El club Malvín es sin dudas uno de los grandes protagonistas de los últimos años del básquetbol uruguayo. Acostumbrado a ganar campeonatos y en caso de no hacerlo de siempre ser protagonista y estar al menos en la discusión por el título.

Bajo la presidencia de Sergio Somma y la dirección técnica de Pablo López, el playero se subió a lo más alto de la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB) en cinco ocasiones marcando un importante predominio en la última década.

López llegó en 2006 y empezó un proceso de trabajo en el club que posteriormente se vio reflejado. El entrenador que venía de ser vicecampeón (en polémica definición) en 2003 con Paysandú BBC, al igual que en 2004/05, sería una de las principales razones de que el club lograra en pocos años lo que hasta 2007 no había logrado nunca: títulos.

De la primera vez nadie se olvida y el 5 de febrero de 2007 es una fecha siempre recordada porque fue el día que quebró la historia y llegó a lo más alto.

Finalizó tercero en la fase regular, lo que le aseguró el pase a semifinales, donde barrió 3 a 0 a Trouville y en la final lo esperaba Biguá, que había llegado como número 1 a los Play Off.

Arrancó 2 a 0 arriba y el campeonato parecía seguro pero el pato de Villa Biarritz logró descontar la serie en el tercer partido y forzar un cuarto.

El mismo tuvo un trámite apasionante hasta desembocar en una prórroga con un final más que polémico. Restaba un segundo para el final con Malvin arriba 86-85 cuando el árbitro no sancionó una clara falta abajo del aro sobre Martín Osimani que le hubiera dado a Biguá la chance de dos libres para pasar al frente y llevarse la victoria.

Ante esto, los jugadores del rival se fueron encima del juez protestándole la decisión por lo que la autoridad suspendió el encuentro. La parcialidad playera invadió el campo de juego del Cilindro Municipal para festejar aunque esa noche no hubo entrega de la copa ya que el match no había finalizado.

Había que esperar el fallo del tribunal de penas que al día siguiente se reunió y entre otras decisiones dio por terminado el partido, declarando campeón al conjunto de la Avenida Legrand. La primera de más que vendrían en poco tiempo.

Biguá se sacó la espina y obtuvo las dos Ligas Uruguayas posteriores (2007/08 y 2008/09) venciendo a Hebraica Macabi y Defensor Sporting respectivamente. El playero, en la primera no pudo acceder ni siquiera a semifinales y en la segunda cayó en dicha instancia ante el fusionado.

Es bueno remarcar que Malvin nunca perdió una llave de Cuartos de final ya que en 2007/08 esa ronda no se disputó porque los playoff eran solo de cuatro participantes.

En 2009/10 luego de vencer 3 a 0 a Cordón y superar 3 a 2 a Unión Atlética, su rival de todas las horas, se metió en una nueva final. Pero allí se encontró con Defensor Sporting que lo barrió 3 a 0 en un resultado que nadie esperaba, no que ganara el violeta sino que lo hiciera de la forma que lo hizo.

Y llegaría la segunda. En la temporada 2010/11 tuvo su esperada revancha. Luego de acabar segundo en la temporada regular, doblegó 3 a 1 a Olimpia en cuartos de final y en semifinales se tomó revancha frente a su verdugo del año anterior al derrotarlo 3 a 0.

En la final se topó nuevamente con Biguá ganándole 3 a 1 para llevarse la segunda copa a las vitrinas de la Avenida Legrand.

Al año siguiente se volvió a colar en la llave decisiva pero la suerte volvió a no sonreírle. El camino fue claro después de vencer 3 a 0 a Trouville en Cuartos de final y hacer lo mismo ante Welcome en semifinales pero en la final Hebraica Macabi le cerró las puertas del bicampeonato al ganarle 3 a 2.

En 2013 fue Aguada quien alcanzó la gloria, mismo equipo que lo dejó por el camino 3 a 1 cuando solo restaban cuatro equipos en competencia.

Pero sería solo la antesala de dos años maravillosos con dos títulos más. En 2013/14 la víctima fue Defensor Sporting por 4 a 1, previamente había eliminado 3 a 0 a Goes y Atenas. Fue una final donde arrancó con el pie izquierdo perdiendo el primer punto pero luego demostró la superioridad que tenía y ganó 4 juegos corridos para sumar su tercera estrella.

Misma historia sucedió un año después. Esta vez fue Trouville quien no pudo ante los dirigidos por Pablo López. El rojo de Pocitos realizó una formidable campaña pero sucumbió ante el azul de la playa en la final. Otro contundente 4 a 1 hizo que la fiesta nuevamente se fuera al barrio cuya canción dice “Malvín, vieja barriada sin fin, junto al Buceo sientan el latido”. La cuarta estaba en casa.

En ese campeonato antes debió sortear a Goes 3 a 1 mientras que en semifinales tuvo un duro cruce con Hebraica Macabi al que sufriendo venció 3 a 2.

