Edgardo Kogan analiza tácticamente los cambios que llevaron a Aguada a igualar la serie ante Nacional.

Se fue la segunda semifinal con un claro triunfo aguatero, con un juego duro, bien planificado por su entrenador y que sorprendió a Nacional sobre todo porque no le permitió correr. Aguada impuso la forma y ritmo, minimizó los rompimientos de su rival y lo llevó a jugar en media cancha durante prácticamente todo el juego, lo cual fue clave para el triunfo del rojiverde.

Los dos equipos comenzaron con defensa individual, con una clarísima vocación de Aguada de ayudar cada vez que Danridge tenía el balón para el uno por uno, aunque eso implicara dejar situaciones de tiro cómodos a otros jugadores, excepto Moglia. Los de Cabrera buscaron que la pelota pasara por otras manos.

Por otra parte cada vez que había una cortina directa sobre Danridge el rojiverde defendía con un step más una rotación de alguno de los chicos que no fuera el de Moglia. Taboada, Delgado y Eziukwu tuvieron más el balón y esta era la intención de Aguada.

En ataque buscó jugar desde sus internos, tanto Smith como Feeley dominaron, llevando al equipo a jugar una ventaja en el poste bajo con Delgado fuera con uno u otro. Nacional trató de correr pero no pudo y si bien la diferencia en el primer cuarto era apenas de tres puntos marcaba la forma en que se jugaría el partido.

En el segundo Nacional fue a la zona, buscando proteger su juego interno, pero Feeley se abrió y le generó daños. Cuando el tricolor alternó defensas al hombre y zona, incluso jugando con cuatro chicos, Aguada no leyó bien y empezó a jugar más de forma perimetral, pasando poco el balón por el poste bajo. Nacional descontó la diferencia cuando Aguada se ofuscó y no volvió firme a defender, hasta que tras un tiempo del “Hechicero” la pelota volvió a jugarse abajo, Barriola puso un triple, Diego García robó un balón en la salida tricolor y llegó a sacarle 10 nuevamente.

Fernández buscó una formación baja, que en otros momentos le dio resultado, pero se encontró con que Aguada tenía a Barriola (como ala-pívot) con Danridge, y no le permitía jugar cómodo. Los cambios de hombre o defensa de step le permitían dar una ayuda sobre “Tony” y al minimizar a Moglia le dejaban la pelota a Taboada para que se hiciera cargo de las ofensivas. Si bien no lo hizo mal, era lo que quería el aguatero, y le sirvió para irse 40-33 arriba al final del primer tiempo.

Aguada defendía duro, con muchas ayudas sobre Danridge, no permitiendo a Eziukwu tiros claros cuando recibía, como los que habitualmente pone de frente al aro, y lo obligaba a sacar la pelota nuevamente hacia el perímetro donde no tuvo buenos porcentajes.

El tercer cuarto fue similar, Nacional no encontró un cambio, siguió sin poder correr. Este era claramente el plan del “Hechicero” Cabrera y fue ejecutado a la perfección por sus jugadores. Aguada jugó ofensivas largas, buscó generar desde el poste bajo y siguió imponiendo su ritmo. Cuando jugaba situaciones de pick and roll Nacional muchas veces cambió de hombre, dejando más de una vez un grande con un chico lo cual terminaba en que el aguatero tuviera ventajas para tomar rebotes ofensivos ya sea para definir nuevamente o para abrir el balón y jugar otra posesión larga.

El tricolor se empezó a desesperar por conseguir la pelota, se notaron la ansiedad y la falta de claridad, y se fue fue al último descanso abajo 59-47 siendo dominado por su rival.

El cuarto final volvió a tener una formación baja, intentó presionar todo el campo, y tanto Diego García como Bavosi se sintieron cómodos para manejar las ofensivas. Nacional nunca logró robar pelotas en primera línea, y el demorar sus sistemas ofensivos favoreció a un rojiverde que precisamente quería jugar posesiones largas.

La posibilidad de jugar con cuatro perimetrales le permitía dar descanso alternativamente a Feeley y Smith, algo importante de cara a lo que viene. Cuando Nacional volvió a jugar con dos internos (Delgado-Eziukwu), Cabrera mantuvo a Barriola en la defensa de Danridge y dejó a Demian Álvarez tomando al “Tico” en el juego interno lo cual nunca fue leído por Nacional.

Taboada forzó lanzamientos ya que debió tener la pelota durante muchos segundos, haciendo que Nacional no fluya en ofensiva. Este fue claramente otro de los objetivos cumplidos del plan de juego de Aguada. Lo mismo sucedió con Sarni. Esta situación genera incomodidad en Moglia, Danridge y Eziukwu. Moglia no pudo generar soluciones en el perímetro.

En los primeros cinco del último período Aguada abrió 15 puntos y el juego mantuvo esa diferencia, Nacional buscó alguna otra alternativa jugando con cinco chicos y cambiando en todas las cortinas pero Aguada leyó muy bien desde su doble base y ganó segundos tiros.

En los últimos minutos ambos equipos rotaron, pensando ya en lo que viene porque en playoff no importa la diferencia por la que se gane sino obtener el triunfo.

Ha sido una semifinal pareja, donde el primer juego fue dominado tácticamente por Nacional pero en el segundo fue Aguada quien se impuso y respetó lo que su entrenador pidió, claramente ejecutando a la perfección. Nacional nunca pudo jugar a lo que está acostumbrado.

Lo que viene ahora será lo más importante en esta seria apasionante que en este momento está empatada 1-1.