Llegó en silencio a Defensor Sporting, sin muchos pergaminos ni expectativa, y se transformó en una pieza importante de la rotación de Álvaro Ponce. Sus buenos minutos lo llevaron a ser invitado a entrenar con la selección mayor en la última ventana clasificatoria. Promesas entrevista al “Baldosa”, Sebastián Ottonello.

Nombre:           Sebastián Ottonello
Edad:                21 años (03/12/97)
Puesto:             Ala-Pívot
Altura:              1.97
Club actual:      Defensor Sporting
Formación:       25 de Agosto

“En los amistosos de pretemporada jugó en el cinco inicial por lesiones de nuestros internos, y vimos que estaba a la altura. Si bien daba alguna ventaja de centímetros, la suplía con intensidad, despegue y actitud. En ataque mostró una faceta que no es común en jóvenes de ser maduro y no atropellarse, y se ganó la titularidad como reconocimiento a ese muy buen trabajo. Lo que lo ha llevado a tener minutos de calidad es su actitud humilde, siempre está escuchando y eso es indispensable para un jugador en etapa de formación, es la base para seguir mejorando. Está haciendo un trabajo físico y con nutricionista que lo llevó a aumentar varios kilos de masa muscular, y creo que si sigue mejorando su tiro y lectura va a ser un grande para muchos años en la Liga Uruguaya”.

Álvaro Ponce

Entrenador Jefe, Defensor Sporting

¿De dónde surge el apodo de Baldosa?

Del barrio, me crié en lo de mi abuela que era a la vuelta de mi casa, que era donde estaba toda mi barra de amigos. Yo iba para estar en la calle con los gurises y una vuelta me llamaron para volver y me dijeron “Vivís en calle, pareces una baldosa” y de ahí quedó, “Baldo” o “Baldosa”.

¿Contame cómo fue tu arranque en el básquetbol?

En realidad como a todos los niños lo primero que me interesó fue el fútbol, pero fui a una o dos prácticas en Estudiantes de La Unión y no me gustó. Entonces fui a Larrañaga que era el club del barrio y me gustó mucho más, porque aparte de chico veía a mi padre (Favio Ottonello) jugar en veteranos y me gustaba.

¿Ya eras alto en esa época?

Pintaba que iba a ser porque mi padre es alto y mi madre también. Pero de chico siempre fui normal, pegué el estirón tarde. Siempre fui del montón.

¿Eso ayudó a que no te mandaran a jugar abajo de una?

Claro, en los inicios no me mandaban de “5” pero alrededor de los 14 o 15 que crecí, y ya estaba en 25 de Agosto, ahí si era el pívot. Viste que en los clubes de barrio escasean los jugadores altos.

¿Qué entrenadores te marcaron de tu etapa de formativas?

Tuve varios, pero si tengo que nombrar uno fue Leo Bernini. Me enseñó mucho tanto en lo basquetbolístico como en lo humano. Incluso en 25 era capitán y me hizo corregir errores en eso, como por ejemplo dividir al grupo por quienes eran más amigos y no integrar a los otros. Estoy muy agradecido y sigo hablando con él hasta hoy.

Pasaste también por clubes de los considerados “formadores” como Biguá y Malvín, ¿qué te sumó eso?

Ahí además del entrenador y la infraestructura que tenían, el nivel de jugadores me ayudó. Todos quieren llegar, a diferencia de los clubes de barrio en donde algunos lo toman sólo como un pasatiempo, para hacer deporte o amigos. En los clubes “grandes” todos tienen el sueño de jugar en primera y el nivel de las prácticas es otro.

¿Cuáles son las características que resaltas tuyas como jugador?

Lo principal es que dejo todo, nunca me vas a ver no exigiéndome al máximo, tanto en defensa como en ataque, estar concentrado, ir a los rebotes y fajarme con quién sea. Atrás para mí es 90% corazón y 10% técnica.

¿Y a futuro que cosas crees que tenés que mejorar?

Me gustaría ser un “4” moderno. En los últimos meses me mentalice en jugar más abierto, y si bien quizá no lo demuestro en los partidos porque mi rol en el equipo es otro, y hasta puedo jugar de “5” cuando descansa Anthony (Johnson), hablando con Álvaro (Ponce) y con el Bicho (Luis Silveira) les comenté esto y me están ayudando a hacerlo.

Se nota un crecimiento físico importante en el último tiempo, ¿es algo que venís trabajando?

Siempre me preocupé por el físico, pero además el primer día que llegué a Defensor, Álvaro (Ponce) me dijo que ellos creían que debía ganar algunos kilos. A las horas me citó con la nutricionista y el Taba (Papariello, preparador físico de Defensor) y me dieron una rutina de entrenamiento, una dieta y suplementos, y con ayuda de mi novia la pude cumplir. En los últimos meses aumenté 5 o 6 kilos de masa muscular.

