bajo. Los números abalan el éxito de esta estrategia, quien más lo sufrió fue Crawford, que paso de promediar 12,2pts en el torneo a 5pts en los partidos de la serie, en rebotes también sufrieron en sus promedios individuales. Pero las 2 estadísticas más llamativas en este aspecto, son los puntos en la pintura, hizo 40 pts urunday cuando gano y promedio 31,3 en sus partidos perdidos, así como también los puntos permitidos de segundos tiros, Urunday promedio 12,3 puntos de segunda oportunidad durante el torneo, mientras que en esta serie solo pudo lograr conseguir 6pts por partido.

El campeón llega a otra final más, y por ponerse la vara muy alta los años anteriores, debemos decir que no es la mejor versión de su juego, pero sigue siendo un equipo sólido, que entra a la cancha con su propuesta clara y excelente ejecutantes.