Juani Ducasse fue uno de los pilares para que Uruguay cambie la cara y logre un triunfo imprescindible frente a Panamá. Tal es así que tuvo el mejor “+/-“ de la celeste con +28.

Juani estaba esperando este momento. Un esguince de tobillo pocos días antes de la AmeriCup le quitó la titularidad, minutos y no le permitieron dar su máximo. Lo sufrió, quería dar más, sabía que podía.

Volvió a Estados Unidos donde tomó una de las decisiones más importantes de su vida respecto a su futuro universitario. Y allí entrenó, siempre pensando en la Selección y estos partidos.

Cumplió con creces. Vino del banco y sus dos entradas fueron tan positivas como trascendentes para el desarrollo del partido.

Las claves de su rendimiento fueron dos. Un muy buen trabajo defensivo en el que aportó intensidad, inteligencia y concentración para seguir el plan propuesto por el cuerpo técnico. Y una mano envidiable en ataque para poner 3/3 en triples, sin dudar un segundo y con una buena toma de decisiones en general.

Ducasse es, indiscutiblemente, uno de los mejores proyectos del básquetbol uruguayo. Pero ayer demostró que ya es una realidad y que la camiseta de la Selección hoy en día le calza perfecta.