Alejandro Álvarez, director técnico de las Selecciones Femeninas, dialogó con Basquet Total y analizó lo que dejó el Sudamericano U14 disputado hace semanas atrás en Popayán, Colombia.

Con respecto al rendimiento colectivo mostrado en el certamen dijo: “Pudimos cumplir con los objetivos que nos pactamos antes de ir a afrontar un nuevo Sudamericano. Fuimos competitivos y es la primera vez en la historia que dentro de un mismo torneo tuvimos cuatro partido cerrados. Nos entregamos al 100% en cada partido, sin guardarse nada y lo terminamos haciendo con creces. Por último, que es lo que más buscamos, es conseguir la victoria y por segunda vez pudimos cosechar dos triunfos en un mismo torneo”.

Cuando finaliza un evento de este calibre siempre hay tiempo para realizar una evaluación colectiva de lo mostrado. Sobre esto enfatizó: “Supimos transferir los pedidos a la hora de los movimientos ofensivos. Siempre nos caracterizamos por jugar al basquet. Como se viene dando encontramos a varias selecciones que basan su juego en la ventaja física por encima del resto y Uruguay presentó, dentro de nuestras limitaciones, un equipo que intentó jugar. Buscamos ocupar los espacios, leer donde estaban la ventaja contra el resto y buscar siempre un pase más para que la pelota llegue a la jugadora que está sola. Somos conscientes que no tenemos, en esta generación en particular, jugadoras altas y nosotros fuimos con las tres jugadoras más de las generaciones 2003 y 2004 que trabajaron con nosotros e intentamos disimular esa falencia con volumen de juego, las jugadoras rindieron y aprovecharon las ventajas que nos fueron dando en esos aspectos”.

Uruguay tuvo la capacidad de que en varios partidos supo sobrellevar situaciones que no eran muy favorables para el conjunto celeste. El Gallego destaca la voluntad de las chicas para que el barco charrúa vuelva al camino correcto: “Pudimos resolver la defensa zonal que nos plantearon tanto Perú como Venezuela. Ellos intentan a través de esta buscan nuestro error para tener la cancha abierta y sacar una ventaja rápida. Nos costó mucho sobre todo el primer tiempo con Perú del primer tiempo que no pudimos anotar en el primer cuarto y es algo que las jugadoras no están acostumbradas y tampoco está dentro de los objetivos en estas edades que es defender o atacar una defensa zonal. Ajustamos sobre la marcha y dimos vuelta el partido porque sabíamos que ese era muy importante”.

Como la historia marca, la estatura de nuestros jugadores sigue siendo una materia pendiente tanto para el basquet masculino como el femenino. Esta selección no fue ajeno a esto y se sigue buscando la vuelta para que esta realidad no condicione el rendimiento de las lobitas: “La brecha física sigue siendo muy importante teniendo en cuenta la ventaja que damos tanto en genética como en centímetros con en kilos. Este equipo era muy bajo, jugamos el torneo con tres bases y nuestras jugadoras que defendían a las pivots de los otros equipos eran aleras. Jugamos varios partidos con una sola interna y fuimos rotando el plantel en base al rendimiento y a las buenas decisiones tomadas. Ecuador y Venezuela son dos de los equipos que nunca pudimos ganarle en la historia y el tema estatura es uno de los motivos en los cuales ellos son muy fuertes”.

Las celestes se enfrentaron a rivales que en principio eran superiores y en más de una oportunidad estuvieron a nada de conseguir algo histórico. Álvarez explicó como se intenta incentivar a chicas que estuvieron a nada de lograr al épico para afrontar el resto del certamen: “La motivación va mucho más allá de los resultados obtenidos en los torneos. Nosotros tenemos por consigna que una jugadora que vista la camiseta celeste es lo más importante que le pueda pasar como deportista y ellas lo toman así. Nuestra obligación es dejar todo lo que tenemos, dando letra en cada partido y en cada entrenamientos para intentar superarnos y salir de las posiciones que habitualmente estamos ubicados. Haberle jugado de igual a igual, tanto a Argentina como a Venezuela, ha dejado un saldo sumamente positivo para la interna en cuanto a que con trabajo podemos lograr cosas importantes, es posible cortar esa brecha y mucho mejor si es en generaciones iniciales. Encontramos dos selecciones sin talento que no nos tiene acostumbrados a lo que últimamente han mostrado”.

