Biguá venció 92-81 a Hebraica y Macabi y llegó a su quinta victoria con un Pica Aguiar exuberante.

Resumen del partido

Arranque impreciso del local en ataque por la buena defensa de Osimani sobre García Morales que lo sacó del partido. El Pato inició mejor cuando Glenn fue bien habilitado en el poste bajo, pero rápidamente se quedó sin ideas. Aguiar con puntos fue quien sacó a su equipo del pozo que tomó la primera diferencia (14-7). Pero el hebreo rápidamente cambió el panorama, Zanotta fino de los 6,75 y puntos de Freeman nivelaron el primer cuarto en 19.

Biguá volvió al segundo chico sin Osimani a quien Leandro le sacó dos faltas en el primero con mucha viveza. Sin la presencia de Joaquín, el “10” creció en ofensiva ante un Brause que entró como sustituto que no pudo hacer el mismo trabajo. Zuvich en defensa malhumoró a Glenn, y así los de Kogan se quedaron sin gol. El extranjero salió de la cancha y Freeman se agigantó en la pintura, no pudieron con él y Macabi logró sacar 7 en el correr de un período que finalizó 41-35.

Un corte de luz retrasó el inicio del segundo tiempo. Pero no solo se corto la de la cancha, sino también la de Hebraica que recibió un tempranero 10-0 para pasar a perder en el partido. Pero Leandro destapó la mala racha, un triple y un doble largo para dar vuelta nuevamente las acciones. Los de Villa Biarritz con triples pasaron a mandar otra vez en el partido, dos en manos de Aguiar, uno de Osimani. El partido se tornó protestado, muchas faltas de ataque sancionadas y esto malhumoró a los planteles y a pesar de dos técnicos cobrados en contra, la visita finalizó el chico 59-55 arriba con tremendo trabajo del ex Defensor Sporting.

En los últimos 10 creció Brause en defensa, asfixió a García Morales, Oriakhi también tuvo un buen labor defensivo sobre Freeman y aportó en ataque. Esto sumado al constante aporte del Pica,  sirvió para que Biguá se encamine hacia la victoria. Macabi se irritó, se enfocó mucho en un arbitraje que falló en el último cuarto ante tantas protestas cuando venían cumpliendo una buena labor. Ganaron los de Kogan y su gente lo festejó al grito de “soy del pato”.

UNO x UNO

HEBRAICA Y MACABI

Zanotta (5): Gran inicio, se apagó en el entretiempo. García Morales (7): Una bestia hasta el último cuarto que no pudo con Brause. Hicks (3): Lejos de su mejor noche, aportó poco. Izaguirre (4): Arrancó bien, perdió mucho en defensa. Freeman (6): Buen debut, fuerte en ataque. Boston (5): Correcto en su rol. Aguilera (5): Correcta defensa sobre Aguiar en el segundo cuarto. Zuvich (5): Cuando defendió a Glenn lo hizo bien. F. Medina (4): Bien en defensa al inicio, sus malas decisiones lo sacaron del partido. Puntuó con el partido liquidado. O. Medina (-): Pocos segundos en cancha. Zylbersztein (5): Por momentos supo como anular los fuertes de Biguá, después no logró enfocar a su equipo malhumorado con el arbitraje.

BIGUÁ

Osimani (6): Bien defensivamente, repartió juego. Cambón (7): Cuando se enfocó en el partido fue determinante, dio 12 asistencias. Aguiar (9): La rompió toda, fue imparable en el final. Oriakhi (6): Buen aporte en el cierre, en defensa siempre dio su mano. Glenn (7): Cuando recibió en el bajo fue difícil de marcar, puso su sello en defensa. Brause (7): El destacado. Álvarez (5): Correcto. Borsellino (7): Bloqueó el rebote defensivo donde el equipo estaba fallando. Kogan (7): Planificó una buena defensa sobre Leandro que le dio resultado por momentos, acertó en la rotación para no desgastar a su marcador. Buena lectura al colocar a Borsellino para el segundo tiempo.

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Lo destacado

La defensa de Brause sobre García Morales en el último cuarto encaminó el triunfo del Pato. En el momento en el que Leandro era una bestia asesina, Rodrigo entró con el antecedente de perder siempre ante él en el segundo cuarto, y no lo dejó jugar. Apenas cuatro puntos puso el ex Aguada en los últimos diez, un doble por un mal pase de Cambón y otro con el partido liquidado.

Lo distinto

Leandro García Morales se reencontró con muchos ex compañeros, Cambón, Osimani, Borsellino y Aguiar. Llegó a un escenario donde las dos hinchadas lo quieren, ante tantos conocidos en una fiesta como lo es el básquet se podría decir que vivió el rol de una quinceañera. En el primer tiempo todas las luces fueron hacia él, la rompió tanto que las quemó y alargó el entretiempo. Desafortunadamente para él no toda fiesta tiene su final feliz, en este caso fue arruinada por sus antiguos compañeros que no lo dejaron festejar.

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