Defensor Sporting jugó un destacadísimo partido colectivo para vencer de visitante 110-82 a un desconocido Larre Borges.

Resumen del partido

Mucho calor y poca gente. Fechas complejas entre las fiestas donde la atención está centrada en otras cosas. Además, en mes de mucho gasto, jugar sobre el término del mismo complica bolsillos ajustados a la hora de decidir ir a la cancha.

De principio a fin ganó Defensor Sporting, que inició con dos triples de la esquina de Fraizer y cuando tiró el tercero llegó una falta clara de Diego Álvarez que le dio libres. En 2.52 el fusionado ganaba 18-4, no había errado y su extranjero perimetral llevaba 12.

Sin tantas ideas y con Ravern Jhonson como estandarte se arrimó Larre Borges que tuvo chispazos de Mayora y una bomba de Jhonny Rodríguez. Pero Sporting corriendo la cancha, con los extranjeros encendidos y un lujoso Martín Osimani desde la generación de juego volvió a tomar renta de doble dígito. La diferencia de conceptos, atención e intensidad fue demasiada. Equipos que se presentaron como polos opuestos. En uno todos rendían, en el otro nadie aparecía. El fusionado se fue 17 arriba al descanso largo y era justo.

Una tibia reacción locataria asomó en el complemento, liderada por impulsos personales, con destacados minutos de Lepiani generando desde el pick central. Pero rápidamente se apagó. Defensor recuperó intensidad y generó de atrás hacia adelante. Todos los jugadores de Sporting rindieron en su rol y fueron superando a un rival que nunca tuvo levante anímico ni basquetbolístico para cimentar bases sólidas que le hicieran pensar que podía dar vuelta el score.

UNO x UNO

LARRE BORGES

Álvarez (3): Se malhumoró temprano y volvió tarde, con el partido casi liquidado. A. López (3): Arrancó flojo, un corte lo hizo perder minutos, nunca se metió en partido. R. Jhonson (6): Pese a su individualismo, el único que se salva. S. Ramírez (4): Nunca pudo con Phillips, metió una volcada de NBA. D. Jhonson (3): Protestó más de lo que jugó, números mentirosos. Mayora (4): De más a menos. Lepiani (5): Intentó con criterio. J. Rodríguez (4): Un triple importante y poco más. Nicolletti (3): No fue el revulsivo que suele ser. Pierri (4): No le encontró la vuelta, demoró algún cambio. Fue su último partido.

DEFENSOR SP

Osimani (9): En modo 2008/2009. Llenó la cancha de básquetbol. Dotti (6): Aplicado a su rol. Fraizer (8): Muñeca hirviendo. Phillips (8): Incontenible. Wachsmann (7): El peón de lujo en las mejores obras. Nessi (5): Mantuvo órden e intensidad. Bastón (5): Se acopló a las necesidades. Haller (6): No erra un tirito de cuarta desde los 12 años. Asaravicius (5): Se ganó minutos desde la defensa. Xavier (6): Desfachatado, entró y clavó dos bombas. Guerra y Comas (5): Pese a ingresar con el juego liquidado dieron cosas interesantes. Ponce (8): Más allá del buen planteo tuvo la virtud de encontrar espacios de importancia para todos.

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Lo destacado

El buen desempeño colectivo de Defensor Sporting. Si bien Osimani fue el líder y el titiritero del equipo, todos encontraron su lugar para aportar en la noche. El fusionado marcó el ritmo de juego y la intensidad, y no bajó nunca, con ninguno de los tantos quintetos que probó Ponce. Noches soñadas, de esas que el entrenador quiere que se repitan a diario, pero son selectivas y cuando se dan, hay que disfrutarlas. Para aplaudir de pie.

Lo distinto

Larre Borges siempre es un equipo aguerrido, que contagia y no da una bola por perdida. Esta vez fue todo lo contrario, un equipo frio, desconcentrado, sin reacción. De no ser por las pizzas, que están más buenas que tener vacaciones en enero, la visita a la Unión no pareció ser al Larre de siempre. Una noche para el olvido para el cuadriculado, que ya volverá en 2018 con su clásica estirpe que lo identificó en los últimos años.