Jeremis Smith y otra historia que quedará en el recuerdo aguatero, cerrando el partido en cancha con una posible fractura que lo pone en duda para las finales.

El equipo ante todo. El ganar ante todo. Así es Jeremis Smith, un emblema de los últimos años de Aguada que anoche dejó una historia más de esas que los hinchas recordarán y contarán a sus próximas generaciones.

En un segundo tiempo de absoluta paridad, un desafortunado golpe de su compañero Demian Álvarez terminó con el foráneo en el piso y sangrando en su nariz. La palabra “fractura” resonó rápidamente desde el banco de Aguada a todos los sectores del Palacio.

Torniquete mediante, Smith volvió a la cancha poco después para los últimos siete minutos de partido. Un guerrero como él no iba a perderse esta batalla. Jugó como si nada. Una vez más fue el alma del aguatero, el líder anímico del equipo, un pilar fundamental para quedarse con el triunfo y llegar a otra final, su tercera con la camiseta rojiverde.

Las próximas horas confirmarán o descartarán la fractura del tabique nasal, con pocas horas previo a la primer final que se jugará el martes. Habrá que esperar. Pero a juzgar por estos antecedentes, es difícil creer el martes 21.15 el número 9 no esté adentro del rectángulo.