Salir campeón siempre es motivo de alegría y festejo, pero esta vez hay otras cosas que también invitan a festejar. Atenas solidificó un proyecto, que quizá en algún momento tuvo como costo dejar la Liga, pero ahí confió más todavía en esa idea y el mismo camino lo trajo de vuelta a su lugar.

Encabezados por Martín Frydman, quien ya lideraba el trabajo en formativas desde hace varios años, las alas negras apostaron a sus jóvenes. El Metro 2016 consolidó a Zubiaurre e hizo crecer a Mateo Pose y Facundo Alonso, y de no ser por lo extradeportivo, quizá su retorno hubiese sido más rápido.

El camino se mantuvo y en este torneo, Mauro fue el símbolo de Atenas y una pieza clave en el arranque, mientras el equipo se iba conformando como tal. Devolvió a su club a la Liga, y seguirá creciendo, como no ha parado de hacerlo en los últimos años. Es el orgullo de todo Palermo verlo en la Selección y en un nivel superlativo.

Pero no paró por ahí. Mateo Pose dejó de ser un jugador de rol para ser figura en muchos partidos, aportando en variados rubros. Su trabajo y la confianza que recibió lo transformaron en un jugador determinante para las alas negras. Y no nos olvidamos de Hakeem Da Silva, que sumó en los momentos que el equipo lo precisó. Fue el héroe del partido quilométrico que los de Palermo le ganaron a Unión Atlética como visitantes con doble en la hora.

¿Se puede pedir más? Parece que sí. Un “pibe” de apenas 15 años irrumpió en El Metro. Luciano Planells tuvo la oportunidad y la aprovechó, entró calladito y fue ganándose minutos en la rotación. Ahora, tendrá un año para seguir superándose y jugar la Liga en su cuadro, en el que se formó y del que es hincha.

¡Salú campeón! Felicitaciones a los dirigentes que tuvieron la visión y la calma de seguir el proceso, a los entrenadores que lo llevaron a cabo y a los jugadores, que siempre serán la base de cualquier proyecto.