Quizás no es tan nombrado pero Martín Volf es otro de los tantos deportistas uruguayos que anda dando vueltas por el mundo, el oriundo de Plaza Nueva Helvecia radicado en República Checa hace años habló con Basquet Total.

 

En cuanto a sus inicios y sus primeros contactos con el básquetbol comentó: “Soy oriundo de Nueva Helvecia en donde me formé como jugador en el Club Atlético Plaza de esa ciudad. A los 15 años comencé a jugar y era un poco tarde ya que antes jugaba al futbol como casi todos allí en Uruguay. Yo al basquet lo odiaba porque me acuerdo que en la escuela y el liceo teníamos algunas horas de basquet en la parte física y no entendía nada ya que es un deporte muy técnico, pero en ese entonces un entrenador como Julio Naviliat me insistía siempre en que fuera a jugar ese deporte al Club Plaza y así fue como un domingo de tarde me acerqué al club a ver un partido de la categoría menores y no me pareció que era tan complicado como yo pensaba así que al día siguiente me presenté a entrenar y desde ese día he entrenado cada día de mi vida incluso fuera de horario porque este deporte me apasionó tanto que hasta ahora con 36 años sigo jugándolo”.

Recordando su pasaje con la camiseta celeste rememora un Sudamericano juvenil: “Con 20 años fui convocado a formar parte de la selección uruguaya sub 21 con la cual logramos el tercer puesto del Sudamericano que se jugó en la ciudad de Paysandú y en Mercedes, que logramos clasificar al Panamericano de Brasil”.

Varias casacas vistió Martín Volf en Uruguay y en el mundo: “Defendí las camisetas de Club Atlético Plaza, Nacional, Unión Atlética, Aguada, Larrañaga, Atenas, Anastasia, Salto Uruguay, Remeros, Pelotaris y Cader de Rocha mientras que luego jugué en el BK Jip Pardubice de República Checa, Olimpica Basket de Italia, Juve Trani también en Italia, Otto Basket de Alemania, Quintanar del Rey de España y el BK Lokomotiva Pilsen club que estoy actualmente”.

Hace siete años que se radicó en República Checa un lugar sumamente diferente a Uruguay y al resto de Europa: “Fue un cambio muy difícil para mi ya que era mi primera vez que viajaba a Europa y por si fuera poco llegar a una ciudad pequeña como lo es Pardubice con 60.000 habitantes y donde la gente no habla mucho inglés fue una adaptación un tanto complicada, los primeros meses solo iba a los entrenamientos y de ahí a mi casa, no mucho más que eso ya que no me podía comunicar con casi nadie. Hoy por hoy me puedo comunicar en checo y tengo muchas amistades y eso hace todo más fácil. Como anécdotas te puedo contar que mi primer visita a un supermercado buscaba azúcar y no entendía nada de checo, no sabía si los paquetes que había eran de sal, azúcar o harina, yo abría y probaba a ver que gusto tenían y así sabía que comprar (Risas)”.

“En la parte deportiva es muy complicado comparar Europa con Uruguay porque cada país es diferente, si bien Italia y España son más parecidos a Uruguay son lugares más relajados que Alemania o República Checa. Jugando en la Bundesliga 2 fue el año más duro de mi vida, muchísimas horas de entrenamientos, muchas horas de ómnibus para ir a los partidos ya que jugábamos en todo el país y a un muy alto nivel pero también fue uno de los mejores campeonato que viví, jugando en hermosos estadios con más de 4000 hinchas en cada encuentro, una muy buena organización, con shows en los entretiempos pero lo que más se destaca en todo es el respeto de los deportistas cosas que en Uruguay no se valoran muchas veces y hasta se denigra al deportista si este tiene un mal día, pero eso ya es un tema más social que deportivo, si la sociedad está mal obviamente eso se traslada al deporte” comentó Volf respecto a las diferencias entre Uruguay y Europa.

En cuanto a su actual pasaje por el básquetbol checo contó: “Actualmente estoy jugando en el BK Lokomotiva Pilsen que se encuentra en la segunda división. También soy el entrenador de los niños de 13 y 14 años en el club y a su vez trabajo en la Federación Checa de Básquetbol y FIBA Europa en la parte de marketing y vídeos para las redes sociales”.

Martín Volf estuvo mirando los resúmenes de la AmeriCup: “La AmeriCup no la pude ver a causa de la diferencia de horario pero si algunos resúmenes y vídeos varios. El proyecto de Signorelli me parece algo muy bueno porque está incorporando jugadores jóvenes con gran potencial y realmente me gustaría que se respete ese proyecto por varios años y no que se estén cambiando los entrenadores cada año o en cada momento donde las cosas no van bien. A su vez los entrenadores tienen que estar dispuestos al sacrificio y no a la segunda derrota o al primer mal comentario para que se ponga su cargo a disposición porque eso es clara muestra de que no creen en su proyecto”.

El helvético ya no sueña con vestir la camiseta del seleccionado: “La verdad que ya no tengo ese sueño porque ya estoy casi por retirarme y seguramente lo haga aquí en Pilsen, prefiero que exploten al máximo las nuevas generaciones y surjan nuevos talentos”.

Respecto a estos siete años en Europa, Volf comentó: “Lo que quiero destacar de estos años en Europa jugando básquetbol es el tema de la violencia, son siete años jugando en distintos países y campeonatos y nunca hubo una pelea, si alguna que otra discusión que es normal pero nunca se llegó a una batalla campal como ocurre por cualquier cosa en Uruguay y eso que aquí la gente puede beber cerveza en los estadios y se juega sin guardia policial por lo general. Así que la sociedad uruguaya debe tomar conciencia que esto es deporte y no una guerra, no pasa nada si hoy te toca perder porque seguro que mañana te tocará ganar”.