Miramar culminó su participación en El Metro. Con la victoria a domicilio ante Cordón del pasado miércoles se aseguró la permanencia en la divisional y así finalizó su temporada. Luego del triunfo, su entrenador Esteban Yaquinta se detuvo a dialogar con Basquet Total y a realizar un balance del año.

Yaquinta comenzó explicando sus sentimientos luego de terminar un torneo en el que se habían preparado para pelear el ascenso y terminaron escapandole al descenso: “La sensación es agridulce, nuestro objetivo en un principio era entrar entre los cinco y no lo pudimos lograr. De todas formas no hay nada para decirle a los chicos, ellos han dejado todo durante todo el año, en los entrenamientos y en cada juego. Desgraciadamente no se dio, pero lo importante es que Miramar sigue compitiendo a este nivel. El club, en lo institucional, se está fortaleciendo y eso es lo que queremos, que Miramar de a poquito vaya dando los pasos para seguir creciendo”.

De todas formas el entrenador del Monito trató de encontrarle una explicación a la realidad de Miramar durante el certamen: “Tenemos que ser realistas, fue un año muy complicado para nosotros en cuanto a lesiones y suspensiones, eso nos afectó mucho la rotación del equipo. Creo que la suspensión de Blankson nos vino muy mal, ademas el haber empezado el campeonato sin Nicoletti que para nosotros es un referente y después Chucho Nessi se nos fue mucho tiempo. Todas esas cosas nos fueron llevando a que de repente en la rotación nos faltara siempre algo y perdiéramos puntos que no habíamos perdido. Después tuvimos una semana fatal donde nos hicieron jugar cuatro partidos en siete días y donde terminamos muy cansados y perdiendo con Verdirrojo y con Capitól, que fue lo que nos terminó de matar”.

La realidad es que fueron muchos los equipos con varias bajas, pero quizás los de Yaquinta fueron de los que más lo sintieron: “Creo que el menor recambio nuestro es un tema económico, un menor presupuesto, pero no hay nada que reprochar. Cuando uno da lo máximo y entrenamos para lo máximo si las cosas no se dan, no se dan. Nos vamos con la frente en alto, logramos la ultima semana ganarles a Atenas y a Cordón, que para nosotros era muy importante, se nos venia la noche, pero terminamos bien”.

Finalmente le dedicó unas al futuro de la institución y a la gente que fue hasta la calle Galicia y despidió al plantel de gran forma: “Ahora el objetivo de Miramar tiene que ser el piso flotante, todos los hinchas tenemos que trabajar para eso y de a poquito ir dando los pasos que algún día nos lleven a la Liga Uruguaya. Creo que lo de hoy es muy importante, el reconocimiento de la gente para los chicos y para el trabajo. Miramar es una familia grande, por suerte en los últimos torneos no hemos tenido ningún problema y en cada partido queda demostrada la alegría con la que se vive”.