Capurro puso la final de la Copa de Plata 1-0 en un partido que tras perder por 18 en el tercer cuarto supo darlo vuelta. Una de las principales responsables de esta remontada fue Lorena Sapio, que tras el partido habló con Básquet Total.

Comenzó hablando sobre la dificultad del partido: “Sabíamos que iba a estar complicado, que iba a ser un rival duro. Entramos bastante desconcentradas en defensa. En el entretiempo nos dimos cuenta que si no acelerábamos no llegábamos y a partir de la presión y de lo que sabemos jugar nosotras, nos tranquilizamos un poco que estábamos todas muy apuradas. Pudimos empezar a meterla y se nos dio”.

Después de estar 18 puntos abajo habló sobre que cambiaron para revertir el score: “Cambió sobre todo la actitud. No sé si nos desconcentró tanta gente, para nosotras no es normal. Pero cambiamos totalmente la actitud, sabíamos que se nos iba en nuestra cancha y en nuestra cancha no queremos perder porque después hay que ir a ganar afuera. Había que cambiar, hacer un click e ir con todo. Por suerte salió”.

En la segunda fase, Paysandú fue el único rival que las venció, por lo que saben del peligro del rival: “Cada vez está más parejo el básquet. El femenino está creciendo, si bien la Copa de Oro y la Copa de Plata se diferencian bastante en los niveles de juego, cada copa en sí está mejorando y está bueno esto, que se hagan partidos más parejos. Es más lindo jugarlo así”.

También se refirió a la experiencia obtenida en la reclasificación ante Nacional: “Siempre seguir jugando y no parar es lo mejor. Siempre al enfrentar a un rival más duro, capaz que de la cancha salís un poco desanimada por haber perdido por tanto. Pero en realidad lo que te deja y capaz a veces no te das cuenta en el momento, es que estás jugando contra gente que te está exigiendo más y eso siempre te va a servir para mejorar, para seguir creciendo”.

El partido fue muy cortado, en el que se pitaron más de 50 faltas, en el que por momentos no se entendió el criterio de los árbitros a la hora de pitar, dejando jugar a veces y sancionado cualquier roce por otros: “Fue raro, porque se pitaron muchas faltas y no se pitaron muchas otras. Si pitaban todas no jugábamos básicamente. Pero había que jugar con esto, seguir metiéndola, tratar de concentrarnos. A veces con los manotazos nos desconcentramos un poquito, pero es como se tiene que jugar, parejo para los dos lados”.

Los libres les jugaron una mala pasada en un partido en donde ambos equipos fueron muchas veces a la línea: “En un momento estábamos cargadas de faltas, eran todo libres para ellas y las metían todas. En otro cuarto nos tocó a nosotras y estuvimos flojitas. Es algo a mejorar, por suerte no nos condicionó, porque puede hacerte ganar o perder partidos, pero por suerte esta vez no nos pasó de perder. Tocará practicar libres”.

En el momento caliente del partido fue Lorena la que tomó la responsabilidad de empezar a abrir un aro que parecía cerrado: “Hoy me tocó a mí. Por lo general no me toca, no es mi rol, no soy la goleadora del equipo ni la más rápida. Estoy media lesionada, pero hoy me tocó a mí, se me dio. En el primer tiempo traté de hacer lo mismo pero no metí ninguna. Pero era leer el juego, ver quien estaba metiendo y jugar para ella”.

Además, se refirió a lo que es jugar ante un marco de público tan lindo como en la noche del domingo: “Es divino, estaría buenísimo que sean todos los partidos así. Sabemos que para nosotras no se da, nos vienen a ver familiares y poco mas. Pero tratamos de invitar a todo el mundo, sabíamos que ellos iban a venir con una buena hinchada, así que tratamos de generar una buena disputa entre hinchadas afuera y que se ponga lindo”. Por último agregó: “Ojalá que esto siga siendo así, que se siga arrimando gente, es lo que necesita el femenino, tano en las tribunas como en la cancha. Que se sigan sumando equipos y que siga creciendo”.