Nicolás Ibarra logró su noveno ascenso en el básquetbol uruguayo, lleva seis consecutivos, de locos.

La vida es eso que pasa mientras Nicolás Ibarra va logrando ascensos. El Mercedario, con caracter envidiable para enfrentar situaciones límites, está hecho a la medida de juegos definitorios. Varios los definió con conversiones suyas en la hora. Tiene un don especial que transforma su contratación en seguridad a la hora de que un club suba de categoría.

Lleva nueve en total. El primero fue con Goes en 2012 en el Metro. En equipo que comenzó dirigiendo Juan Carlos Werstein y luego tomó Esteban Yaquinta. Ese mismo año, de principio a fin, subió con Colón en la DTA en plantel que terminó al mando de Gustavo Reig.

En 2013 repitió en tercera, con Romis Nelimar que armó un cuadrazo, Nicolás Ibarra era la gran figura de un equipo plagado de estrellas para la divisional.

No paró ni un año. En 2014, con un doble suyo en la hora en cancha de Capitol, Cordón le ganó a Larrañaga y ascendió a segunda. Siguió en el albiceleste en 2015, donde logró llevar al equipo a la Liga Uruguaya en un plantel que dominó el torneo de principio a fin, dirigido por Mathias Nieto. Para cerrar ese año, metió el triple clave en cancha de Atenas que le dio el ascenso a 25 de Agosto en la DTA, ante Auriblanco.

En 2016 volvió a meter doblete. Primero en LUA con Nacional, dirigido por Federico Camiña el bolso le ganó la serie a Miramar en Larre Borges. Luego volvió a Colón para devolverlo a segunda en un torneo donde jugó poco por la lesión de rodilla.

El de anoche con Cordón fue el sexto seguido y el noveno en su carrera. En el partido señalado no falló. Se puso el equipo al hombro y fue muy importante para evitar la fuga definitiva de Verdirrojo en el tercer cuarto.

No jugará la DTA y por eso el ascenso es incierto, volverá a Racing de su Mercedes natal, su equipo. El próximo que quiera subir ya sabe a que número tiene que llamar.