Edgardo Kogan analiza tácticamente el triunfo categórico de Aguada en el tercer juego para poner la serie 1-2.

Hubo un cambio radical. Aguada fue más anárquico, con más agresividad. Se vio desde el inicio. El cambio en el plan de juego de Fernando Cabrera le dio resultado a la perfección.

Inició el juego con defensa individual al hombre, pero con Pereiras en la referencia de Cabot y Bavosi con Mazzarino.

El cambio fue para que Marcos llegara hostigado y que otro perimetral tomara la base, eso hizo alejar a McGuire del posteo o del 1x1 en 45 grados, que desde ahí había lastimado en juegos anteriores. A partir de allí la estructura de los sistemas de Malvín cambió ya que Pereiras impidió que Cabot tocara el balón, no lo dejaba conectar con la bola bajo ninguna circunstancia. Incluso cuando Marcos pasó al dos, tampoco hubo ayudas de su referencia individual.

A su vez, Bavosi recorrió a Mazzarino en la salida de las indirectas que fue en el unico lugar que lo pudo lastimar. El salteño tuvo a su defensor encima cada vez que jugó el pick and roll, que era desde donde había sacado ventaja. El rojiverde eligió no realizar un step, el grande quedaba hundido y quien defendía al que tomaba el pick lo seguía. Eso hizo que el playero generara desde la penetración y no desde el tiro. El aguatero ahí se cerró bien.

En ataque Aguada generó a partir de los rompimientos, un item fundamental que no había utilizado en los juegos anteriores. Desde allí encontró tiros de tres puntos cómodos, elevó los porcentajes y todos empezaron a generar confianza que llevó a la fluidez ofensiva con 26 puntos en el primer cuarto, sacando 15 de ventaja rápidamente y condicionando el juego.

Aguada fue más inteligente y perseverante en ataque. Jugó a un pase más, generó ofensivas un poco más largas para lograr mejores tiros. Las ventajas se generaron a partir de los picks centrales, Malvín siguió defendiendo con Hatila hundido. Demian y Bavosi generaron situaciones que ofrecieron muchas variantes (tiros cómodos, pase extra o descargas cortas para los grandes).

La otra situación fue la de los posteos, Feeley y Smith sacaron rédito del 1x1 y cuando no lo pudieron hacer pasaron el balón hacia donde había ventaja para tomar un tiro exterior o generar pase extra ante a rotación defensiva. El rojiverde estuvo muy efectivo y fue fluido. Bavosi fue el gran generador, estuvo lúcido, nunca pudieron contenerlo.

Cuando Malvín intentó una reacción, Aguada dominó el rebote ofensivo y tomó tiros de altos porcentajes cerca del aro. El rojiverde siguió su plan de juego, fue estricto y lo dominó toda la noche para ganar el encuentro de forma cómoda.

El crécimiento aguatero hace vislumbrar una final diferente para el viernes.