Mario Andriolo acaba de salir campeón con Juvenil de Vilces en la primera división ecuatoriana. Tras su periplo por Ecuador y El Salvador, donde también alzó la copa, el técnico volvió a Uruguay y Básquet Total charló un rato extendido con el DT en una muy linda nota.

“Fui con pocas expectativas a Ecuador porque estaba todo arreglado para jugar con Huracanes de Tampico en la Liga Nacional de México y se cayó la contratación. No tuve otra opción y justo me surgió la posibilidad de ir a Juvenil de Vinces, donde el equipo era muy joven, con un promedio de 22 años; entre los 12 clubes de la liga siempre culminaba entre los últimos puestos. Viendo el panorama, había conjuntos de mayor presupuesto (ICCAN, Barcelona, Piratas) y el de Juvenil era muy bajo. Nuestros jugadores no ganaban más de mil dólares, entonces no sabía a lo que me enfrentaba en el torneo”, comentó el flamante DT campeón sobre las expectativas previas al comienzo de la temporada.

“Arrancamos perdiendo los primeros cinco y ganamos los dos que teníamos de local tras esa racha negativa. Ahí se empezó a tejer el equipo y a creer en sí mismo. El extranjero Paul Lester fue espectacular y eso ayudó muchísimo a crecer. Costaba ganar de visita porque el equipo era muy joven y con poca experiencia pero lo fuimos tejiendo”, acotó Mario sobre el comienzo de curso y como fue creciendo el equipo.

“La idiosincrasia no es trabajar en doble horario. No estaban acostumbrados. Hasta concentramos algún domingo cuando jugábamos los martes. Con todas esas cosas fuimos cambiando la mentalidad y llegó un momento en que vimos que estábamos para más. Cuando clasificamos terceros en la general no lo podíamos creer. En semis contra Piratas me sorprendí, ahí si pensamos que quedábamos afuera por cómo nos costaba ganar de visita. Sacamos un punto afuera de casa y eso fue fundamental. Llegar a la final ya era histórico”, dijo Andriolo acerca de cómo cambió la mentalidad de sus dirigidos y de qué manera llegó a campeonar.

“ICCAN en las finales tenía tres extranjeros y dos nacionalizados. Nosotros solamente contábamos con dos extranjeros, el resto eran pibes de 20-21 años. Fue impensado y me encontré con chicos que jugaron como leones. Estoy eternamente agradecido”, mencionó sobre las finales contra el anterior campeón y la consagración.

Bryan Carabaly, del club Juvenil, con 19 años fue llamado a entrenar en la G-League (Liga de Desarrollo de la NBA). Andriolo lo reclutó, hizo que jugara finales de Liga y cuenta que siente como entrenador al verlo crecer: “Imagínate como me siento. A Bryan lo sacaron de un lugar donde no tenía para comer y venía a entrenar sin expectativa. Ahora firmó con Jesús Rostán, pero me han llamado muchos agentes para representarlo. Si lo sacan de Ecuador tiene un futuro tremendo”.

Sobre el básquetbol ecuatoriano y cómo ve su crecimiento desde dentro, Mario comentó: “El básquet ecuatoriano es un león dormido. Hay ciudades como Esmeralda donde la etnia negra es muy grande y salen jugadores de gran altura. Con un trabajo a largo plazo puede cambiar mucho la historia de Ecuador. Está a punto de crecer, no sé exactamente cuándo dará ese salto”.

Ser un entrenador extranjero tiene sus ventajas y desventajas, Andriolo cuenta como es dirigir en un país que no es el suyo y dónde el básquet no es tan popular: “Yo ya estoy acostumbrado. Mi asistente técnico es mexicano, estuvo conmigo allá (México) y sabe cómo trabajo, lo que me gusta y lo que no. Con México me siento muy identificado. Busco seguir creciendo y entrar a nuevos mercados, hasta ahora no se me ha dado”.

Sobre volver a entrenar a su país de origen, el técnico fue claro: “Volver a Uruguay sería un sueño, pero para ello deberían ofrecerme un contrato de dos años, mínimo. Porque luego que volvés del exterior no es simple irte nuevamente. Los grandes mercados no contratan a técnicos uruguayos. Comparado con los currículum de argentinos o brasileños estamos muy lejos y no es fácil. A mí, haber estado en Halcones de Xalapa y llegar a tres finales de la primera de México me ayudó y ha dado otro currículum”.

Estar lejos de su familia no ha sido fácil, Mario cuenta cómo afrontan ellos la distancia: “Para Andrea y los chiquilines (dos varones) no ha sido fácil. Yo quise llevar a mis hijos a Ecuador y no se pudo. La soledad es brava también. Tampoco es fácil mantener un matrimonio a la distancia pero la vamos llevando”.

El uruguayo no ha seguido mucho la actividad de la LUB por cuestiones de horario, pero a su club siempre lo lleva presente: “Sigo mucho a mi querido Olimpia, me pone contento que esté en las primeras posiciones porque han invertido en el armado de plantel y es lógico que esté un poco más arriba. Además, Jauri en la conducción le da un plus. Veo resultados a veces, pero no mucho más”.

Sobre el choque de la selección uruguaya frente a Puerto Rico mañana, Mario dio su opinión: “Tengo muy buena relación con Eddie Casiano, justo ayer estuve cenando con él. Es un equipo que por las características del DT va a correr mucho. Si Uruguay logra que no corran la cancha no se va a meter en problemas, si no, se nos puede complicar”.

Para finalizar la entrevista, Andriolo dejó una anécdota interesante de su pasaje por Ecuador: “Era el quinto partido de las finales contra ICCA. Éramos locales. Yo quería dar la charla técnica, normal. El vestuario daba hacia la calle y empezaron a entrar hinchas tocando batucada al vestuario. No pude dar la charla técnica (risas). Los extranjeros se reían y algún ecuatoriano se puso a bailar. Lo único que pude decirles es que salgan a disfrutar que estaban en las finales, porque no podíamos ni hablar entre nosotros. Hasta sirvió para que los jóvenes se descontracturaran y jugamos muy bien ese partido”.