Foto: Camila Pastoriza – Somos Aguada

Oriundo de Remeros Mercedes, pero de familia marcada por Aguada, el base que integra la Preselección U21 se sumó al plantel del rojiverde para esta temporada. Promesas presenta a Joaquín Rodríguez.

 

Nombre:             Joaquín Rodríguez
Edad:                  18 años (14/06/99)
Puesto:               Base / Escolta
Altura:                1.95
Club actual:        Aguada
Formación:         Remeros Mercedes

 

 

¿Cómo empezaste a jugar al básquetbol?

Desde chico iba con mi padre a la cancha, aunque fui el que menos lo vio por ser el más chico de tres hermanos. Mi madre trabajaba en Bohemios, y mi tío era entrenador, entonces me pasaba todo el día ahí picando y jugando en la cancha. Cuando nos fuimos a Mercedes fue que empecé a ir a prácticas de Premini.

¿Qué Entrenadores tuviste en Formativas que te hayan marcado?

El primero fue Matías Arcaus que lo tuve cuatro años, un muy buen entrenador. Después estuve un año con el argentino Francisco Garciarena y los últimos años a “Nacho” Borges.

¿En qué momento empezaste a pensar en que el basquetbol podía ser algo más en tu vida?

Cuando me citaron a la Selección Sub 23. En Mercedes era más bien jugar y divertirme, obviamente quería ganar, pero no entrenaba todo el día ni estaba sólo para eso. Cuando vine acá vi que era distinto, que se desayuna, almuerza y cena básquetbol, y me encantó. Vi que era lo que me gustaba y lo que quería hacer, y me puse a entrenar más. Cuando me invitaron a la Selección mayor vi que tenía condiciones, que tenía que trabajar para pulir algunos defectos pero que podía llegar.

¿Qué cosas cambiaste desde ese momento?

Primero que nada dejé de salir, y además empecé a alimentarme bien. Soy muy flaco y fui a un nutricionista y me enseñó a respetar las comidas. También estoy trabajando más la parte física, en Mercedes prácticamente no iba al gimnasio y acá me di cuenta que sin pesas no tenía chance.

¿Cómo te definís vos como jugador?

Me gusta ser base, siempre jugué de base. Me dicen que paso bien la pelota. Me gusta mucho tirar, de atrás de una cortina o saliendo de una indirecta. Me gusta tener la pelota, jugar picks y asistir desde ahí. Busco muchas veces el pase mágico (se ríe), pero también puedo ir para adentro.

¿Estás trabajando para mejorar especialmente en algún aspecto?

Antes quería siempre pasar la pelota yo, o tirar yo, o definir yo. “Nacho” Borges me enseñó a triangular más, pasar la pelota hacia otros lados. En la Selección me pasó lo mismo y además tenía compañeros que eran buenos, y eso me ayudó a aprender a leer mejor que es importante.

¿Desde qué edad entrenaste con el Primero de Remeros?

Desde los 16 pero era más bien entrenar, recién el año pasado tuve unos lindos minutos. La diferencia física era grande, era muchísimo más intenso. Además a los 17 pegué el estirón y me costaba ir para adentro, estaba muy flaco. 

¿Qué te ha sumado el proceso de Selección Sub 23?

Me sorprendió que me citaran, porque no había estado en la de mi categoría. Y más cuando fui quedando y quedando. Sé que hubo mérito propio, pero lo más importante para mí era medirme con jugadores de mejor nivel, mejorás muchísimo. Guillermo Souto (PF de la Selección) me ayudó muchísimo con las pesas, me encantó como se trabaja en la Selección e intento aprovecharlo al máximo.

¿Y ser invitado para la Mayor?

Fue un sueño. Era aprender viéndolos a todos, especialmente al “Fiti” (Bruno Fitipaldo). Él me pasaba a buscar muchas veces para ir a entrenar y ya el viaje era para aprovecharlo. Estuvo Granger también que está despegado. Aprendí y lo disfruté muchísimo.

Ahora vino esta chance de integrar el plantel de Aguada, ¿cómo se dio?

Después de jugar amistosos con la Selección contra Argentina, estuve por irme a jugar allá, pero al final no salió. Aguada siempre había mostrado interés en mí, desde chico, pero mi padre siempre priorizó el estudio y que juegue allá. Ya con lo de la Selección y que yo decidí que quería ser profesional nos pareció una buena idea, por lo que es Aguada, un equipo que apuesta mucho y juega Liga Sudamericana.

¿Cómo fueron estas primeras semanas?

Me siento muy cómodo. Hay un lindo grupo, y todos te aconsejan siempre. Demian (Álvarez) es uno de los que siempre me habla y me va corrigiendo, igual que el “Mono” (Bavosi) y Diego García. Es lindo tener gente que te vaya guiando. Los entrenamientos son muy intensos así que estoy intentando aprovecharlos.

Pero además sos hincha de Aguada…

Sí, es un plus, se vive diferente. El clásico, aunque me tocó verlo desde el banco, fue una locura. Estoy muy contento.

¿Cuánto incide en vos la figura de tu padre como exjugador de Aguada? 

La gente tiene muchas expectativas. Yo escucho que dicen “el hijo de Nazar”, pero creo que me marca para bien por lo que fue mi padre para Aguada. Trataré de hacer lo mismo que él o algo mejor.

¿Qué objetivos personales tenés en esta Liga? 

De a poco ir ganando minutos, dando lo mejor en las prácticas, defendiendo. Estoy enfocado en el día a día. Quiero pulir muchas cosas de mi juego. También busco aprovechar lo de la Selección que es una chance más de tener una competencia de alto nivel. Quiero ser el mejor jugador que pueda ser, me esfuerzo todos los días para eso.

Cambiando un poco de área, ¿cómo has ido conciliando el básquetbol con los estudios? 

Hasta que la Selección era sólo un día a la semana iba a clase normal, pero después se me empezó a complicar. Hice cosas por internet, entregas y eso. Ahora que me vine voy a dar exámenes de 6º Agronomía en diciembre, para el año próximo podés inscribirme a Facultad.

¿Quiénes son tus referentes en el básquetbol? 

A nivel nacional el que más me gusta es “Panchi” (Barrera), que aparte es de Mercedes. También me gusta mucho “Fiti” (Fitipaldo), Campazzo y Milos Teodosic. Trato de mirar mucho a los bases.