Goes derrotó a Aguada por 76 a 67 y se quedó con el partido que el hincha siempre quiere ganar. En el misionero la rompieron Jarred Shaw y Fernando Martínez.

Resumen del partido

Ambiente inmejorable en las tribunas del escenario Cr. Gastón Güelfi para vivir el clásico más popular del basquet nacional. Goes comenzó con la rotación de balón de forma tempranera y Aguada no lograba controlar la ofensiva compacta misionera. El rojiverde dependía de Dwayne Davis que comenzaba el juego con el pie derecho. El ataque goense no mermó en el complemento de la primera parte y Jarred Shaw era el gran culpable de que su equipo se mantuviera siempre arriba en el marcador. Rodrigo Brause dio una mano tremenda en defensa marcando a Davis. Con el oriental en cancha el rendimiento del foráneo decayó. La zona aguatera en los minutos finales colaboró para que la brecha no sea aún mayor. Cinco puntos de diferencia al cabo de los primeros 20 gracias a un rebote y una canasta del extranjero que hizo delirar a su parcialidad.

Tras el descanso Federico Pereiras de vistió de correcaminos e hizo un surco por el lado de la calle Magallanes. Impulsado por La Brava Muchachada el rojiverde salió con todo pero ahora Fernando Martínez fue quien opacó al jugador estrella aguatero. En ofensiva el Enano anotó un triple en momento caliente del juego. A pesar de los pocos minutos en cancha Demián Álvarez asumió su rol de capitán, se puso el equipo al hombro y puso a Aguada a uno a falta de 10 minutos por jugar. Deonta Stock empezó bien el último chico dándole el gol que no había encontrado antes. Cada pelota era la última y todos los protagonistas luchaban por el balón. El nerviosismo provocaba errores por parte de los dos equipos, aunque los de Reig mantuvieron una ventaja y mejor fluidez en ataque. En una mala defensa aguatera descuidaron a Martín Aguilera quien se despachó con un triple que terminó de golpear anímicamente a la institución de la Av. San Martín . Aguada tuvo la oportunidad de acercarse sobre el minuto final pero los triples no entraron. Goes jugó y gustó sellando la victoria con los libres por 76 a 67.

UNO x UNO

AGUADA

Bavosi (5): Poco y nada. Pereiras (4): Buenos minutos iniciales del 3C, luego no influyó. Davis (8): Extraterrestre. Feeley (3): Flojísimo. Irreconocible. Glenn (6): Le ganó a su defensa, perdió cuando le atacaron. Siempre las quiere. Izaguirre (4): Un triple y nada más. Álvarez (3): El triple que pintaba para ser anímico. Se lo vio enojado todo el juego. Taboada (2): Pasó desapercibido. Cabrera (3): Inentendible planteamiento. No aprovechó sus fortalezas. Solo pudieron salvarlo las individualidades.

GOES

Martínez (9): Pequeño gigante. Stocks (7): De menos a más. Nunca desentonó. Aguilera (7): Rinde sin ser la figura. Actor de reparto siempre. Metió el triple que noqueó a su rival. Shaw (9): Bestialidad. Fuerte animica y basquetbolísticamente. Torres (4): Sufrió en defensa y aportó poco en ataque. Dellepiane (5): No desentonó. Brause (6): Defendió a Davis y lo borró en su mejor momento. Borselino (6): Siempre rinde. Se encarga del trabajo sucio. Reig (7): Lo colectivo por sobre las individualidades. Desde el minuto uno propuso mover el balón y siempre encontró soluciones.

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Lo destacado

En una noche donde prevaleció el juego colectivo por encima de las indivualidades misioneras hay que destacar a dos pilares en la victoria clásica. Siempre con la pelota un segundo más en sus manos, haciéndose cargo de todas las difíciles, comportándose como un señor y asumiendo el rol de capitán Fernando Martínez tuvo una noche emblemática. Siempre peleador, canchero, jugador pendiente de su gente, rebotero y culminador de jugadas fue lo propuesto por Jarred Shaw en el Cr. Gastón Guelfi. Entre los dos consiguieron 46 de los 76 puntos anotados por el equipo Goense. Que dupla…

Lo distinto

Goes ganó, se juntó en la mitad de la cancha y se fue al vestuario saludando a su gente. Atrás del plantel llegó Gustavo Reig, quien le propuso volver a todos sus jugadores a la cancha para cantar y celebrar con su gente para que la fiesta Misionera siguiera en pleno auge. Las palmas y las fotos con el Enano, el baile de Shaw y Stock, la ovación al plantel. Todo gracias a la invitación del estratega de la noche para festejar con sus fieles. Un combo agrandado por partida doble. El Colo lo siente como nadie, y sabía que ese momento debían disfrutarlo todos juntos…