A pesar de que su vuelta a las canchas es lejana, Guruyú Waston en su lucha por permanecer con vida, está llevando a cabo su obra para devolverle al barrio un espacio social.

Básquet Total tuvo la chance de hablar con Eduardo Cóppola, uno de los pocos detrás de este proyecto que con mucho sacrificio y muy de a poco va avanzando. La Aduana busca recuperar a un club de barrio, un espacio donde los chicos que están en la calle puedan juntarse, practicar deporte.

Eduardo nos contó que subsistir es el primer gran objetivo y que Waston esté en la boca del ambiente es un logro muy grande, considerando la gran cantidad de clubes de barrio que dejaron de existir. El proyecto de la vuelta comenzó de cero, con un terreno baldío, sin una base sentada, lo cual hace más difícil el esfuerzo. La venta de metros cuadrados a un precio simbólico fue un inicio a pesar de que la recaudación fue muy lejana a la necesaria. El verdadero impulso apareció con la obtención del presupuesto participativo.

Sin embargo no todas son buenas para el Guruyú, porque de todas formas la plata necesaria para el gimnasio todavía es lejana. Cóppola nos contó que el principal objetivo en este inicio pasa por crecer socialmente, que a pesar de que por afuera se ve el techo de la cancha, el final de la obra es lejana. El piso todavía está lejos de estar en condiciones, hay montañas de arena, los costos del cimiento son altos, se lucha por costear los bloques para rodear el escenario con su mano de obra y la colocación del flotante parece ser un objetivo a encarar mucho más adelante. Como primer paso se busca cementar y pintar la cancha para que el niño que esté en la calle se arrime, para que la gente de un barrio en el que hay poca cosa para hacer se acerque a Waston. A pesar de que estén los planos de la obra, los vestuarios a esta altura de la obra son imposibles de hacer por presupuesto, pero se busca hacer un salón para seguir creciendo desde lo social.

Eduardo espera que con la primera parte de la obra finalizada, más gente se arrime a colaborar con un club que a mucho pulmón busca seguir con vida. Parece difícil que una empresa colabore sin una base hecha, pero existe la ilusión de que esto sí ocurra cuando Waston vuelva a tener un espacio físico, una obra que mostrar, que el barrio pueda disfrutar.

Ya a partir de ahí, con paciencia y de a poco, empezar a pensar en un futuro lejano en un flotante, en vestuarios y en la vuelta. Primero apuntar a formativas, a que chicos y chicas que se arrimen, que defiendan la camiseta. Después, cuando estos ya no tengan edad para seguir compitiendo en formativas se podría hacer el esfuerzo para competir en DTA. Pero a pesar de que varios felicitan a Cóppola por la vuelta, esta idea está a años luz según nos cuenta. Será cuestión de paciencia, de esperar que esta gente que lucha porque el básquetbol recupere a un club de barrio, cumpla su sueño con un esfuerzo sobrehumano.