A diferencia del fútbol, la selección de básquetbol argentina volvió a generar una simpatía especial con el público uruguayo que colmó la cancha.

Luego de un fin de semana en el que gran parte de nuestro pueblo celebró la eliminación de los albicelestes del Mundial, llegó el choque ante dicha selección de básquetbol. De nuestro lado, se habló más de las ausencias que de las presencias, sin embargo, el Palacio Peñarol presentó un marco notable, mejor que en fechas anteriores de clasificatoria y eso seguramente sea, una vez más, por la selección que estaba en frente.

Como aquella vez que vino la generación dorada, los espectadores reconocieron a la potencia que estaba al frente. A pesar de alguna silbatina generalizada a la hora de tirar los libres el comportamiento fue de absoluto respeto a la hora de entonar los himnos y al despedir a ambos equipos con aplausos. El marco ayudó a generar un lindo espectáculo, en el que a pesar de la diferencia se sintieron cánticos en apoyo a los nuestros sobre el cierre. Puede ser parte de la fiebre mundialista y de tener una selección cerca, pero lo cierto es que le dio un condimento especial al partido.

Se volvieron a demostrar grandes diferencias entre el sentir del uruguayo contra el argentino en fútbol y en básquetbol. Lo cierto es que a pesar de que pasan las generaciones, la gente tiene un sentir especial por la selección rival que no ocurre en otros deportes.