Hace apenas siete días comenzamos a analizar la importancia de El Metro en el desarrollo de los jugadores jóvenes de nuestro país. Hoy sumamos más voces, más miradas, y más temas sobre la mesa dando su visión del futuro del deporte.

En la primera entrega (leer aquí) encontramos miradas diversas, destacándose la opinión positiva de los jugadores y los cuestionamientos por parte de los entrenadores.

Uno de los jugadores más importantes del momento, el campeón de América Mathías Calfani, dio su visión a favor: “Creo que el Metro es importante y sirve para el desarrollo de los jugadores jóvenes. Pueden seguir desarrollándose como jugadores con otro protagonismo que en sus equipos no tienen.” También aportó su experiencia personal: “Me ayudó a mejorar mi juego, a tener minutos importantes y tener que tomar decisiones. Eso te hace crecer y mejorar”.

Otro ala pívot que cruzó fronteras, Gonzalo Iglesias, afirma que sirve para continuar jugando y mejorando: “Es una gran oportunidad para jugar, cometer errores y aprender de ellos para seguir desarrollándose”.

El jugador de Bahía Basket jugó dos torneos en Capitol: “El primer campeonato me aportó mucho, sobre todo la continuidad con la pelota y la cancha sino hubieran sido varios meses de entrenamiento particular que eso a veces aburre un poco, después el segundo me ayudó a mejorar aspectos físicos y psicológicos con el juego”.

Otra de las grandes revelaciones del Metro en los últimos años fue Federico Pereiras, de destacado torneo en Montevideo (2015) y Capitol (2016), que le permitieron el salto a Aguada en la Liga. El oriundo de Biguá expresó: “El Metro tiene un papel fundamental en el desarrollo del jugador ya que de formativas a tener participación en un equipo de Liga es un salto muy grande y este es el escalón intermedio que te permite desarrollarte para poder llegar al nivel necesario para jugar LUB”.

Pereiras también destacó la importancia de este torneo para seguir mejorando: “Lo que más me aportó fue la confianza de ver que podía jugar a nivel profesional, pero también el hecho de jugar una buena cantidad de minutos me ayudó a ver qué carencias tenía y en qué necesitaba trabajar para seguir creciendo y mejorar mi nivel como jugador”.

El entrenador bicampeón de Liga, Leonardo Zylbersztein, también sumó su punto de vista al respecto: “A algunos les hace bien y a otros no tanto ya que el nivel es menor que la Liga. A los jugadores que no tienen experiencia en mayores o pocos minutos en primera les sirve jugar con grandes y el entorno del Metro”.

En una visión más global de cómo debería organizarse la competencia para mejorar, Leo explicó: “Yo soy de la idea de tener los torneos simultáneos como en todos los países del mundo. Creo que el desarrollo sería mayor. Los modelos de países ganadores son así”.

En busca de una mirada desde otro ángulo, conversamos con Nicolás Ibarra, quien ha liderado a muchos jóvenes en los planteles que integró en el Metro. El mercedario comenzó: “Para el jugador que surgió de un club de Liga y la tiene como futuro, el pasaje por el Metro le da un desarrollo total en cuanto a tener más minutos y protagonismo, sentir el real peso de la pelota en sus manos, de pasar de ser un jugador que da una mano a ser importante en el equipo”. Y continuó: “El roce le da a los jóvenes la oportunidad de volver a sus equipos más capaces de enfrentar los propios desafíos de la Liga. Les da un salto de calidad mostrándole lo que puede vivir en el futuro, pelear un ascenso, ser campeón, siendo actor principal de estas conquistas”.

El alero que ha acumulado muchísimos ascensos incluso valoró la importancia del torneo para los propios clubes de Liga Uruguaya: “Es una prueba que a los propios equipos les ayuda a ver quién puede dar el salto para ser parte de la rotación. Creo que los equipos que quieren apostar a los jóvenes deberían ser más flexibles en cuanto a cederlos al Metro porque los va a ayudar en su desarrollo y volverán a su club más maduros en su juego y en su cabeza”.

Sobre su experiencia y la forma en que busca aportar a los Sub 23 con que le tocó jugar, dijo: “Me gusta darles la confianza de que se sientan libres de jugar, liberarlos de presiones para que puedan desarrollar su juego, pero también hacerles ver la importancia de lo que se está jugando. Además en el vestuario se transmiten muchos valores que sirven para el básquetbol y para la vida”.

En resumen, la visión del jugador es ampliamente positiva sobre lo que esta experiencia le aporta, ser protagonista le permite ponerse a prueba, crecer y a su vez encontrar aspectos a mejorar. A su vez al escuchar a los entrenadores los cuestionamientos son generales, y quizás sería necesario buscar un cambio como el antes sugerido, que contemple la posibilidad de jugar con adultos y extranjeros, pero en un torneo más largo y con mayor nivel.