Culminado ya el primer Training Camp de 2019 de las selecciones formativas femeninas, Básquet Total fue tras la palabra de Alejandro “Gallego” Álvarez, para dialogar sobre esta experiencia.

A pesar de que fue una semana cargada de trabajo y entrenamientos, el entrenador en jefe de las selecciones femeninas dijo sentirse: “Loco de la vida. Arrancando un nuevo año con muchos desafíos, una motivación enorme por cómo terminó el año pasado y todo lo que se viene. Como hacemos todos los veranos, en este primer Training Camp de febrero donde pasaron 150 jugadoras entre las más chiquititas de todas, de nueve años hasta la U24, donde las más grandes fueron evaluadas y medidas, y ya con la U15 para abajo estuvimos entrenando con grupos estables y abiertos. Estoy muy contento por el compromiso de la familia, entrenadores y dirigentes, porque han venido todas esas chicas, de las cuales 70 son del interior, lo que me deja muy satisfecho por haber cumplido nuestro primer objetivo”.

A la hora de evaluar lo que dejó el año 2018, dijo: “Sin duda que los resultados que obtuvimos nos ayudan a generar confianza, a valorar el esfuerzo de todas las chiquilinas, todos los que están empujando por el femenino hace muchísimos años, los entrenadores y entrenadoras de los clubes que están haciendo un excelente laburo y que nos ayudan a nosotros también a disfrutar cada vez de jugadoras más preparadas, no sólo en lo técnico táctico sino también, sobre todo, en lo físico que es donde tenemos un plan coordinado desde la cabeza (Marcelo Bassio) hasta todo el staff con los profes de los clubes, para tratar de insertar a la mayor cantidad de jugadoras posible en ese plan que tenemos y que nos permita ir acortando esa brecha con el básquetbol internacional”.

Volviendo a lo que fue el Training Camp de este año, señaló que: “Pasaron la U24, U17, U15, U14, U13 y U12 con niñas de 9 y 10 años. Las chiquitas que vienen acá dos veces al año parece que fueran a Disney. La motivación, la alegría que nos muestran, lo que nos contagian y lo que nos cuentan los padres también es una experiencia preciosa y que nos permite también al CEFUBB de recibirlas. Ya es el tercer año que hacemos esto y que las ayuda también a tener esa motivación para después llegar a los clubes. Pasaron y se pusieron la camiseta de entrenamiento de Uruguay, y sobre todo, ver un montón de niñas que quizás muchas de ellas en los lugares que viven no tengan esa posibilidad, porque no hay la cantidad de jugadoras y la mayoría, sobre todo en el interior, juegan mixto. Pero la entrega siempre es total, el compromiso lo tienen y eso se ve más que nada en las categorías más grandes que ya es el tercer año que venimos en el proceso y hay un sentido de pertenencia tremendo. Están ansiosas de volver a los próximos entrenamientos y concentraciones para preparar los torneos, porque lo disfrutan muchísimo, y eso nos ayuda a querer ir por objetivos diferentes a los que íbamos antes”.