Fabián Cabrera brilló en la victoria de visitante ante Yale que lo mantiene en los puestos de arriba. Tras el encuentro charló de lo que fue el partido y de su realidad fuera del básquetbol.

“Habitualmente no se nos venían dando los buenos porcentajes de tres puntos, pero somos un equipo que tiene buen gol exterior. Lo que pasa también es que estábamos jugando a defender y correr la cancha, por lo que no estábamos tirando muy bien plantados. Yale se nos paró más en zona y más cerrado, se nos dieron los espacios para tirar y por suerte pudimos ponerla”, comenzó manifestando.

Cuando el trámite todavía estaba abierto, Fabián apareció con algunos triples para liquidarlo: “No se me estaba dando mucho, ni estaba teniendo minutos, el técnico tampoco confiaba capaz que por malos rendimientos míos y no había tenido la posibilidad de mostrarme. Por suerte hoy entró la primera, la segunda y, por lo general, una vez que entran las dos primeras, después salen las cosas solas”.

La rotación fue clave en el triunfo y dio la explicación de por qué lo fue: “Habitualmente entramos con quintetos más experimentados, pero el técnico decidió comenzar con cinco más defensivos, rápidos y jóvenes. Los con experiencia entramos desde el banco, cuando ingresamos se nos abrió el aro y por suerte pudimos lograr la victoria amplia”.

Cuatros triunfos consecutivos para el Paysa, que ya comienza a mirar de reojo la nueva posibilidad de ascenso: “No estaba en los planes estar tan arriba, la idea era meterse entre los seis. A su vez, tuvimos un mal arranque y pensamos que se iba a complicar un poco, pero se empezaron a dar los resultados, tenemos un equipo amplio, muy solidario, que corre mucho la cancha, pibes que quieren mostrarse y después nosotros que damos la cuota de experiencia”.

Habló de su realidad en el básquetbol y el laburo que desempeña en las horas del día: “A mí incluso se me complica un poco jugar, porque laburo muchas horas. Arranco a las siete de la mañana, trabajo con el correo de cartero, salgo a las dos de la tarde después de haber repartido cartas todo el día, tres y media entro a Lagomar a dirigir a los gurises, cuatro clases por día y cuatro categorías, coordinación de todas las Formativas. Es una responsabilidad muy grande. Y después de todo eso entrenar en el equipo, físicamente se me hace muy complicado. Ese es el sacrificio que tiene que hacer uno hoy en día para poder subsistir”.

Para finalizar, dejó un mensaje para su padre: “Le dedico este lindo triunfo a mi viejo que está jodido en el sanatorio. Se encuentra en el CTI así que le regalo esta alegría para compartir con él”.