Uruguay venció a Paraguay sin sobrarle nada, es cierto. Pero el proceso sigue y el domingo se viene otro desafío para la más linda.

La corta memoria del uruguayo a veces nos hace olvidar de cómo empiezan los procesos. En el fútbol, por ejemplo, a veces parecería que empezó en 2010 y nos olvidamos de los años de sufrimientos y cuestionamientos previos, del penal de Forlán contra Ecuador para no volver eliminados, del empate con Argentina en la última fecha y de ser la última Selección en clasificar al Mundial.

Pero todo eso es parte esencial del proceso. Todos esos golpes, y principalmente levantarse de las caídas, hacen crecer a un grupo de jugadores, al cuerpo técnico y a la Selección en sí. Fortalecen.

Este paralelismo viene en buen momento, cuando el triunfo de anoche nos dejó el sabor amargo de que Uruguay no haya jugado a buen nivel, la diferencia en el score haya sido menor a la imaginada y el equipo haya sentido realmente la baja de jugadores fundamentales.

Pero se ganó. Y en estos partidos a veces la exhibición debe pasar a segundo plano en pos del objetivo. Valorar el punto obtenido que, con o sin lujos, es un paso más hacia China 2019.

Enfocado en los que están a disposición, los que se calzarán la celeste el domingo, Uruguay ya piensa en Argentina. Un partido dificilísimo, con un rival de altísimo nivel, de esos ante los que por algún motivo los charrúas se agrandan cada vez que juegan, en el deporte que sea.

El domingo el Palacio tiene que ser una fiesta. Más que nunca el apoyo y el aliento de todos será necesario para que este equipo siga su camino. Como dice el tema: “Celeste, hasta la muerte, que sepa el mundo lo que te quiero y te quise siempre. Celeste sos la más linda, la más hermosa pasión que me regaló la vida…”

Vamos Uruguay!