No importa la edad, el sexo ni el deporte para ser consciente de que en Uruguay el ser líder de un equipo conlleva responsabilidades y compromisos tanto dentro como fuera de la cancha. A Josefina Zeballos poco le pesó esas tareas y asumió un rol vital para el plantel de las lobitas: “A Josefina la conozco muy bien, sabemos lo que es ella y lo que puede dar. Realmente cumplió con las expectativas que teníamos. Ella dio ventaja en edad en Ibarra el pasado año y ya había demostrado su clase. Con su generación demostró el talento que tiene integrando el quinteto ideal del torneo y siendo, con la alera chilena, la goleadora y la mejor jugadora del certamen. Si bien la trasandina se llevó el MVP, Josefina culminó con 20 puntos de promedio y asumió las pelotas más importantes teniendo los mejores porcentajes de triples del certamen. Lideró a este equipo como ella lo podía hacer y sin dudas que para lograr estos rendimientos su aporte fue fundamental”.

El salir a competir a un torneo continental siempre viene con sorpresas. Álvarez se quedó muy conforme con sus dirigidas: “Destaco a todo el equipo cada una en su rol vital en el juego. Tanto Carolina Fernández como Maite Pereira dieron un año de ventaja y demostraron las clase de jugadoras que son y junto a Zeballos fueron las encargadas de liderar ofensivamente al equipo en el torneo. A Catalina Taño, Pierina Rossi, Camila Mazariello y Sofía Sica las felicito por no desaprovechar cada oportunidad porque le tocó jugar con la más dífícil que era enfrentar a las jugadoras más altas siempre dando ventaja física. Ellas ayudaron mucho para balancear al equipo”.

La humildad de los grandes está en el trabajo sucio, en el silencioso pero el que es importante para mantener una equidad en el plantel. El Gallego mencionó a aquellas jugadoras que modificaron su estilo de juego para comprometerse con este plantel y los pedidos del DT: “El trabajo que hizo Mariaangel Santana fue fundamental debido a que cambió rotundamente el rol que tiene en su equipo que es muy distinto al que afronta en la selección. Su trabajo pasó por lo defensivo junto a Micaella Aguere y Juliana Pérez que se tuvieron que fajarse en defensa muchos minutos. Además, hago una mención especial al debut de Zoe Castro que es una de las jugadoras con más proyección que estamos trabajando. Empezó a mostrarse, a conocer lo que es el basquet internacional y estoy convencido que cuando llegue su generación va a ser uno de los proyectos más importantes que hemos encontrado en todas las selecciones nacionales”.

Defender a Uruguay es un privilegio que muy pocos tiene pero es el deseo de todo deportista. Una lesión te puede dejar fuera de la cancha pero no te va a impedir disfrutar vestir la casaca celeste: “Cinthia Mott demostró un amor propio por esta camiseta que no es muy habitual en una chica tan temprana en edad. A diez días del viaje se sintió en una de sus rodillas pero de igual forma hizo todo para estar presente. Es una jugadora de Defensores de Maroñas, que es una institución que viene creciendo mucho en el basquet femenino y que tuvo la posibilidad de contar por primera vez con una jugadora de su equipo en la selección. Dejó todo lo que tenía y nunca bajó los brazos para no perderse la oportunidad de representar a su país y fue un placer para mi compartir esta experiencia con ella por todo lo que significaba”.

Las Lobitas le jugaron de igual a igual a rivales de mayor jerarquía, dejaron una buena imagen a nivel continental y ya piensan en el próximo certamen que será de caracter clasificatorio: “Esta va a ser la base del próximo equipo para el Sudamericano U15 del próximo año. Salvo Chile que demostró estar despegado con una madurez y una evolución en sus jugadoras notoria. Se notó que habían muchos partidos arriba, un funcionamiento de juego muy bueno y lograron sustituir la diferencia física que tienen con ellas con el resto. Se la bancaron, jugaron muy bien y es merecido que estén en lo más alto del continente. Brasil es un gigante y no hay mucho más para decir. No hay en Uruguay, en la selección mayor, jugadoras con esos físicos y esas alturas, tenía seis jugadoras por encima del 1.90. Nosotros tenemos mucho para crecer, tenemos mucho para ajustar, todas las selecciones van a seguir creciendo y nosotros no nos podemos bajar de este barco. Vamos a seguir entrenando todo el año, todas las jugadoras van a llevarse su evaluación, los deberes para el año entrante y en nuestro próximo plan de trabajo iremos en busca de Argentina, Venezuela y Ecuador porque las jugadoras nos demostraron que se puede vencer a estas rivales en un futuro no tan lejano”.