Boston Celtics volvió a superar a Cleveland Cavaliers en el TD Garden para ponerse nuevamente arriba en la final del Este, 3-2, y quedar a una sola victoria de avanzar a las Finales de la NBA.

El equipo celta viene siendo castigado desde el inicio de la temporada regular por las lesiones, que entre otros le quitó para la definición del campeonato a sus dos principales figuras: Kyrie Irving y Gordon Hayward (este ultimo jugó solamente un par de minutos en el primer partido de la temporada, antes de lesionarse de gravedad).

Pese a todo esto, en la noche del miércoles quedaron a un partido de ser campeones de conferencia y de pelear el titulo de la NBA. Y esto es en parte, ademas del espectacular “coaching” de Brad Stevens (¿Coach Of The Year?), gracias a la solvencia y naturalidad con la que el equipo juega como local. Se ha hecho imbatible jugando en Boston en la postemporada, lleva con este 10 triunfos en igual número de partidos, demostrando así la importancia del factor cancha.

Metiéndonos de lleno en lo que pasó dentro del rectángulo de juego en la noche del miércoles, realmente hay poco para analizar. Las diferencias una vez más saltan a la vista y también se desprenden de los números: un equipo contra LeBron y poco más. Boston terminó con cinco jugadores en doble dígito, al tiempo que Cleveland lo hizo solamente con dos: James y Kevin Love, quienes anotaron 40 de los 83 puntos.

Los otros tres titulares de los Cavs (Tristan Thompson, JR Smith y George Hill) acumularon entre todos, nada más que 10 unidades y en la primera mitad ninguno de ellos anotó siquiera un solo gol de campo. Esa fatídica primera mitad de los dirigidos por Tyronn Lue fue irremontable. Terminaron 11 puntos abajo, 53 a 42 pero la diferencia en juego era aun más grande.

Boston por su parte encontró gol por todos lados, Jayson Tatum, el mejor rookie de los playoffs por escándalo, volvió a brillar y fue el goleador de su equipo con 24 puntos, pero también aparecieron Al Horford y Jaylen Brown, y desde la banca llegaron Marcus Smart y Marcus Morris para completar la pesadilla de Lebron.

En particular Morris, quien ademas de aparecer en ataque y terminar con 13 unidades, realizó un gran trabajo desgastando a The King en la defensa. Todos sabemos que Lebron es prácticamente indefendible, pero Morris se le plantó en su juego físico y lo molestó más de lo que acostumbran hacerlo.

El marcador final fue 96 a 83 para los Celtics que siguen invictos como local y se necesitan un solo triunfo más en los dos encuentros que quedan para meterse en las finales. El próximo viernes vuelven al estado de Ohio, donde Lebron y compañía buscarán evitar el papelón frente a su gente, pero de necesitarse el próximo domingo volverán al inexpugnable TD Garden para cerrar la serie.