Iba por el tricampeonato pero en 2016 no pudo repetir y cayó 3 a 1 con Defensor Sporting mientras que en 2017 Hebraica por el mismo score lo dejó sin aspiraciones y en la puerta de la final. En ambas quedó en la fase anterior a la decisiva y en las dos el macabeo se consagró como campeón.

En 2018 era el gran momento. El club cumplía 80 años y no había mejor forma de poder celebrarlo que trayendo la quinta estrella.

Acabó segundo en la fase regular, luego venció nada menos que al actual bicampeón 3 a 2, una serie que iba ganado 2 a 0, se la empataron pero en el quinto partido le hizo “jaque mate” al rey y se metió en semifinales, ya una sana costumbre de los últimos años.

Allí dejó de lado a Defensor Sporting 3 a 1 para toparse con Aguada en una final que prometía muchísimo. Y así fue, necesitó de los siete partidos para definirse y en el séptimo se quedó con el campeonato.

Otra vez la noche volvía a ser larga en el barrio. Con festejos, bocinas, fuegos artificiales y demás hasta altas horas de la noche, un recuerdo que aún está fresco y muy vigente.

El club tuvo un gran cambio desde la llegada de Pablo López, sin dudas el gran responsable de esta última década de predominio, siendo el único en estar en las cinco consagraciones, además del actual presidente Sergio Somma.

Con buenas contrataciones y ante todo un gran trabajo en formativas, sacando varios jugadores del club y dándoles la chance en el primer equipo. Además si uno repasa los últimos años la institución desde 2009 siempre dijo presente por lo menos en semifinales.

A la hora de nombrar jugadores la lista es muy larga, es lógico siendo 5 títulos pero hay algunos que no se pueden pasar por alto.

Fernando Martínez: gran referente e ídolo de la institución playera, presente en 4 de los 5 campeonatos para quien hoy defiende los colores de Goes. Una bandera que aparecía mucho en la tribuna decía: “DIOS ES ENANO”.

Bruno Fitipaldo: hombre de la casa, reconocido hincha, participó en 3 de los 5 títulos lo que le permitió emigrar al exterior pasando por Argentina, llegando luego al básquetbol europeo y siendo el actual capitán de la selección.

Mathias Calfani fue otra pieza importante. El artiguense que llegó proveniente de Biguá fue bicampeón en 2013/14 y 2014/15 para después emigrar a la vecina orilla, ser campeón y figura local e internacional con San Lorenzo.

Nicolás Mazzarino: hombre ganador si los hay en el básquetbol uruguayo, 11 años jugando en Italia, campeón sudamericano con la selección en 1997, Federal con Hebraica y Welcome, estuvo en 3 de las 5 conquistas. Actualmente tiene 42 años, pero parece que fueran menos viendo el gran nivel con el que juega adentro de la cancha. Lo disfruta el club y todo el deporte naranja.

Nicolás Borsellino: otro hombre de la casa, identificado con el club, fue partícipe de dos campeonatos, denominado por los parciales playeros como “TITO CORAZÓN DE LEÓN”.

Una mención especial para Federico Bavosi: si bien fue solamente una vez campeón en 2014/15 fue alguien que llegó cuestionado por su pasado e identificación en y con Unión Atlética, rival de todas las horas, pero que se ganó el corazón del hincha con buenos rendimientos adentro de la cancha y por supuesto la consagración mencionada.

Además de Reque Newsome, Hatila Passos, Marcel Souberbielle (MVP en la última LUB), Marcos Cabot, Germán Silvarrey, Joaquín Izuibejeres, Joaquín Osimani, algunos extranjeros que pasaron como Chris Jeffreis, Mark Bortz, Richard Chaney, Kennedy Winston, Harper Kamp y Dominic McGuire, entre muchos más que estuvieron en esta época de predominio.

Sin olvidar a varios juveniles del club: Fausto Pomoli, Juan Santiso, Gonzalo Díaz, Theo Metzger, Emiliano Serres y más. Algunos con pocos minutos en el primer equipo pero viviendo el sueño del pibe de ser campeón con el club de sus amores, además de tener un gran futuro por delante.

Lo único que quedó pendiente en este período es un título internacional. Aun así supo lograr un tercer y un cuarto puesto de Liga Sudamericana en 2015 y 2014 respectivamente.

Si bien la mayoría de esta columna va dedicada al plantel masculino, no podemos dejar de mencionar al femenino que fue 15 veces campeón y dominador absoluto de esta rama, siendo Florencia Somma (hija del actual presidente) la gran abanderada y única en participar de todos los títulos.

Es una institución ejemplo y que ha marcado una época en estos últimos años. Por eso va esta columna para todos los hinchas playeros que aún tienen más que fresco el último campeonato y ya se han “mareado” de tantas vueltas.

Como dice una parte de su himno: “ahora como en años anteriores otra vez son los mejores que se vuelven a imponer, y de nuevo el cuadro de la playa sale airoso en la batalla por su clase sin igual, y el Malvin glorioso y tan querido va recorriendo caminos junto a su marcha triunfal…”

Salud playero!