Mientras El Metro se va armando, una vez más vemos la cantidad de jugadores jóvenes que irán en busca de sus primeros minutos o en busca de un rol mayor que les permita desarrollarse y dar un salto para volver mejor a sus clubes de Liga.

Hace algunos años bautizamos el torneo de ascenso como “nuestra verdadera Liga de Desarrollo”, pero esto es discutido por algunos. Desde clubes que optaron por que sus jóvenes no lo jueguen hasta otros que lo promueven, hay posiciones diversas. Por esto Basquet Total fue en busca de visiones y experiencias para enriquecer este debate.

Si hay una voz autorizada es la del capitán de la Selección, Bruno Fitipaldo, que plantea que no hay una regla general: “Si no jugó en primera todavía y en su club es difícil tener minutos creo que es positivo. Más que nada dada la poca competencia que tienen los jugadores después que salen de formativas.” Sobre los jugadores que integran la rotación de su equipo en LUB, continúa: “sería bueno usar el tiempo que se juega el metro para mejorar individualmente”.

Fitipaldo también resalta su experiencia personal en 25 de Agosto: “Me ayudó a empezar a competir con mayores y enfrentarme a todo lo que es primera división. Fueron 3 o 4 meses muy positivos.”

En línea similar el entrenador que ascendió la pasada temporada con Verdirrojo, Mathías Nieto, considera que es un torneo más de promoción que de formación. “Es el lugar donde los sub 23 hacen sus primeras armas en el basquetbol profesional y se destacan los que están más preparados.” Sobre el desarrollo explica: “por su formato no da tiempo a la mejora individual del jugador”.

Diego García jugó dos Metros y lo considera muy positivo: “Jugar aporta mucho, siempre”. El base destaca el “empezar a agarrar roce con mayores” y sigue explicando una visión distinta a las anteriores: “Es un torneo en el cual normalmente se entrena solo de noche lo que le da al jugador un espacio en la mañana para poder entrenar extra en lo que sea para seguir desarrollándose pensando en su mejora”.

Además el jugador de Aguada recuerda la importancia que tuvo en su crecimiento: “A Verdirrojo fui a buscar cantidad de minutos y mostrar que podía jugar, a partir de ahí Defensor apostó a mí como base suplente, y luego en Atenas donde fui a buscar un desafío más grande con la presión de ganar siempre, terminamos campeones y fue un año muy importante para mí”.

Edgardo Kogan, quien dirigirá a Bohemios en esta edición del torneo, resalta la importancia del entrenamiento más allá del torneo en sí: “Lo más importante es la manera que se entrene durante todo el año, ya que el torneo dura alrededor de cuatro meses y 25 partidos, en canchas y condiciones que no son las ideales”. Y sobre lo positivo marca “La experiencia que pueden adquirir los chicos en la adversidad y en un basquetbol distinto al que en realidad se juega en otras partes”. Adicionalmente el entrenador cree que los clubes pueden potenciar a sus Sub 23 de otras formas como las salidas internacionales.

Juan Santiso jugó El Metro hasta la pasada temporada, y su visión también es a favor del torneo como paso previo a la Liga: “El paso de juveniles o sub 23 al primero es un paso grande y difícil, por eso pienso que este torneo sirve como un paso intermedio para poder foguearte contra jugadores más grandes, de más experiencia y también para jugar minutos importantes”. El playero destacó también: “Más allá de que muchas veces no es un torneo en el cual se juegue un basquetbol vistoso, considero que te permite desarrollar otros aspectos del juego importantes”.

“Pitu” considera que El Metro le sirvió para aumentar su confianza y crecer como jugador: “El rol, los objetivos y las responsabilidades en los diferentes equipos fueron cambiando y a su vez siendo cada vez más difíciles año a año lo que me permitió y exigió superarme”.

En resumen, la visión del jugador sobre este paso suele ser más que positiva. Si bien el desarrollo no dependerá solamente de jugar, sino de cómo el jugador entrene en su día a día, El Metro puede permitirle ver qué aspectos debe trabajar, ponerlo a prueba en un rol más importante y mostrar que el jugador está preparado para participar de la Liga.