La presente edición de la Liga Uruguaya ha puesto en escena varios jóvenes jugadores integrantes de la generación 1998, con proyectos interesantes de cara al futuro.

En una liga donde habitualmente cuesta, y sigue costando, que los recién egresados de formativas tengan su espacio, este pequeño grupo irrumpe como una esperanza. Con más minutos e incluso protagonismo que sus antecesoras, los 98 demuestran por que fue considerada una buena camada durante su pasaje por las divisiones menores.

De hecho, los dos Sub 23 más destacados de la LUB actual la integran: el base tricolor Mateo Sarni y el interno de Biguá Martín Rojas.

Sus números sin lugar a dudas avalan esta posición. Sarni confirma este año lo muy bueno hecho la temporada anterior, promediando 6.69 puntos y 5.19 asistencias en más de 25 minutos por juego. Por su parte Rojas tiene 8.5 puntos y 5.63 rebotes en más de 22 minutos. A ambos se le suman muchos otros factores que si bien no se reflejan en las planillas los hacen fundamentales para sus equipos.

Si bien fue más irregular, Facundo Terra es otro nombre que se ha ganado un lugar en la Liga. En casi 17 minutos por partido aportó 4.53 puntos y 1.75 asistencias, aumentando en general el tono defensivo del macabeo y con buenas decisiones ofensivas.

Manuel Mayora se ganó el lugar de base relevo de Trouville, y sus casi 16 minutos en promedio se basan en su correcta conducción y gran labor defensiva, con un aspecto físico que le permite ir con prácticamente cualquier perímetral. Sus 3.03 puntos y 1.7 asistencias son apenas una mínima parte de su tarea en el funcionamiento del rojo.

En la segunda parte de la LUB quien creció en su protagonismo fue Agustín Da Costa. El oriundo de Bohemios creció en la consideración de Álvaro Ponce y fue importante en varios juegos aunque sus números generales de todo el torneo no lo reflejen tanto: 3.03 puntos, 1,77 rebotes y 0.47 asistencias. En el fusionado ha mejorado su intensidad defensiva y su toma de decisiones, aspectos claves para su desarrollo.

Otros dos jugadores de la generación 98 que han tenido oportunidad fueron Agustín Pose y Joaquín Borrallo. El “Chino” tuvo la oportunidad tras la salida de Belardo de las alas negras y dejó una impresión interesante en algunos partidos. Sus números finales fueron de 4.3 puntos y 1.95 asistencias en poco más de 17 minutos, con una altura más que interesante para su posición. En el caso del interno misionero, no tuvo tanto espacio en la rotación pero desde lo defensivo cumplió con el “Colo” Reig cuando fue necesario.

La generación liguera irrumpió fuerte, y ojalá los próximos años confirmen este primer paso. Además, debemos sumar a ellos a uno de los mayores prospects de nuestro básquetbol, Juani Ducasse, quien está en la Universidad de Santa Clara (EE.UU.), y varios otros jóvenes que volverán a tener la chance de mostrarse en El Metro 2019 como Sebastián Vechtas, Iñaki Erroizarena y Mauricio Arregui, entre otros.