Miramar venció a Stockolmo 71-69 en el Prado y sigue en el lote de equipos que aspira a sacar a Cordón del primer lugar.

Resumen del partido

Las bajas marcaron la fría noche del Prado. Miramar no contó con Diego Olivera ni Rodrigo Carvidón, mientras que Stockolmo no tuvo a Adrián Bertolini.

Comenzó mejor el monito, liderado por un Maximiliano Botta muy activo y buenos aportes de Cervi a distancia y Drakeford cerca del aro. La “S” la sacó regalada para lo mal que jugó, hubo momentos para De León y Ferreira, el más regular fue Gabriel que dominó cada vez que recibió cerca del aro. La visita, que se fue cuatro arriba al término del primero, entró en zona y confundió aún más a un equipo locatario sin fluidez ofensiva. Botta y Drakeford seguían dominando las ofensivas de los de Barrio Belgrano. El extranjero, con un triple final le dio nueve de renta de cara al descanso largo.

El complemento se dividió en dos partes bien diferenciadas. Los primeros doce minutos con dominio de Miramar, como casi toda la noche. El resto, con la reacción de Stockolmo que estuvo muy cerca de concretarse. En el idea y vuelta los de Yaquinta fueron mucho más, Wohlwend castigó la zona y el foráneo se hizo incontenible para Gabriel. Promediando el tercero los locales cambiaron el ritmo de juego, con Amaral de centro, bajando centimetros pero elevando la intensidad los de Zaballa presionaron -algo desordenados- en toda la cancha. Pero con Cervi certero los Monos ganaban por la máxima de 16 faltando ocho minutos para el final.

En ese momento apareció la enorme figura de Facundo Ferreira, usando todas sus mañas, jugando físico y colocando libres. Una bomba de Nobile y otra de Cavalli parecían confirmar la ráfaga que apagó primero Viotti con un buen triple y luego Blazina con un lanzamiento de siete metros que de no ser por la tabla iba a terminar en las canchas de fútbol cinco.

El cierre fue el emporio del error, los dos equivocaron procedimientos, uno para pasar, el otro para cerrarlo. Amaral falló dos libres para empatarlo, pero igual la revancha llegó cuando el ex Cordón tomó un rebote de ataque. Ferreira hizo todo bien, lanzó a tabla pero la caprichosa salió apenas. Viotti falló personales para liquidarlo y Nobile de cancha a cancha intentó el milagro sin éxito. Los Monitos treparon un escalón más y lo festejaron euforicamente.

UNO x UNO

STOCKOLMO

Nobile (3): Su falta de puntería lo fue malhumorando. Noche floja. Vechtas (4): Intermitente. De León (5): Importante al principio y al final. Ferreira (7): El mejor de su equipo, líder anímico y basquetbolístico. Gabriel (4): Lo distinto. Amaral (6): Cambió la intensidad defensiva de su equipo, el pecado fue fallar dos libres claves. Cavalli (4): Un triple importante y poco más. Arregui (-): Estaba cumpliendo bien su rol cuando se lesionó feo. Ojalá no sea nada. Lluis y Videla (-): Minutos de descanso. Zaballa (5): Con plantel corto se las ingenió, su virtud fue leer que la reacción pasaba más por lo anímico.

MIRAMAR

Wohlwend (5): Su mejor pasaje fue el inicio del tercer cuarto, después alternó buenas y malas. Blazina (4): Noche magra, puso un triple insólito en momento clave. Cervi (5): Con el aro abierto es infernal, falla muchas veces en la lectura de juego. Botta (7): A un gran primer tiempo ofensivo le sumó una defensa final perfecta. Drakeford (8): Hizo todo bien, dominó ambos tableros. La gran figura de la noche. Lewis (4): Cumplió su rol defensivo, puede dar más en ataque. Viotti (7): Puso la bola más pesada de la noche. Personalidad. Rabinovich (-): Pocos minutos. Yaquinta (7): Ganó la batalla táctica, y la rotación siempre fue justa pese a las bajas. Le faltó encontrar como frenar antes la reacción rival.

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Lo destacado

Los partidos entre Stockolmo y Miramar son apasionantes. De hecho, en la primera ronda el Monito se lo llevó con triple y foul de Wohlwend sobre la chicharra. Además, en los dos años anteriores, también se recuerdan encuentros de finales electrizantes de última bola. Esta vez parecía ser la excepción para confirmar la regla, pero la “S” con su reacción le puso pimienta a la noche donde otra vez el cierre fue para el infarto.

Lo distinto

El extranjero de Stockolmo miró los últimos minutos desde el banco. No es normal, y menos en un foráneo para El Metro. Pero la mejor versión de la “S” fue sin Gabriel en cancha. Es muy grande y cerca del aro define bien, pero enlentece mucho el ritmo y la dinámica del colectivo. Además, cuando no está, Ferreira de espaldas al aro encuentra su mejor versión. No se descarta un corte en el horizonte…