Bohemios apostó por competir en una categoría más en femenino y se quedó con todo. Dentro de este crecimiento de las chicas, las marronas son parte importante con una apuesta seria a la rama.

Tras un año en el que la institución de la calle Gabriel Pereira dominó en categorías formativas, llegó el turno de proyectar la competición de mayores. A los talentos jóvenes del club, se sumaron experientes, que venían de jugar Copa de Oro y que se habían quedado con ganas de derrumbar esa enorme hegemonía de Malvín que marcó una época.

Pero el proyecto de a poco comenzó a ser realidad con el paso de las semanas. Las albimarronas llegaban a la última fecha del clasificatorio como invictas, cruzándose con las vigentes campeonas que todavía no conocían la derrota. Luego de un intenso juego, un triple de una de las hijas pródigas de la casa, Florencia Niski, terminó con la racha de victorias de las Playeras, para que Bohemios finalice en lo más alto la primera parte del certamen. Parecía anecdótico, porque al arrancar la Copa de Oro no se arrastraría el puntaje, pero fue un gran logró para un equipo que competía por primera vez, sobretodo por demostrar que el título no era una utopía.

La Copa de Oro fue más sufrida y con piedras en el camino. Sin embargo, tras un mal arranque, las dirigidas por Berhouet lograron salir a flote y llegaron a la última fecha con la chance de obtener el "1" en fase regular ante Defensor Sporting. Ganar y quedarse con una nueva etapa del torneo o perder y enfrentar en semifinales al poderoso Malvín. No pesó la presión en un joven plantel y logró derrotar a domicilio a quien hasta entonces era el mejor equipo de esta instancia. No olvidamos el debut de Camila Suárez aquella noche, una apuesta por una chica joven que llegaba de Argentina, que de a poco empezaba a meterse en la piel del sentir de las marronas. Una jugadora con gran talento en etapa de desarrollo, que creció a la par del plantel.

Semifinales las cruzaría con Macabi, de mal andar en la segunda parte del campeonato, pero lejos de ser un rival accesible, dio terrible pelea. En una serie que se fue a tercer partido, con cierre de película y con una bola de tres que pudo ser para alargue, pero que termina saliendo, la historia se siguió escribiendo en tono marrón rumbo a las finales.

El choque ante un Malvín reforzado con una extranjera goleadora y un primer punto que parecía sellado a favor, que se terminó escapando en casa, empezaba a generar un aroma a que la hegemonía seguiría en pie. Pero Bohemios con mucho corazón supo torcer la historia, la más chiquita, Josefina Zeballos, se agigantó en cancha contrario y siendo goleadora supo igualar la serie. El marco de público del tercer punto siguió escribiendo un guión de película y ahí apareció una sociedad que a pesar de la corta edad fue de admirar. Florencia Niski y Camila Suárez, que a pesar de los pocos partidos juntas, parecía que se conocían de toda la vida y con un gran cierre, le dieron un festejado título a las chicas marronas, terminando con una racha de títulos Playeros que parecían no tener fin.

Dentro de este equipo apareció una de las gratas revelaciones del torneo. Que haría que el marrón cruce fronteras, consiguiendo quien lleve consigo el color hasta Paraguay. Campeonatazo de Sabrina Molina, pilar en el juego interno, que le dio la chance de salir a jugar al exterior a su corta edad, cosas que antes parecían impensadas.

Pero el año básquetbolistico siguió para ellas y el marrón tomó un tinte celeste. En la buena participación de la selección U15, el aporte de la institución de Pocitos fue fundamental. ¿Quién del otro lado de la pantalla no disfrutó de los puntos de Maite Pereira? ¿Quién no la extrañó cuando estuvo ausente en el cierre del torneo? ¿Quién no se emocionó con la clase de Josefina Zeballos? Que dejó sorprendido a todo el que pudo observar el talento de esta joven jugadora. No me olvido de la entrega defensiva de Pierina Rossi, que entró para torcer tramites complicados ni de los minutos de Evangelina Rolón. Esa selección que consiguió dos triunfos en el Sudamericano, que estuvo a una bola de robarle el punto a Argentina que parecía utópico, inolvidable.

En la vuelta de las chicas al país, Bohemios también gritó campeón en U15 revirtiendo una durísima serie ante Malvín. Pensar que pudo escaparse el título en aquel partido en la Avenida Legrand de apretado desenlace en el segundo punto. En el tercero la mano de Francisca Rivero sigue manteniendo el calor del gimnasio de la calle Gabriel Pereira. Las redes no tenemos el recuerdo si fueron cortadas por el título o si se prendieron fuego, lo cierto es que ya las reemplazaron.

Tras una primera final en U19 con victoria, cuatro chicas fueron a Chile a participar con la generación 2002 de una gira con miras al Sudamericano del próximo año. María Paz Rivero y Victoria Cantero supieron ganarse la titularidad en varios juegos, Carolina Curbelo fue una habitual del equipo en el juego interno, mientras que Florencia Niski fue de las más destacadas de la gira, siendo reconocida dentro del quinteto ideal en el Torneo Internacional Brisas. Las celestes volvieron con copa cuando antes siempre se iba de punto. El tinte marrón importante para torcer esta historia.

La vuelta a nuestro país y con la alegría brotando todavía, plantó a las chicas en una nueva final. Tras un primer tiempo en el que parecía que la cabeza seguía en Chile, apareció la categoría de esta generación ganadora que vuelve a gritar campeón en U19. Con Florencia Niski como abanderada (parece que no aprendió a jugar mal en los partidos que pesan) y con la tarea de Pierina Rossi, que nos hizo acordar a sus entradas en el Sudamericano U15, cuando su trabajo atrás cambiaba trámites. Emoción que no solo se transmitió en la cancha si no afuera. Si bien el plantel mayor siempre estuvo presente en los juegos de las chicas, la presencia de la argentina, Camila Suárez, nos sorprendió a todos. "Vino de sorpresa", nos dijeron, lo que refleja lo que es esta familia albimarrón, que atraviesa fronteras. No me olvido de la figurita repetida, de la que estuvo presente en los tres títulos, Josefina Zeballos, que un 5 de mayo nos decía que quería: Tener muy buenos torneos con las tres categorías y que nos vaya mejor con la selección en el sudamericano”. No sabemos que clase de magia tiene para predecir el futuro pero lo que si sabemos es que hace magia adentro de la cancha.

No le deseamos un feliz año nuevo a las marronas, seríamos unos atrevidos, porque seguro quieren que este 2018 no termine nunca.