Sergio “Caballo” Modernell es un icono de Miramar, el presidente que despunta el vicio jugando en los veteranos habló con Básquet Total tras la obtención de la medalla de bronce en +50 y de todo lo que sucedió en este 2017.

“Estamos muy contentos por el grupo lindo que se formo, más allá de la competencia, si bien adentro de la cancha todos juegan para ganar, se formo un grupo precioso de amigos, donde nos divertimos mucho y coronar este año con la medalla de bronce es algo muy satisfactorio”, comenzó diciendo Modernell.

El “Caballo” con 51 años continúa jugando como un niño: “Me mantengo bien. Si bien el año pasado tuve un problema en el ojo y tuve que salir, logramos la Copa de Oro en +45 con Naútico y dos veces de la Copa de Plata con Miramar en +40. Este año logramos la medalla de bronce en +50 y la de plata en +40 pero vamos a ver si podemos ganar alguna cosa más”.

Modernell, disputó junto a su hijo Maximiliano la DTA del 2015 y hace años es el presidente: “Sigo creciendo dentro del club, hace 6 años estoy en la presidencia del club trabajando y en aquel entonces, Andrés Blazina agarró la dirección técnica del plantel principal y me propuso la idea de jugar con mi hijo. Me encantó volver, fue en el partido ante Juventud de Las Piedras y la verdad me sentí como con 20 años, igual que ahora que sigo corriendo, entrenando y por suerte me mantengo bastante bien”.

La familia es fundamental en esto: “Uno esta bien y lo principal es agradecer a mi señora y todos que me dejan jugar con los viejos, no como el contrario de que me podría pasar algo sino que saben que es lo que me gusta y hace bien por el amor que tengo hacía el básquetbol”.

El “Caballo” trabaja de sol a sol por la institución de Santiago Gadea y en la vida es un luchador incansable: “Desde temprano voy siempre al club, me gusta estar ahí, hacer todo lo que  hay que hacer, hubo un problema con las luces voy y lo veo. Ahora en lo deportivo salimos campeones en cadetes, mañana los juveniles tienen la final con Bohemios B, me gusta estar en todo. Este año particularmente fue bastante bueno en lo deportivo, no así en lo personal donde perdí a mi sobrina con 26 años y fue algo durísimo pero eso me dio más fuerzas para seguir, así que el recuerdo de ella sigue estando y ahora hay que tratar de no dejar las canchas que es lo que me gusta”.