En un par de amistosos previos a la LUB, contra la Selección en la ventana anterior, tu rendimiento fue destacado…

Ese crecimiento que hablamos te da también una motivación, te sentís con más “poder”, sentía que podía defender a Shaquille O’Neal. Pero además lo que más me ha motivado desde que llegué es el equipo que tenemos, es la clave de que nos vaya bien, nunca había estado en un grupo tan unido. Yo llegué con una expectativa y hoy día mi realidad es otra, nunca me hicieron una mala cara, nadie da para atrás y eso lo valoro mucho.

Muchos nos sorprendimos cuando en el primer partido de la Liga te vimos como titular. ¿A vos también te pasó o ya te lo imaginabas?

Me fue sorprendiendo, en la pretemporada Gonzalo (Iglesias) y Emiliano (Bastón) tuvieron algunas lesiones y me tocó jugar a mí en los amistosos. El equipo jugó bien, nos entendíamos y Álvaro decidió mantenerlo. Antes de arreglar no me lo esperaba, en la Liga anterior mis minutos y mi rol eran muy distintos, eso me tiene muy contento y estoy muy agradecido.

Contame un poco cómo es tu rutina hoy en día, porque además de jugar al básquet sé que estudiás, trabajás y estás viviendo con tu novia.

Estudio en el ISEF, lo estoy haciendo de a poco por los horarios de prácticas, y trabajó además con niños en el colegio Rayuela dos veces a la semana cuatro horas. Se me hace difícil a veces porque no como en casa, pero tengo mucha ayuda de mi novia que me cocina y me recuerda lo que tengo que hacer, y mi madre cuando voy a comer a la casa de mis padres también, eso me ayudó un montón.

Me hablaste de tus padres. En nuestro deporte hay situaciones de padres dirigiendo a sus hijos, padres jugando con sus hijos y en tu caso de tu padre relatando o comentando tus partidos… ¿cómo se vive eso?

Es algo increíble, me encanta que a mi viejo le toqué estar en los partidos que yo juego. Yo hace un tiempo, tres o cuatro años, lo ayudaba con la radio a conectar y miraba a los jugadores y ahora estoy adentro de la cancha jugando. Las veces que me ha tocado que me haga una nota es un orgullo tremendo.

Te tocó estar entre los invitados de la primera citación de Magnano con Uruguay. ¿Qué sentiste cuando te enteraste y cómo fue esa experiencia?

Me puse muy contento, muy feliz, nunca me había tocado estar en una selección ni siquiera en formativas. Cuando llegué al CEFUBB me encantó, es un centro de entrenamiento divino, a la altura de la selección. Quedé sorprendido con la humildad de los compañeros, me trataron como uno más. Lo que más me gustó de Rubén (Magnano), es que él corrige a todos por igual, tanto a Esteban (Batista) o al Panchi (Barrera), como a mí.

Tuviste compañeros muy importantes en tu puesto: Batista, Charquero, ahora Bastón e Iglesias…

Creo que tengo una virtud que me sale naturalmente, que es la de escuchar y tomar lo que me dicen, quizá a veces puede hasta ser contraproducente porque tomó tanto lo bueno como lo malo. De Esteban (Batista) aprendí un montón, Charquero no sólo adentro de la cancha sino como capitán es excelente. Emi (Bastón) y Gonzalo (Iglesias) me aconsejan y no piensan si eso los puede perjudicar a ellos, siempre me dan para adelante y cuando les toca jugar a ellos, yo hago lo mismo desde el banco.

Este momento es seguramente el más importantes de tu carrera hasta ahora, ¿qué proyectas para el futuro?

Soy muy ansioso, no sólo en el básquet sino en la vida, y por eso trato de no pensar muy adelante porque me embalo y eso me puede descarrilar. Pero si me preguntas, me gustaría seguir en Defensor, estoy muy cómodo, el grupo es hermoso y el cuerpo técnico me trata de diez. Espero continuar acá y mejorar.

Para terminar, ¿qué referentes tenés en el básquetbol?

A nivel internacional me gusta mucho Sam Perkins, un jugador de los Seattle Supersonics de los ’90. También me fascina Shaquille O’Neal, a pesar que no sea en mi puesto. En lo local Esteban (Batista) siempre desde chico lo miré. Y hace muchos años mi viejo me había dicho que tenía características parecidas a Bastón, y ahora que lo tengo de compañero, se lo conté y le dije que desde chico lo miraba, ahora tengo la suerte de compartir plantel con él y seguir aprendiendo más de cerca.

“Seba vino a 25 después de un par de años sin jugar, tenía 16 años. Lo primero que me sorprendió fue su técnica y movimiento de pies. En el año siguiente tuvo un cambio brusco en lo físico, en centímetros y agilidad. Buscamos desarrollar su juego de frente al aro, el tiro y su postura defensiva, así como también jugar en Sub 23 y entrenar en mayores. 
El Baldosa es un jugador con ansias de superarse y muy competitivo, con mucho carácter y líder nato, querido por sus compañeros. Si trabaja su juego de frente al aro, su tiro de tres puntos y concentración con confianza puede ser un ala-pivot de nivel. Ojalá pueda emigrar así continúa su crecimiento y lo podemos disfrutar. Un orgullo haberlo dirigido y dejado alguna enseñanza”.

Leonardo Bernini

Entrenador de Sebastián en 25 de Agosto