Hablar del Club Atlético Cordón es hacerlo de una de las instituciones con más gloria e historia del básquetbol uruguayo.

Fundado el 8 de mayo de 1944, ocho títulos federales adornan las vitrinas de su sede situada en la esquina de Galicia y Gaboto, además de haber tenido en sus filas a grandes glorias de este deporte.

Sin dudas el final de la década de los 80, la de los 90 y el principio de la de los 2000 es la época más gloriosa, bajo la presidencia de Julio Zito, de quien el gimnasio albiceleste lleva su nombre. 1975 fue el año del primer ascenso al círculo de privilegio, después de ahí logró ocho títulos (1986, 1991, 1992, 1993, 1995, 1996, 2001 y 2002).

Todos esos campeonatos quedarán grabados para siempre en el recuerdo de sus hinchas pero hay algunos que merecen una mención especial porque tienen un sabor único y especial por la forma en que se ganaron y, en algunos casos, también por a quien se derrota. El de 1995 y los dos últimos (2001 y 2002) tuvieron esas características.

El primero encontró a Hebraica y Macabi como rival en la final. Quiso el destino que la serie (al mejor de 5) se definiera en una finalísima en el Cilindro Municipal. El partido se iba y el macabeo estaba un punto arriba a escasos segundos del final cuando Jeff Granger recibió la pelota y la falta para ir a la línea de libres.

La suerte y la responsabilidad estaban en sus manos. Ya no quedaba más tiempo. Y no falló: embocó ambos tiros para obtener en forma agónica lo que era hasta entonces el quinto título ante un Cilindro que estaba repleto y en el que sus parciales explotaron de alegría.

Después de eso logró repetir al año siguiente pero posteriormente entre 1997 y 2000 fue Welcome quien obtuvo cuatro Federales consecutivos y quedó a las puertas de hacer historia y lograr el quinquenio, algo que hasta hoy ningún club ha conseguido.

Se dio un hecho que enlutó al club y fue el fallecimiento de Julio Zito, su histórico presidente. Un durísimo golpe y una ausencia difícil de disimular. Lo mejor que podían hacer para homenajearlo era regalarle un nuevo título.

Esa temporada encontró a los dirigidos por César Somma cara a cara en la final con Welcome. Otra vez se definió en cinco cotejos. En el decisivo ganó 94 a 92, cortando la racha adversa. Gonzalo Caneiro fue el responsable de poner el ultimo tanto decisivo desde el libre, después de una pelota perdida cerca del aro segundos antes por Nicolás Mazzarino. Luego un tiro fallido desde la mitad de la cancha del adversario hizo que el Federal volviera a pintarse de blanco y celeste.

Una noche redonda: nuevamente en una finalísima, en forma agónica y cortándole el quinquenio a su contrincante en un ya desaparecido Cilindro Municipal que esa noche reventaba.

La misma película se iba a repetir una edición más tarde. Ante el mismo rival (esta vez en el Palacio Peñarol) y con el mismo jugador definiéndolo. Y por si fuera poco, otra vez en un decisivo partido, dando vuelta la serie 3-2 luego de ir 0-2 abajo.

Ganaba Welcome 80 a 79, cuando luego de una reposición, un doble de Gonzalo Caneiro en los segundos finales le dio el bicampeonato, transformándolo así en el primer bicampeón del siglo y único hasta los días que corren en levantar una final en tres encuentros.

Entre las grandes glorias del club y responsables de estos títulos encontramos a Gonzalo Caneiro, Diego Losada, Hebert Núñez, Camilo Acosta, Jeff Granger, Javier Bonda, Adolfo Medrick, entre varios otros. Sin duda toda una generación dorada.

De ahí en adelante estuvo lejos de vivir esos momentos, con algún descenso incluido de por medio. Sus mejores campañas en Primera fueron en el Federal 2003, Liga Uruguaya 2003 y 2009/2010, donde alcanzó los Cuartos de final, cayendo ante Olimpia, Defensor Sporting y Malvin respectivamente, hasta que en 2012 empezó la página más oscura de su historia.

El 14 de diciembre luego de un encuentro ante Welcome, una riña entre parciales de ambos equipos cerca del gimnasio albiceleste acabó con dos hinchas de la “W” baleados y la muerte de Soledad Barrios, una chica que había salido al balcón de su apartamento a raíz de los incidentes que estaban sucediendo.

Esto provocó la pérdida de afiliación por 18 meses. Recién volvió a competir en 2014 en la Divisional Tercera de Ascenso. No obstante los triunfos agónicos no pararon: el 23 de diciembre con un doble de Nicolás Ibarra sobre la hora venció a Larrañaga 81 a 80 en cancha de Capitol y ascendió al Metropolitano 2015, en un partido no apto para cardíacos.

Una campaña sensacional en esa divisional con 21 victorias y apenas una derrota, le permitió completar la escalera, logrando el ascenso a la Liga Uruguaya. No obstante, el pasaje fue corto ya que no pudo mantener la categoría y volvió rápido a Segunda división.

En 2017 le tocó disputar El Metro una vez más. Armó un plantel fuerte para ser animador y lograr la rápida vuelta al circulo de privilegio. Y lo logró en la cancha, donde venció 3 a 2 a Verdirrojo en la final por el tercer ascenso. Pero después se descubrió que Agustín Zuvich había jugado dos partidos sin ficha médica. Esto hizo que la FUBB le quitara el ascenso y se lo otorgara a su rival.

Este grave error provocó además la renuncia de toda su directiva. El club quedó sin dirigentes hasta enero de 2018 (cuando hubo elecciones) y en una situación crítica.

De todas formas nada borra todo lo que ha significado y le ha dado Cordón al basquetbol uruguayo. Uno de los máximos ganadores, con varias finales emocionantes y grandes glorias no solo del club sino también del basketball uruguayo.

Hoy está lejos de eso, en proceso de reconstrucción e intentando reponerse de esta dura realidad, pero con la mística más que intacta.

El mejor de los éxitos para la nueva directiva comandada por Juan Antonio Capuozzolo y el deseo de que puedan crecer y recuperarlo social, institucional y deportivamente, porque así lo merece la historia y grandeza de este club: más que un Cordón… un Cordón GIGANTE!.