Santiago Tucuna es uno de los integrantes de la Selección U17 celeste que viajó a China durante más de un mes para entrenar y perfeccionarse, y tras esta gran experiencia conversó con Básquet Total sobre todo lo vivido.

En el comienzo de la charla, Santiago nos contó cómo vivió la previa al viaje: “Desde que nos enteramos fue todo ansiedad, nervios, sabíamos que estábamos ante un viaje que no se da todos los días y sólo algunas generaciones lo pueden hacer. Ojalá que se repita durante años para otros compañeros”.

A pesar de compartir esta jornada con la generación 2003, y también con las selecciones femeninas, destacó la mancomunión que se dio entre todos: “Todos estábamos muy entusiasmados, sabíamos a lo que íbamos y estábamos todos unidos por una pasión que compartimos. Somos buenos compañeros, nos llevamos entre todos muy bien y eso generaba mucha felicidad”. Al hablar de cómo hicieron para entretenerse durante una travesía tan largo, contó: “El viaje fue cansador, pero jugamos mucho al truco. Hasta ‘Luchi’ (Luciana Chagas) que es argentina tuvo que aprender”.

Sobre sus primeras impresiones en China, el alero de 1.97m dijo: “Antes que nada el llegar y saber que sin el traductor no podías comunicarte con nadie, la cultura es totalmente diferente. Con el pasar de los días empecé a sentir más la vida del profesional, si no comes y dormís bien no rendís, hay que estar siempre focalizado en la próxima práctica o partido”.

Justamente al hablar del descanso, fue un aspectos desafiante por el jet-lag: “Al principio la diferencia horaria fue difícil, había días que nos despertábamos a las cuatro de la mañana y ya no nos podíamos dormir. Intentábamos acostarnos tarde para ajustar, y después del quinto día no hubo más problemas”. Al respecto de la alimentación, no lo vivió como una dificultad: “La comida estuvo muy bien, bastante parecido a lo de acá excepto por el picante y alguna cosa específica”.

El jugador de Bohemios, club donde se da la costumbre de apoyarse entre los planteles masculinos y femeninos, destacó una vez más la unión que hubo entre todos: “La convivencia fue muy buena, creamos un grupo que siempre estábamos todos juntos tanto masculino como femenino ya fuera en un pasillo hablando, jugando a las cartas o tomando mate. En el tiempo libre descansábamos y después ya nos juntábamos en alguna habitación”.

“Estar dedicado totalmente al básquetbol  fue muy bueno, me encantó y me gustaría poder a hacerlo en un futuro” comentó Santiago al recordar ese mes en donde vivió como un total profesional, y reflexionó sobre los cambios que generó eso en su rutina al volver a Montevideo: “La forma de entrenar cambia, sabiendo que todos los días tenés que dar un poco más porque si no te preparas no podes jugar. Acá el básquetbol es muy diferente”.

Obviamente hubo tiempo para lo turístico y adentrarse en la cultura oriental: “Los domingos los usábamos más para pasear, o los últimos días antes de irnos a Madrid también. Me quedo con la visita a la Muralla que por suerte la pudimos subir entera, todos teníamos ese objetivo y lo logramos, yo estuve cerca de una hora para llegar”. Santiago recordó el momento de llegar al tope y cómo lo hizo sentir: “Te parabas a mirar para abajo y te dabas cuenta que estabas en China, del otro lado del mundo, se te pasaban millones de cosas por la cabeza”.

En el camino de regreso hubo tiempo para competir en Madrid: “Tuvimos dos partidos en España, una muy buena experiencia que te ayuda a prepararte basquetbolística y mentalmente”.

Al dialogar sobre el Sudamericano U17 que jugará en noviembre en Chile, afirmó: “Tengo muy altas las expectativas, el grupo que tenemos es muy bueno, tenemos muy buen nivel y nos llevamos muy bien”. Y contó un poco más sobre la preparación y lo que sumó este viaje: “Venimos entrenando desde el año pasado, obviamente este mes nos sirvió para conocernos mucho más. El estar las 24 horas juntos hace que conozcas mucho más en profundidad a los compañeros y puedas ponerte en el lugar de ellos. Tengo muchas ganas de volver a viajar y convivir con ellos”.

“Pasé momentos muy lindos. Me acuerdo cuando estaba con Lauti (Lautaro Pérez) subiendo la Muralla corriendo y nos alentábamos a seguir, ir todos juntos apoyándonos la verdad me encantó” recordó como uno de los momentos más marcantes de esta experiencia inolvidable.

El alero nos contó un poco más sobre sus comienzos en este deporte, el cual juega desde hace apenas tres años: “Antes jugaba al fútbol y en el fondo de casa tenía un aro y siempre andaba tirando. Un día en un asado Marcelo Capalbo me dijo para venir a entrenar a Bohemios, que él estaba como coordinador, y le dije que sí. Tuve que elegir, me quedé con el básquetbol y me ha ido bien, estoy contento con la decisión”.

“Mi juego lo he desarrollado bastante en poco tiempo. Me siento cómodo si bien sé que tengo que seguir mejorando y trabajo todos los días para eso. Quedan unos meses para el Sudamericano, pero después de eso también tendré que seguir trabajando en lo que me falte” continuó diciendo sobre su gran crecimiento en el último tiempo.

Para terminar, nos contó sobre sus referentes y el básquet que le gusta mirar: “Me gusta mucho Giannis Antetokounmpo. Lo sigo mucho por la historia que tiene, me gusta como juega y me gustaría jugar como él. Le miro muchos movimientos e intento copiar algunas cosas. Me gusta mucho tanto la NBA como la Euroliga y siempre intento sacar conocimientos de ahí”.